Burton 56

Las sociedades democráticas necesitan desacuerdos argumentados. Lo que las destruye no es el conflicto de ideas, sino la sustitución de los argumentos por etiquetas, sospechas o descalificaciones.

Las instituciones democráticas son atacadas hoy desde distintos flancos. La mejor manera de defenderlas es hacerlas funcionar. Y eso solo se logra si cada ciudadano piensa por sí mismo, rompe el silencio discutiendo libre y cortésmente con sus semejantes, si delibera, si evalúa los elementos de juicio y reconoce que, con un poco de esfuerzo, se puede establecer la diferencia entre los buenos y los malos razonamientos. Si queremos gobernarnos bien y de un modo responsable, es indispensable que seamos razonables. Respetar la razón. Aniquilar el silencio nihilista o el ruido embrutecedor. Debatir para buscar y averiguar, y nunca para derribar, humillar y burlar.

Advierto como una propensión o tendencia a la opinión inmediata, napoleónica y tajante sobre cada estímulo que recibimos. Se debe decir lo que se piensa si antes se piensa lo que se dice, como me insistía mi madre. Tener convicciones firmes es sano para la democracia. La polarización destructiva ocurre cuando el argumento del otro deja de ser una idea a evaluar y pasa a ser una amenaza a nuestra identidad.

Deberíamos callar más en debates técnicos, científicos o sanitarios complejos donde no tenemos competencias. Opinar con la misma vehemencia que un virólogo o un meteorólogo basándonos en un video de tres minutos de TikTok es una estrategia ilógica. Deberíamos callar menos ante las realidades incómodas que sufren los vulnerables (la salud mental en jóvenes, la precariedad laboral, la soledad de los mayores) A menudo hay un silencio social cómplice sobre problemas estructurales porque no generan el «clickbait» o el morbo que sí generan las guerras culturales.

Una última observación: callar a tiempo no es cobardía; a veces es el acto de resistencia más inteligente para proteger la cordura colectiva. El uso inteligente del silencio tiene como contraparte el uso inteligente de la palabra.

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