El pathos que despliega Jabois en este artículo no apela al llanto ni a la épica, sino a una combinación muy gallega e implacable (valga la generalización) de sarcasmo devastador y estupefación cínica. Al leerlo se me despertó una mezcla de risa y bochorno. Desarma la pompa del poder mediante el ridículo, recordándonos que, detrás de las grandes estrategias de comunicación y los choques institucionales, a menudo se esconden excusas de mal pagador, hackers selectivos (sic), chivatos de escalera y un profundo desprecio por la verdad.
Bien, Jabois. Aunque estemos en los antípodas ideológicos, me fascinó tu retranca gallega. Un abrazo.
