Burton 78

Sr. Berzosa:

No hay fisuras en su razonamiento. El ritmo es magnífico, el vocabulario preciso y la tesis se sostiene con una elegancia poco frecuente en el debate público. Es uno de esos artículos que invitan a subrayar y releer.

Leyéndole, pensaba inevitablemente en el «delirio de Justiniano» y en cómo Triboniano intentó prohibir cualquier interpretación de su código, buscando ese monopolio absoluto del sentido que luego la Revolución Francesa intentaría replicar. Su Tercera me ha recordado lo vigente que sigue aquella advertencia de Montaigne de que la vida humana es infinitamente plástica y que pretender encerrarla en una jaula de leyes —creyendo que así se acota al juez— solo consigue volver el derecho críptico y laberíntico.

Al final, como bien decía Saavedra Fajardo en sus Empresas políticas (1640): «La abundancia de leyes es indicio de la decadencia del imperio… Donde las leyes son infinitas, la justicia es inalcanzable». De ahí que este neotribonianismo que padecemos no sea más que la eutanasia de la prudencia.

P.S. Disculpe el atrevimiento de estas divagaciones. Usted es uno de los constitucionalistas españoles que más admiro. Enhorabuena.

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