El artículo es flojito (el mejor Sostres es la peor Belmonte) Sobre su rigor lógico es inútil explayarse. Así como yo uso la provocación y las falacias de forma irónica en mis libros, Sostres se cree sus propios paralogismos sin capacidad de distancia, como un adolescente (y la madurez lo es todo)
Decir que «ser pobre es más fácil porque el resentimiento basta para vivir» o que los pobres «eligen ser víctimas» es una tontuna flagrante. Ignora las barreras, la falta de capital cultural y la ansiedad material real. La queja del pobre no siempre es «una vida de mierda excelente», a menudo es pura supervivencia. Pero, bueno, para escandalizar a su «tieta» le valdrá. Sostres victimiza al opulento. Yo, como hijo de la alta burguesía hacendada, propietaria y culta, le diría -por propia experiencia- que el dinero puede comprar el aislamiento, la seguridad jurídica, y tantas cosas más. Pero, lo que decimos, para ruborizar a la «cosina missaire» ya vale (por cierto, la caricatura del aire acondicionado ni la menciono, que me tengo en alta estima intelectual)
Para Arnold, la clase alta es «bárbara» porque está atrapada en el culto al cuerpo, el estatus, los modales externos y el individualismo, y carece de una luz espiritual o intelectual profunda. Están inmersos en su «aburrimiento» y su «privilegio», en sus balandros y sus escapadas a las montañas nevadas. Arnold aproxidamente escribió: «A nuestra aristocracia la llamamos los Bárbaros; y por esto queremos decir que tienen una fuerte voluntad, una alta consideración por la libertad individual… una gran dedicación a los ejercicios al aire libre y a los deportes caballerescos… Pero las notas de la cultura son el conocimiento y la luz; y de esto, los Bárbaros tienen poco». Los filisteos (la clase media) necesitan ser transformados por la idea de la belleza y de la inteligencia (como venturosamente sucedió en mi familia) El populacho meramente se abandona a sus instintos (o al fútbol, como el culé «abrandat» de Sostres)
A mí los ricos me parecen seres extravagantes y peligrosos; y los pobres redimidos por la queja, un fastidio.»Una societat és habitable quan la majoria de la gent gasta els mateixos vestits, menja els mateixos plats i té els mateixos horaris. El luxe és d’un mal gust de fons incalculable, perquè trenca la continuïtat de la vida social. El ric sempre fa l’efecte d’un home que té por que el robin o que l’enganyin, i aquesta por el fa esdevenir un ésser desagradable», Josep Pla. Leo a Pla desde mi adolescencia cultista. Sostres, de paupérrima formación académica, creo que también.
