Burton 107

Me quedo patidifuso, ojiplático, petrificado, aturdido, embotado. Del novio, ni idea de sus haceres y venturas; de la esbelta novia, admiro sus melindres, juventudes y ternezas. Les deseo lo mejor, aunque temo —por experiencia— que el amor es fungible, caduco, y se corrompe y se acaba.

Recuerdo que en mi vieja adolescencia temblaba ante un verso de una rima de Bécquer: «Pero jamás en mí podrá apagarse la llama de tu amor». Al releerlo ahora, se da una curiosa experiencia cognitiva: en mi mente reverberan dos afirmaciones contrarias: «no podrá apagarse la llama de tu amor» y «se apagará la llama de tu amor». Esta contramarea o reflujo creo que cuadra con la madurez (o el escepticismo) ante la boda de Taylor Swift.

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