(A Karina Sainz Borgo)
El arco de Filoctetes no puede ser manejado por nadie más que por su dueño, y el dueño es un hombre con una llaga incurable. Esta es la paradoja del artista: la sociedad lo necesita por su fuerza mágica (su arco), pero lo margina o lo compadece por su asquerosidad o su debilidad (su llaga). La literatura es la forma en que el escritor intenta curarse y, al mismo tiempo, ordenar el mundo circundante. Recuerdo que decía (cito de memoria) Edmund Wilson.
Karina escribe con una llaga que gotea vida entre alaridos. Una melancólica úlcera que nunca es adorno ni retórica vana. Escribir es un acto de restitución: devolver la palabra a tu padre, a tu madre, a tus abuelos. Karina es una copista en un monasterio sitiado por la barbarie del entretenimiento de masas.
La literatura se mueve en un terreno donde la verdad no es una cuestión de decreto judicial, sino de intensidad de vividura. La verdadera función de un escritor no es ilustrar una teoría política o una postura moral dogmática, sino hacer justicia a aquel que ha sido silenciado o reducido a la categoría de animal o enemigo. La escritura es una forma de hospitalidad. El arte de la palabra debe desvelar las fuerzas secretas que mueven al hombre: su capacidad para la abyección, pero también su misteriosa sed de luz y de ternura.
Enhorabuena por el premio. El talento es una forma de insubordinación frente a la intemperie.
