Burton 117

El texto exhibe la prosa característica del artículo de fondo de la tradición periodística europea: solemne, perentoria y de una cadencia pulcra, directa y casi trágica. Utiliza con maestría el claroscuro. La técnica central del texto es la amplificatio por antítesis. Quintiliano aconsejaba amplificar el discurso no solo acumulando palabras, sino confrontando realidades. El editorial contrapone el arco ideal (los ideales ilustrados y el doble salvamento de Europa) y la llaga (el tenebroso Trump en lontananza, e incluso la propensión de EE. UU. al imperialismo). Cuando cita a Luther King, mueve nuestros afectos con elocuencia. Insisto: enhorabuena al feliz editorialista.

Leí el artículo tres veces y me quedan algunas incertidumbres: ¿Afirmar que la alianza con la oligarquía tecnológica o el uso de criptomonedas equivale directamente a la «demolición» de los ideales de 1776 no es, quizá, un salto hiperbólico? ¿Trump aspira realmente a demoler los ideales de 1776? Desearía —cautamente— argumentar esta última pregunta. A mi juicio, más que demoler, Trump pretende una restauración nacionalista. Según sus ideas, el verdadero alejamiento de 1776 lo cometió el consenso globalista y tecnocrático de Washington, que diluyó la soberanía popular en favor de organismos supranacionales y burocracias no electas. Trump suele apelar al espíritu de rebelión de 1776 contra una nueva «aristocracia» política. Discrepo de este punto de vista populista.

«En América, la libertad se considera como el mejor instrumento y la mayor garantía de la paz social y del orden industrial… La gran ventaja de los americanos no consiste, pues, en ser más ilustrados que otros pueblos, sino en tener la facultad de reparar los errores que cometen», leo en Tocqueville. Me parece un elogio merecido y verdadero.

Trump es un prescriptor del voluntarismo puro: cree que su voluntad personal está por encima de las restricciones institucionales. Esto es la antítesis exacta del conservadurismo madisoniano, el cual sostiene que las instituciones y las leyes deben ser rígidas e impersonales para evitar, precisamente, que los caprichos de un solo hombre dicten el destino de la república (de una entrevista a George F. Will).

Trump, narciso y deslustrado, será barrido por la historia.

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