Estimado Sostres:
Para despejar equívocos, he de decirte que te considero uno de los mejores articulistas de España. Pululan en el gremio periodistas de aprobado raspado, acaso de notable; tú eres un escritor luciferino en el cuadro de honor. Me adentro por tu frase como si viese a una mujer movediza, de perfil: al principio parece bonita, sencilla, alta y rubia; pero después, ansiedades de por medio y sinestesias a través, veo un rojo insomnio, un bermellón de efes y aes pulido por una luz ventosa; pequeño, complejo, moreno y conventual.
Escribamos frases elegantes (Burke, De Maistre, Revel, Aron…). La siniestra, por su demostrado «gen rojo», solo se embrolla en un feísta terrorismo verbal en permanentes vacaciones por una gnóstica ininteligibilidad galáctica (Althusser, Marx, Lacan, Derrida et caetera). Nosotros debemos escribir mejor para pensar mejor. La siniestra piensa con zancos torcidos y subida de tripis.
A Polibio, cuando llegó a Corinto poco después de la derrota griega, le horrorizó ver a los soldados romanos utilizar el reverso de valiosas y hermosas pinturas como tableros de juego. Yo siento lo mismo que Polibio. La corona cívica era un atuendo militar alrededor de la cabeza, un conjunto de hojas de roble que se concedía a aquellos romanos que habían salvado a sus conciudadanos en la batalla. La única corona ahora son los derechos de resentidos y desastrados. Una voz interior me dice que nos inundan las hordas plebeyas de los hunos, y que murieron lo singular y patricio, el valor, lo sólido, la delicadeza del gusto y la opinión, y la pasión por la Libertad. Resisto. Solo, pero resisto. Algún día todo renacerá. Renacerá con frases bien escritas y joie de vivre.
Te mando un saludo afectuoso.
Aleix Leví Carballo.
