Llegó julio con un cielo blanco de calor, un cielo que parece de piedra caliza calcinada. Columnatas de luz patentes contra el cielo y su resplandor límpido. Una luz de hangar encendido y campos amarillos. La tierra se abre en costras sedientas y los pinos, quietos, fijos bajo el resplandor vertical del mediodía, perdiendo su verde ceniza, se quedan de metal fundido. Las chicharras, ocultas en la costra de los troncos, aserran el silencio del campo con un zumbido rabioso. Miro arder todas las tardes las copas de los álamos, el perfil de los montes, cada piedra minúscula, enjoyada del río, del dios río que llena de frutos nuestros pechos. Aquí, en estas riberas, donde atisbo el verano.
Burton 134
Publicado por christiansanz71
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura. Ver todas las entradas de christiansanz71
