Los pájaros caen mudos en la maleza polvorienta. Una neblina de calor de zinc, un sol rojo y abotargado como la cabeza de un gran falo, hebras que derriten la piedra calcárea de borde achaparrado, rayos de luz bullendo y las montañas -cercanas- dentadas y ardiendo.
Mientras que Alberti o Palladio escribían tratados de arquitectura racionales y matemáticos, Filarete, en su «Trattato di Architettura» escribió una especie de novela utópica y esotérica (polígonos, estrellas inscritas) sobre la construcción de una ciudad ideal llamada Sforzinda. Recuerdo haber visto un ejemplar en Londres, una transcripción tardía del siglo XVI con los dibujos geométricos coloreados en tinta sepia.
Un recuerdo muy refrescante frente a la canícula.
