Aunque Maturana juegue a la improvisación y a ir «con el coño fuera» (lo que demuestra una enorme seguridad en sí misma y frescura), debajo late una mente con un bagaje cultural e intelectual afilado. Es una introvertida asertiva, una intelectual que juega a ser pasota y una creadora punk con un pragmatismo comercial impecable. Su mayor virtud es que se niega a ser un producto empaquetado para el consumo rápido; prefiere mantener sus recovecos, sus dudas y su derecho a contradecirse. Una artista en formación. Me cayó muy bien.
Desearía glosar la respuesta a su entrevista con mis modales arcaicos, propios de un dinosaurio. A propósito de su confesión: “Bueno, tampoco he cambiado tanto, soy una persona muy introvertida y siempre preferiré el silencio. Nunca me ha gustado, ni me gusta, ser el centro de atención”, nada mejor que acudir a la Patrología de Migne.
Buscar el silencio en el siglo XXI es el equivalente moderno a retirarse al desierto de la Tebaida en el siglo IV: un intento desesperado por proteger los «recovecos» del alma frente a una industria que exige que seamos esferas lisas, expuestas y transparentes las veinticuatro horas del día.
Valga al respecto este convoy de citas:
«Así como la lengua del hombre está lista para hablar, de igual modo debe encontrar en el silencio su fortaleza. Aprendí a callar para que aprendas a hablar; para que tu voz no sea vacía cuando deba ser útil».
— Ambrosio de Milán, De Officiis Ministrorum, PL 16.
«Ama ser ignorado y ser tenido en nada; esto es más saludable para ti que ser inflado por las alabanzas de los hombres. Que el silencio sea para ti como un muro, para que el tumor del mundo no se infiltre en ti».
— Jerónimo, Epistulae, Epistula CXXV ad Rusticum Monachum, PL 22.
«La lengua que habla continuamente en público se derrama hacia fuera, y se deja a sí misma vacía por dentro. Por lo tanto, se debe custodiar el silencio, para que en él la mente recoja lo que dispersó a través de las palabras».
— Gregorio Magno, Regula Pastoralis, Pars III, Cap. XIV, PL 77.
P.S.: Un saludo cariñoso a Mariang.
