Burton 183

Recomiendo el muy erudito: Obra selecta / Antonio de Oliveira, Societatis Jesu, ex provincia Goana et susceptus a Josepho Gonzaga eiusdem Societatis in villa novitiatus Tiburtina, anno salutis 1762.

¿De qué va, qué contiene? «Tractatus logicus sive Philosophia rationalis quatenus Magna seu Major Logica dicitur. Institutiones dialecticae seu Philosophia rationalis quatenus parva seu minor logica dicitur».

Se abre el corazón de la necesidad lógica, de la consecuencia lógica: el hecho de que, dadas unas premisas, se siga inapelablemente, se implique inexorablemente, una conclusión. Fascina —como un cuervo con un pequeño ratón en el pico volando por el cielo— que una conclusión sea consecuencia lógica de unas premisas cuando no existe ninguna interpretación que haga verdaderas las premisas y falsa la conclusión. Maravilla que una fórmula φ sea consecuencia lógica de un conjunto Γ cuando todo modelo de Γ es también un modelo de φ . Esta preservación de la verdad en todos los modelos (y, en lógica modal, en todos los mundos pertinentes), ¿se encontraba, antes de que existiera el hombre, en una mente divina? ¿Esa fuerza ineluctable solo es propiedad de las matemáticas o es un rasgo asimismo de la realidad?

Echen un vistazo a sus libros de Nicolás de Cusa: «Porque incluso quien más ansía conocimiento no puede alcanzar mayor perfección que ser plenamente consciente de su propia ignorancia en su campo en particular. Cuanto más se conozca, más consciente se será de la ignorancia» (En: La caza de la sabiduría, Sígueme, trad. Mariano Álvarez Gómez, Madrid, pág. 46).

A menudo, pensando, te envuelve una niebla de la más densa oscuridad, y es como si picaras una pared que, al día siguiente, continúa exactamente como estaba al principio.

Cuervos, matemáticas, sombras…

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