Burton 195

Muletillas, vaguedad léxica, pleonasmos, nula variación léxica, incoherencia estilística, cinco o seis falacias lógicas, etcétera. Juanma no escribe: teclea.

Los artículos de Azorín en ABC (con influencias de Michel de Montaigne, Charles-Augustin Sainte-Beuve, Anatole France) se pueden leer cincuenta años después: eran un género en sí mismo. ¿A qué género pertenece el articulismo de Juanma Castaño? Al de la nada influida por el cero. Lo leo: algo sobre balones, belgas y acelgas.

¿Imita acaso las regurgitaciones de una cisterna de casa vulgar de clase media baja? ¿Su prosodia trata de reproducir el chirrido de una carretilla sin engrasar? ¿Mi gato borracho paseándose al azar por encima de las teclas del ordenador redactaría un artículo mejor?

No quiero cebarme con el periodista; la pieza es simplemente increíblemente endeble.

San Agustín consideraba la estupidez un pecado original de Adán; acepto la alegoría. En cualquier civilización tendremos, simplemente, menores o mayores grados de estupidez. Ahora resulta especialmente estúpido el evangelismo tecnológico, la obsesión de los amantes del subiti guadagni (es decir, de los rápidos beneficios monetarios) y una especie de universae ignorantia. Omito nombres.

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