Eliot 13

Casi toda la noche leyendo. Cuando me canso de haber estado leyendo toda la noche en la sala, me echo un muy ligero “plaid” por los hombros y salgo; mi cuerpo, forzado por mucho rato a la inmovilidad, se gasta en la gozosa contemplación de las paredes de las casas, y en los setos y árboles y matorrales del bosque de Pereiro de Aguiar.

Pasmado ante la crónica del libro sobre Trump.

Por una de esas carambolas de la imaginación, mientras leo el pasaje en que Trump se compara con Hitler, Mao o Stalin para demostrar que es «el hombre más poderoso de la historia», según le dijo un caddie, me vienen a la memoria los tiranos y usurpadores de la «Argenis» de John Barclay, 1621, tiranos como Lycogenes, que confunden el tamaño de su corte con la verdadera legitimidad política. Permítanme la osadía de citar «Argenis», Liber II, Cap. IV – «Sobre la adulación y el aislamiento del Rey»:

«Esta es la calamidad de los reyes: que siendo los únicos que lo pueden todo, son los únicos que nada oyen que pertenezca a la verdad. Pues rodeados de aduladores, cuyo empeño no es guiar al Príncipe, sino torcer su ánimo para sus propios fines, se cierran los accesos a los hombres buenos. Estos cortesanos vestidos de púrpura protegen su propio poder basándose en la debilidad del Señor; y le persiguen con la idea de que nada hay más magnífico que disolver las leyes, tener a los ciudadanos en temor, y favorecer únicamente a aquellos que han entregado la libertad de la patria a la adulación de uno solo. Entonces el Palacio Real ya no es la casa de la justicia, sino un teatro en el que la soberbia y la venganza, bajo los nombres disfrazados de la virtud, lo corrompen todo».

NOTA BENE: No duden en que soy un impostor. Me pasé toda la vida estudiando y no sé nada. Me gusta leer latinajos. Uno de ellos, el famoso de Quintiliano, que se podría aplicar perfectamente a Trump: «Non enim eloquentiae viribus, sed scelerum magnitudine nomen assecuti sunt», «No alcanzaron su nombre por la fuerza de la elocuencia, sino por la magnitud de sus crímenes».

Preparo mi único menú del día: Nescafé, páginas de anti-modernos y dos «éclairs». Buenos días.

Deja un comentario