Eliot 107

Conocido para todos los que hemos trabajado en inteligencia es lo que se llama Plausible Deniability (Negación Verosímil / Denegabilidad Posible): estrategia originada en la Guerra Fría mediante la cual los altos mandos políticos pueden negar su implicación o conocimiento de una operación o fallo de inteligencia, manteniendo una vía de escape creíble para proteger la figura del presidente o del Gobierno. También está el Scapegoating institucional (Chivo Expiatorio): señalar al servicio de inteligencia ante un fallo de previsión o ante un desenlace desfavorable para desviar la responsabilidad política directa. El mensaje implícito es: «El Gobierno actuó bien, el fallo fue de inteligencia». También está el Acondicionamiento Informativo, es decir, Control de los tiempos e intensidades de la información clasificada que se filtra a la opinión pública o a los medios para moldear la percepción de una crisis diplomática. También se usa la gestión del «Secret d’État»; a saber, el uso de la confidencialidad no solo para proteger la seguridad nacional, sino para evitar costes diplomáticos inmediatos con un país vecino (en este caso, Marruecos) mientras se gestiona la crisis por vías de inteligencia sin escalar el conflicto en público.

Mi impresión (y hace quince años que estoy jubilado) es que interesa fijar un relato (por ejemplo, que la crisis fue un «acto de oportunismo» y no un plan «premeditado»), protegiendo fuentes sensibles pero dirigiendo la opinión pública. Un informe de inteligencia contiene hechos (facts) y estimaciones (assessment). Un uso político frecuente consiste en aceptar los hechos (el flujo migratorio masivo) pero modificar públicamente la interpretación de las intenciones del actor extranjero (afirmar que Marruecos no lo planificó, para evitar tener que responder militar o diplomáticamente como ante una «agresión coordinada»). Restar responsabilidad al Estado vecino atribuyendo la crisis a «bulos en redes sociales» o a «factores socioeconómicos descontrolados» permite al Gobierno reducir la tensión diplomática y evitar tomar medidas de fuerza que no le convienen en el tablero internacional.

Lo que les puedo decir, con conocimiento de causa, es que el C.N.I. roza la excelencia, y el gobierno, la más crasa ineptitud.

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