Eliot 112

Aunque EE. UU. e Israel no tienen jurisdicción directa sobre el territorio español, sus actuaciones diplomáticas pueden inclinar la balanza en el plano internacional. Veámoslo.

Estados Unidos puede hacer un reconocimiento explícito de facto o de jure: Siguiendo el precedente de la Orden Ejecutiva de 2020 respecto al Sáhara Occidental (dentro de los Acuerdos de Abraham), EE. UU. podría reconocer unilateralmente las aspiraciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla. También como miembro permanente con derecho a veto en la ONU, EE. UU. puede bloquear cualquier resolución que condene acciones marroquíes o que ratifique la posición española si el conflicto se internacionaliza.

Tras la normalización de relaciones entre Rabat y Tel Aviv, Israel actúa como socio estratégico de Marruecos en materia de defensa e inteligencia. Su papel no es decisorio en el Derecho Internacional público sobre fronteras europeas, pero sirve como factor de influencia y lobby ante la administración estadounidense.

Desde el punto de vista estrictamente legal, no existe ninguna instancia jurídica internacional que pueda obligar a España a ceder Ceuta de forma unilateral. La única vía legalmente válida requeriría el consentimiento expreso del Estado español mediante la modificación de sus propias leyes constitucionales y la firma de un tratado de cesión. El riesgo para la soberanía española en este tipo de litigios rara vez proviene de una sentencia judicial internacional, sino de la dinámica de los hechos consumados (de facto), la presión migratoria/económica en la frontera y el eventual aislamiento diplomático si potencias aliadas deciden respaldar las reivindicaciones marroquíes en foros multilaterales.

Mi intención era poner de relieve que, en un asunto donde la dimensión diplomática resulta tan importante como la jurídica, deteriorar las relaciones con aliados estratégicos puede reducir el margen de maniobra de España si alguna vez surgiera una crisis sobre Ceuta y Melilla

P.S.: Para estructurar esta nota en viñetas me apoyé parcialmente en la IA. También acepté su sugerencia de eliminar algunas expresiones demasiado pasionales para ganar ecuanimidad. La argumentación y las tesis expuestas son, sin embargo, esencialmente de mi autoría.

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