No tienes remedio; vas a dar una vuelta y compras «La Historia de las Matemáticas» de Stillwell, libro genial, que incluye detalles matemáticos reales ¿Qué libros de matemáticas te gusta leer y releer? Acaso tus tres favoritos, en el orden en que los puedes ver a tu lado, son: «El cálculo superior» de Umberto Bottazzini, «Del cálculo a la teoría de conjuntos», editado por Ivor Grattan-Guiness, y «Emergencia de la teoría de los grupos de Lie», de Thomas Hawkins; y, ya que nos ponemos estupendos, resaltar que una fuente incomparable para la Geometría es «Una historia de los métodos geométricos» de J.L. Coolidge.
Si no del todo entendidos, al menos hojeados. Las matemáticas no te vuelven un zombi, antes al contrario, el telefonino, el arte y la literatura, acaso sí. Y la filosofía.
Su verdadero valor reside en su capacidad para reconfigurar, estructurar y potenciar la mente humana. Las matemáticas actúan como un gimnasio cerebral: desarrollan el pensamiento crítico, la capacidad de abstracción, la lógica rigurosa y la honestidad intelectual.
Un viaje a un desierto salvaje, donde los exploradores a menudo se pierden. Rigor no significa rigidez, sino la búsqueda de la claridad absoluta que permite a la mente sostenerse por sí misma. Las matemáticas son la gimnasia del espíritu y una preparación para la filosofía. Quien es capaz de razonar en matemáticas, es capaz de razonar en cualquier campo del conocimiento, pues la mente adquiere el hábito de la demostración y rechaza la vaguedad del prejuicio.
Cuando escribo «en modo literario» conscientemente oblitero la honradez a cambio de la pedrea estética. La verdad importa más que la belleza. Los enganchados al móvil no tienen ni verdad ni belleza: solo el abotargamiento del botarate.
