Eliot 53

Cuando estudiaba matemáticas, a menudo, para demostrar un teorema, debías encontrar subterfugios felices en ideas no mecánicas. Como un chispazo que electrificaba la neuroquímica neuronal. El fútbol, si no abuso del símil, es un sistema con reglas similares a la prueba matemática.

Decía el matemático Terence Tao que resolver un problema complejo requiere primero probar todas las herramientas estándar hasta llegar a un muro, y solo entonces dar un salto lateral de imaginación. En el fútbol ocurre igual: el esquema táctico te lleva hasta el área, pero el regate o el pase filtrado que rompe la defensa es ese subterfugio feliz.

Concluyamos con Poincaré: «La invención matemática no consiste en hacer combinaciones nuevas con seres ya conocidos. Eso lo podría hacer cualquiera; las combinaciones que se obtendrían serían infinitas en número y la mayor parte carecerían de interés. Inventar consiste precisamente en no construir combinaciones inútiles y en construir solo las útiles. La invención es discernimiento, es selección… Y esta selección se hace a menudo tras un destello de intuición inconsciente».

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