Artículo muy flojito. Prosa recargada, barroca, enfática, poco «passadora». Prioriza el «recargolament» verbal antes que la concisión narrativa. Entrelaza incisos, subordinadas y metáforas complejas en oraciones excesivamente largas. Al intentar matizarlo todo dentro del mismo período sintáctico (por ejemplo, el párrafo sobre los logros del Gobierno o el de la enumeración de posibles candidatos), el hilo argumental principal se pierde entre paréntesis y aclaraciones. Estilo autoindulgente, condescendiente, vaporoso. Los juicios se apoyan más en sensaciones que en pruebas.
Desde el punto de vista lógico, es una hecatombe impropia de un catedrático. El eje del artículo es la idea de que la izquierda puede perder precisamente porque cree que va a perder. Es una versión política de la «profecía autocumplida», concepto introducido por Robert K. Merton. Pero la aplicación que hace Gracia es muy problemática: que exista pesimismo no demuestra que este sea la causa de la derrota. Podría ocurrir exactamente al revés. La expectativa de derrota podría ser consecuencia de la pérdida de apoyo electoral, el desgaste gubernamental, los errores estratégicos o los escándalos de corrupción. Es la derrota esperada la que implica pesimismo, no el pesimismo el que implica la derrota; el artículo nunca distingue ambas direcciones causales.
Incurre Gracia en un razonamiento circular: hay derrotismo porque creen que perderán. ¿Por qué creen que perderán? Porque existe derrotismo. La explicación vuelve continuamente sobre sí misma.
Gracia suelta una consigna política que difícilmente puede considerarse una explicación sólida desde la lógica o la ciencia política.
