Eliot 62

El humor de Keaton —si me permites un par de ideas Boyero— era cerebral, físico e imperturbable. Una de las observaciones más citadas de Pauline Kael sobre él lo resume bien: «El rostro de Keaton no registra sentimientos; registra pensamiento».

Keaton no solo era un gran actor cómico, sino un verdadero autor cinematográfico capaz de estructurar sus películas como auténticas demostraciones geométricas en movimiento. E hizo feliz a millones. El extraño don de hacer feliz, de suspender tus miserias frente a la pantalla.

«Nunca se olvida a quien te amó», dijo Madame du Deffand. Tampoco se olvida nunca a quien te hizo feliz.

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