Luis Segalá es el responsable de la traducción directa al español de la Ilíada y la Odisea más difundida del siglo XX. Su visión, fuertemente marcada por el rigor filológico del siglo XIX y principios del XX, es aquella de la que me empapé en mi adolescencia (los ejemplares estaban en la biblioteca de mis padres).
Adrados, uno de los grandes helenistas europeos, proponía que la Odisea representa una desviación de la épica heroica tradicional: para él, es el antecedente primigenio de la novela de aventuras e incluso de la comedia. Destacaba la presencia de elementos humorísticos, eróticos —en esto creía lo mismo que Casanova, traductor de las epopeyas a partir del francés más que del griego—, astucias, cuentos populares y engaños cotidianos.
Miralles, que también fue poeta, analizó el uso de la mêtis (la inteligencia astuta de Odiseo) y la importancia de la palabra, y profundizó en cómo la Odisea recoge una espesa trama de tradiciones folclóricas del Mediterráneo antiguo.
La helenística española es excepcional.
P. D.: Gran artículo, Bustos.
