Eliot 79

A veces pienso qué diría mi adorado Milton Friedman ante las medidas del errático Trump. Rechazaría ROTUNDAMENTE el proteccionismo arancelario (muchos sostenemos que el libre comercio internacional es un pilar fundamental de la libertad económica y la prosperidad) O haría mucho hincapié en la defensa de la independencia de la Reserva Federal y en una lúcida crítica a la distorsión del sistema de precios.

La seguridad jurídica, como muy bien señala la editorial, es la certeza de que las reglas del juego, el marco vaya (leyes, contratos, impuestos, reglamentos) son claras, estables y se aplican de forma predecible sin interferencias arbitrarias del poder político. El mercado tolera la complejidad (es un sistema de procesamiento de la información muy sabio), pero aborrece la incertidumbre caprichosa.

Trump es como un elefante en una cacharrería. Una multinacional no construye una planta química o bien una fábrica de componentes (proyectos que tardan 10 o 20 años en rentabilizarse) si teme que en seis meses un decreto presidencial le imponga un arancel del 12% o invalide sus contratos de importación. Una empresa debe dedicarse a competir y no a defenderse de veleidades irracionales políticas.

Este Trump es un peligro público.

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