[Begoña Gómez]
Adaptación libre de un pasaje de la escena V de Los cuernos de don Friolera, de Ramón del Valle-Inclán.
***
Plazuela de la población. Farol de cristal en una esquina. DOÑA TADEA, envuelta en su manto de soplona, aguarda al teniente don Pascual Astray, que viene por la calleja.
DOÑA TADEA.— ¡Caminante!
DON FRIOLERA.— ¡Señora Doña Tadea!
DOÑA TADEA.— ¡Teniente! ¡Dichosos los ojos!
DON FRIOLERA.— ¿Qué milagro por las calles a estas horas, Doña Tadea?
DOÑA TADEA.— Vengo del Rosario. ¡Por usted he rezado un padrenuestro!
DON FRIOLERA.— ¡Y se lo agradezco en el alma!
DOÑA TADEA.— ¡Bien lo necesita usted, don Pascual!
DON FRIOLERA.— Como todos, Doña Tadea.
DOÑA TADEA.— ¡Usted más que ninguno! ¡Pobre don Pascual! ¡Le tienen a usted vendida la honra!
DON FRIOLERA.— ¡Señora Doña Tadea!
DOÑA TADEA.— ¡No me mire usted con esos ojos de basilisco! Cumplo con mi conciencia de cristiana en avisarle. ¡En este pueblo es usted la comidilla de chicos y grandes! ¡El rey de los cabrones!
DON FRIOLERA.— ¡Usted desvaría, Doña Tadea!
DOÑA TADEA.— ¡Yo digo lo que todo el mundo sabe! ¡Que el barbero le pasea a usted la mujer y le deshace la casa! ¡Que entra y sale como si tal cosa mientras usted está en el cuartel!
