(Miscelánea)
Recuerdo con cariño la lectura de Las concepciones de la lógica, de Alfredo Deaño, editado en 1980 por Taurus. Deaño transformó lo que solía ser un árido trámite académico (una memoria de oposiciones) en una verdadera cartografía de la filosofía de la lógica, donde dialogaban el positivismo lógico, la filosofía analítica anglosajona, la lingüística y la epistemología contemporánea.
La prosa de Deaño era clara, irónica y conversacional, dotada de un inusitado talento para la divulgación. Salpicaba sus explicaciones sobre tablas de verdad o deducción natural con comentarios incisivos sobre la burocracia, la pedantería académica o la vida cotidiana. Fue un maestro muerto prematuramente (al igual que Ramón Cirera Duocastella).
El libro recoge, sin apenas modificaciones sobre el texto originario, la memoria de oposiciones preparada por Deaño poco antes de su fallecimiento con el fin de concursar a la plaza de Profesor Agregado de Lógica en la Universidad Autónoma de Madrid. El propósito principal que pretende alcanzar consiste en obtener un concepto de la lógica: encontrar su naturaleza, el plano en el que se mueve, su «lugar» —parafraseando a W. V. Quine—. Toda reflexión sobre la naturaleza de esta disciplina ha de comenzar por la constatación y el reconocimiento de un hecho: que la única lógica existente como ciencia positiva es la lógica formal en su articulación actual.
En la mano tengo ahora, encuadernado en pasta española con lomo ornado en dorados e idilio de gofrados románticos, tejuelo en marroquín rojo con letras doradas y papier vergé, la Discussion médico-légale sur la folie ou aliénation mentale, suivie de l’examen de plusieurs procès criminels dans lesquels l’état moral des accusés a été discuté, de Étienne-Jean Georget (1795–1828).
El volumen versa sobre la monomanía homicida (monomanie homicide) y explora el dilema jurídico de aquellos criminales que cometen atrocidades sin presentar los signos del delirio generalizado o la demencia, planteando que la locura puede afectar exclusivamente a la voluntad y a los impulsos, dejando intacta la facultad del razonamiento. Una intuición asombrosamente vigente.
De Frédéric Paulhan conservo Las potencias de la abstracción. Asevera allí que no debemos figurarnos los elementos como realidades ya hechas y definitivas: los átomos psíquicos son fuerzas móviles, abstracciones vivientes que pueden pertenecer de diferentes maneras a distintas asociaciones, transformándose, enriqueciéndose y empobreciéndose. Concibe el espíritu de un modo dinámico, abundando en su investigación las analogías entre la vida social y los mecanismos íntimos de la mente. El propio autor admite que en su tesis hay una buena dosis de hipótesis.
Por último, conviene dar noticia de un clásico: Combinatory Logic (2 volúmenes), de H. B. Curry. En sus páginas se despliega una formalización completa del cálculo de combinadores, la eliminación de variables ligadas, la teoría de conversión y reducción, y su profunda conexión con el cálculo lambda y la lógica intuicionista.
