Cornaro 63

Padezco —o disfruto— una especie de audición coloreada, con alucinaciones visuales geométricas añadidas. Así, al leer este pasaje de Nabokov: «En la cálida noche estival goteaba lo que los campesinos de Ladore llamaban «lluvia verde». Entre los laureles de follaje barnizado , el elegante coche negro brillaba bajo un farol en torno al cual revoloteaban las mariposas nocturnas como copos de nieve», al leer este pasaje, decía, se activan sonidos de gravilla embetunada, hogueras de llama roja y azul, y las consonantes resuenan huesudas y retorcidas, con tenue luz de hierro blanco.

Fijémonos en este otro pasaje de Margaret Cavendish: «Puede observarse que la ausencia enfría los afectos y la presencia los aviva, y la larga exposición los achicharra, como el sol a las criaturas terrestres, que están frías en su ausencia, cálidas en su presencia y abrasadas en su prolongación». En mi fantasía subjetiva, las bilabiales oclusivas sonoras aparecen como carros de combate chirriantes, y las bilabiales fricativas las asocio a un abanico color vainilla.

La impresión estética refiere pequeñas cosas luminosas, y se siente como el lino en la piel, o el frío del mármol al anochecer. “La ornamentación vacía es la muerte del arte; la belleza verdadera nace cuando el alma ha pasado realmente por aquello que expresa”, John Ruskin.

El artista auténtico transforma incluso la ruina y la decadencia en una ceremonia verbal ¡Cómo veo las chispas de azul plata en los ojos de Álvarez al explicar que «“La literatura es una forma superior de elegancia»! Literatura…

P.S. Texto 100% generado por IA.

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