Educación en la caverna

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La oralidad se diferencia mucho de la escritura. La primera se alimenta de la energía improvisada y desordenada de su propia dramaturgia, Es una corriente o torbellino que no permite estructurar el sentido, sentido que surge y desaparace de ella en una corriente de tensión dinámica.

Solo la escritura fija el lenguaje y lo somete al control de un sistema secuencial y lógico de reglas gramaticales. La escritura es el hogar de la cultura y el pensamiento. La cultura, desengáñense, o sigue ligada a los libros o no es cultura. Con las imágenes no podemos transmitir cultura.

La imagen no piensa; depende de demasiados determinantes contextuales y emocionales (como la oralidad)

Esta es una civilización bárbara porque es una civilización donde todo esta bañado por una oralidad ilustrada, por una oralidad glosada con imágenes.

Cualquier proceso escrito de formación de sentido exige un entrenamiento en la frustración, una demora cognitiva. El entretenimiento justo enseña lo opuesto. Las nuevas modas pedagógicas conciben la clase del profesor como un entretenimiento. Se deben aprender matemáticas, física, música o historia, como si la muy despistada tropa discente (con mentes ya dispersas por la televisión y las nuevas tecnologías) estuviera experimentado un videoclip de Youtube. Si los padres -por ignorancia irresponsable- les intuban el Youtube Kids, los «pedabobos» y una nueva clase de profesores jóvenes criados ya en este paradigma de emocionalismo y «divertisssement» con renuencia a la exigencia y las competencias intelectuales, enseñan ya sus materias como meros e ignaros profesores de hip hop.

El buen profesor es aquel y solo aquel que más conoce su materia (a enseñar se aprende en tres meses), y no el bufón carismático al tipo «profesor Keating» en la extremadamente nefasta, ideológicamente torticera, y maquiavélicamente sugerente película «El Club de los poetas muertos».

Profesores del Instituto donde me echaron me explican que ahora los chavales no soportan, son incapaces de estudiar diez minutos seguidos. La educación es un desastre sin paliativos, hiperbólico. España (y no solo España) es una hidra de semi-analfabetos y telebasura.

Quien no domina perfectamente el lenguaje y no puede escribir con unos estándares mínimos de corrección, es incapaz de pensar correctamente. Pigmalión, la comedia de Shaw, enseña qué significa conquistar esferas del lenguaje que antes nos eran inaccesibles. Elisa conquista al final de la obra el mayor patrimonio (que no son yates ni coches deportivos) humano: los más nobles pensamientos que han penetrado en el corazón de los hombres expresados con una extraordinaria, elegante, imaginativa y armoniosa mezcla de palabras.

Quien es incapaz de expresarse correctamente, su propio interior, la realidad y la vida, les permanecen muy oscuros, desagradablemente opacos. Pero la nueva educación no expulsa a sus alumnos de la caverna; los engritella más y más en ella.

De: Diario de un aldeano

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(i)

CON EL LICOR DE BACO ENCENDIÉNDOME LAS VENAS PONGO RNE A LAS TRES DE LA MAÑANA Y OIGO A UN MONOSABIO PRESOCRÁTICO A QUIEN DEDICO LA MIERDA DE POEMA QUE PROCEDE TAL COMO SIGUE:

Follo a mi hermana, follo sin placer, mas con premura, a mi madre, a mis abuelas, a Ideo, per anum, con una polla de Ascáfalo, follo con gusto a quien me escucha, con gusto a la que le conviene, follo a la que me hace caso, gozo con la harina y la cebolla en su coño rosáceo, follo a la orilla de la grisácea mar o en las naos de las huestes aqueas, follo a gordas viudas a cambio de magro parné, necio rompo a llorar si follo (que no follo) a la novia de mi mejor amigo, estupro adolescentes con calcetines de tenis pero ni incluso así ni en el plano onírico, follo en los váteres purpúreos y luminiscentes de las discotecas con olor a mimosas, pido follar rubias de raso amarillo a cambio de mi vida, follo a las gallinas de la llanura, a las mulas borrascosas de celos, me pongo miel en el glande y ahí lo unto con moscas cuyas patitas desmayadas y menudas me hacen tantas cosquillas que enseguida me derrito en láctea foundé, follo ovarios fosforescentes y arranco con gillettes magníficos lunares como granos de café, vomito en la boca de las elegantes diversiones de los jóvenes educados en la riqueza, si oigo el murmullo de liebres o veo damas de sedosas vestiduras permito que la ama más y más me humille (soy amigo que llora por mi negra amiga), follo el sueño del amor con la dulzura misma del amor, follo coprófago y no creo que eso que recibo sea una injuria, soy adicto al porno de la web (me masturbo seis veces al día frente a la pantalla)

Pero no, no soy Hank (claramente se advirtió en la imaginación torva y rutinaria del poema) Un mero Ignatius Really desterrado al campo y afín al Orden y la Patrística, un poeta de rosa y dientes de marfil, un romántico a quien no vuelven el saludo soberbias mujeres de Capri, que en las roqueñas alturas se emboba con estrellas sin profundidad, que en el lecho del Jordán pide piedad a Pan, y que cree sobre todo que la nobleza y belleza de ella lo es todo, y con Bambi -aunque no lo confiese- mucho ha de llorar.

(ii) Marwan abusa de la tolerancia humana para con la fealdad.

(iii) Admito que Marwan redondea y da forma artística a sus impresiones interiores con una plasmación vivaz. Los tapacubos del coche también podrían valer.

(iv) Me alimento o procuro fuerzas alimentándome de cerdo. Con Marwan hemos escrito muchos dísticos en común.

(v) Zo d´Axa, escritor francés nacido como Alphonse Gallaud en 1864 [Inciso. «Zo d´Axa» significa en griego «vivo mordiendo». Fin del inciso]Anarquista, desató su furia desde contra los presidios infantiles hasta contra los furibundos maniacos antisemitas. Cuando se criticó el safismo de María Bonaparte, comentó «¿Ya no es libre la jodienda?». En el mundo solo vio hombres «cavernosamente malvados».Se suicidió tras la muerte de su mujer.

(vi) Mi alma es como una carrera de ratas en una habitación sin ventanas. Pero como dijo Wilde «El roble y el olmo tienen hojas amables que brotan en primavera, aunque sea macabro el árbol de la horca, con su raíz mordida por la víbora»

(vii)

NOTAS BREVES A UNAS LÍNEAS DE RILKE

El cielo se derrama en oscuridad infinita…

Esplendor y grandiosidad de la noche

que me impulsa a arrojarme en ginebras…

El espectro del alcohol da perfil a mi rostro.

Respira la tierra.

Las líneas de fuga vacilantes.

Trocado el estilo y la gravedad de las presencias.

Seguir la rosa de batista que convida

praderas de cólera encendida.

Y jugar solitario con los niños en el recreo.

¿Por qué, por qué es pecado, no volver, no detenerse, no gozar,no demorarse, marcharse, vivir en despedida?

(viii) Pablo Iglesias y Lilith Verstrynge me obligan patrióticamente a escribir en el New York Times. / O carbonífero en La Hora Digital Spanish Pride…o ná.

(ix)

El poeta, canino, pide trabajo a Tele 5

Yo soy puta y maricón,

con un coño disfrutón.

¿Serán mis funestos dones

benéficos triples mamones?

Juro que sí, que en mi lecho

ningún cadalso fenece derecho.

Bendigo el bendito día

de un contrato en Día a día.

Perdón, qué carroza, qué fruslería,

me refería a Ya es mediodía.

Escríbeme Echevarría.

(x)

El Rubius no es un maldito,

ni siquiera cometió delito;

simplemente adora el parné

de sus illuminati followérs;

!Vive la Andorre belle!

(xi) POEMAS FUTBOLEROS

(xi.i)

Flor en tino
¿qué árbol?
pena, pene, piño

(xi.ii)

Zidane, capitán de Zamora,

festivas bodas prepara

con una gallarda mora

de hermosura virgen rara.

¿Le cortará el sultán la cabeza?

¿Con la zagala fáltale gazuza?

¿Tiene el mito la testa cual peonza?

Se admiten, caballeros, apuestas.

(xi.iii)

Se comenta que Messi ganará el Nobel de Física

y el Madrid la Liga o Champios en Tanganika.

Ver redit optatum

cum gaudio,

flore decoratum

purpureo, purpureo.

Se comenta que Florentino bebe garfio agudo

de penas mu grandes y boys desnudos,

iam etas invaluit,

iam amor incaluit,

iam virgo maturuit.

Se comenta que el Cid cruza Castilla

pero, ay ay, amor, con blanquiroja cuchilla.

(xii)

Un, dos, tres,

lerda a las tres,

de Madrid a Benarés,

Belén, Lidia, Belén,

responda otra vez.

(xiii) Me pregunto quién tendrá más dinero en paraísos fiscales, si la Pantoja o el Consejo de Administración de Tele 5.

(xiv)

Ese poeta tiene lira de cortesano,

pulsa el arpa, el bolsillo, la mano,

y suelta el burnúz o la voz del canto

en la Almudena, el Capitolio, y el Olimpo

en pródiga honestidad de marxiano.

(xv)

AL PESAO

Aunque el fuego no me alumbre,

excuso mi uso y costumbre

de cagarme, no en diciembre ni en el pobre,

sino en tu alegría de fiambre.

(xvi)

En Manresa San Ignacio vio a la Santísima Trinidad;

disculpen mi crueldad, grosería y cortedad;

poquedad, obesidad, necedad,

tejen los céfiros de mi niebla sin sol,

los quebrantos de tanta botella y alcohol:

¡Gibraltar español!

Por el culo te la hinco

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Triste hora en que el alma llora por la PCR anal /

¿Temes que el vial removerá un fecal ducal? /

Pero, ¡chaval, si obvias a Marcial o Umbral de menú principal /

y todo el puto día te lo pasas ante Tele 5 sin cambiar de canal /

bien mereces severa colonoscopia en tu cabeza de orinal /

y blasón de Eminentísimo y Reverendísimo Cardenal del Tacto Rectal.

Defensa de la poesía

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Oyendo sutilezas en la gravedad del púlpito

que evocan un alma que vuela muy lejos y muy alto,

así, acaso, vivieron algunos majestuosos antiguos.

Almas con «charm» («sortilegio», «encantamiento);

y no se olvide que el término «charm»,

ay, procede del latín «carmen», «poema».

Desaparecieron oráculos, profetas, prodigios y gallardas sorpresas.

Vivimos en villas con estatuillas de vulgar quinta de recreo.

Al igual que escribió Cicerón en su epistolario,

ésta es una República enferma, mísera, mudable,

donde quienes debieran protegerla solo piensan

en salvar sus piscinas; soborno en la opinión,

torpeza en el juicio, corazones con estiletes buidos.

La sangre de mis muertos se levanta en mi aldea

en el alto cielo laborioso. Y me acompañan las noches

el cascabaleo de las OEuvres complètes del cardenal de Retz

(prosa de lecho con dosel y baldaquino, prosa de Nice hechizera)

Soy poco, muy poco, pero aún me emociona el poniente

púrpura, las amapolas nocturnas, la luna bordada de capiteles.

Dulcemente espero a la muerte,

ese viscoso desnudo de las montañas.

Cubierto con una fina piel de lobo

cotemplo altanero esta mediocre y uniforme decadencia.

Y, al igual que el poeta, no participo de esta Miseria

pues no estoy disfuesto a asfixiar mi feraz individualismo,

mi grado de disidencia, esta Libertad.

La soledad es mi estímulo y mi recompensa,

la única defensa de la poesía.

Cultural Studies

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Ciertamente hay talentos transgresores tanto, yo que sé, en una rock star o en algún youtuber o creatividad en la pop culture, en Seinfield -digamos- o en «Material girl» de Madonna.

Los cult´studs’ o Cultural Studies son una mezcla de máquina marxista inglesa y paraguas teórico francés en el seno de la sociedad de ocio estadounidense. Su patética disidencia simplemente se cifra en sustituir el estudio de las humanidades (el paleocristianismo, la fonología, la historia del arte, Duns Scoto o Henry James) por la colección «Harlequin» o el gangsta rap.

Y así, defendiendo obsesivamente el éxito popular como criterio de calidad, encumbrando irresponsablemente el placer y el antielitismo táctico, ensalzan apologéticamente el capitalismo y demonizan credenciales libertarias que creen defender.

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Ideas científicas e intuición humanista

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En la ciencia hay una cantidad enorme de ideas contraintuitivas. Por poner ejemplos que todos podemos entender, existen las matemáticas de los transfinitos, donde se opera con infinitos infinitos de «tamaños» cada vez mayores.

Comúnmente decimos: «La parte no puede ser mayor que el todo»; pero si la «parte» y el «todo» son conjuntos o clases infinitas esto no resulta necesariamente cierto. Intuitivamente presuponemos que hay menos pares naturales que pares e impares naturales juntos, o, más claro, que el total de los naturales debe ser mayor que un subconjunto de los mismos incluidos en ellos, los números pares.

Pero razonemos un poco. Si biyectamos (es decir, ponemos en correspondencia uno a uno), cada número par con cada número natural (par e impar), advertimos de inmediato que tienen el mismo «tamaño» (1-2, 2-4, 3-6, 4-8, 5-10, 6-12, 7-14, 8-16, y así, «ad infinitum», je je…) Pero en cambio hay «más» números reales -su infinito es «más grande»- que números naturales.

Otra idea científica contranatural al sentido común es la raíz cuadrada de -1, el número complejo i, tan importante, fascinante y útil. Los números complejos tienen múltiples aplicaciones prácticas, desde el campo de la electricidad al diseño de puentes y tantas, tantísimas cosas más.

Como nota curiosa señalar que el tontolaba de Lacan en un Seminario orate típico de los suyos, comparó o identificó i con la erección del pene. Léase un capítulo del libro de Guillermo Martínez -matemático y excelente novelista-, «Gödel para todos», donde refiere interpretaciones surrealistas del teorema de Gödel de mismo Lacan «and company. Antes sonrojaron a intelectuales humanistas, respecto a su uso torcido de esa idea y otros conceptos y teorías científicas, Sokal y Bricmont, en su epocal tomo «Imposturas intelectuales» (título prudente y generoso, pues lo titula «imposturas» y no «impostores»)

Las ideas humanistas no se caracterizan en general por su renuencia al sentido común, y muchas no son más que intuiciones populares solo que tratadas o formuladas por los autores eminentes con filigranas estilísticas plenas de gracia, exactitud y elegancia retórica.

Muchos consejos éticos o sapienciales se contradicen entre sí tanto en los refranes como en sus extensiones cultas insertas en una tradición filosófica o intelectual.

X refuta a Y, Y refuta a Z, A modifica a B, C amplía a D, M matiza a N, etcétera. A veces -no siempre- un analfabeto e iletrado «a» tiene una idea exactamente igual que el erudito o gigante filosófico «A», solo que «A» la sabe expresar lingüísticamente muy bien y desarrollar sus consecuencias con capacidad o perspicacia debido a que pensó largamente en ella y además tiene el apoyo de una educación formal.

Poetas y modistas, taberneros y abogados, ingenieros y usureros, doncellas de labor y reinas, lavanderas y gitanas, clérigos y estudiantes, ladrones y médicos, y toreos o barberos o diplomáticos o ministros o filósofos o químicos o aventureros o esteticiens, muchos, muchos coinciden en algún que otro tópico literario o filosófico como el carpe diem, el vivir sub specie aeternitatis, el amor ferus, el beatus ille, el hedonismo, el furor amoris, el homo viator, el ruit hora, el ubi sunt, el vita-somnium, el empirismo, el utilitarismo, etc…

Pero, claro claro, clarito y claro, no es lo mismo que lo piense Paulo Coehlo o Virgilio, Wayne Dyer en lugar de Epicteto, Deepak Chopra por Hume, es como vivir (metafóricamente) en la casa Lacroix o en un suburbio grafitero y okupa, es como comparar las hazañas de las Vidas paralelas de Plutarco a que Yola gane un reality.

Desearía que abundara lo bueno y selecto (buenos libros, buen arte, buena música, buena poesía, buenos viajes, buena democracia, buenos políticos, buenos Papas, buena televisión, buen periodismo, etc…) entre los hombres y en el universo, aunque tal deseo no lo afirma o prueba la experiencia.

El ideal educativo ahora ya no es una suerte de intento de «elitismo para todos» (ser elitista semeja algo así como pecar «per angostam viam») sino un felicísimo y emocional «todos antielitistas».

Muchos seres humanos creen en la importancia y extrema dificultad de abolir el tiempo centrándose en el aquí y ahora. Así lo digo yo, un aldeano vulgarzote y presuntuoso. Curémonos en humildad citando a Silesio y Wittgenstein, mentes creativas y ejemplares, que aproximadamente expresan un pensamiento similar.

«Hombre, si te lanzas en espíritu más allá del espacio y del tiempo, puedes a cada instante habitar en la eternidad»

Angelo Silesio, Peregrino querubínico

«Si por eternidad se entiende no una duración temporal infinita, sino la intemporalidad, entonces vive eternamente quien vive en el presente»

Wittgenstein, Tractatus Logico-Philosophicus

Y ya que todos convenimos con el proverbio televisivo «Menos colorín, y más latín», dos muescas más sobre el eterno ahora:

«Nunc fluens facit tempus, nunc stans facit aeternitatum»

Boecio («El ahora pasajero origina el tiempo; el ahora que permanece, la eternidad»

«Ita nunc sive praesentia complicat tempus» Nicolás de Cusa («El ahora o presente incluye todo tiempo»)

Pues vale. Y «Vale».

Sueño y vigilia

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(i) «»Común a todos es la inteligencia». Pero «aun siendo el Lógos general a todos, la mayoría vive como si tuviera una inteligencia propia particular»»

Heráclito, Fragmentos 113 y 2

(ii) «Tras haber oído al Lógos y no a mí es sabio convenir que todas las cosas son una»

Heráclito, Fragmento 50

(iii) «Los despiertos tienen un mundo único en común. Cada uno de los que duermen, en cambio, se vuelve hacia su mundo particular»

Heráclito, Fragmento 89

(iv) «Uno me vale más que diez mil, si es el mejor»

Heráclito, Fragmento 49

(v) «Estad vigilantes»

Lucas, 21, 36

(vi) «Velad»

Mateo, 25-13

(vii) «¿Por qué dormís?»

Lucas, 22-46

(viii) «[….] todo lo que usted conoce es su propio mundo privado, por muy bien que lo haya amueblado con imaginaciones y esperanzas»

Nisargadatta, Yo soy eso

(ix) «Los necios, aun oyendo, se asemejan a los sordos […]Hallándose presentes, están ausentes»

Heráclito, Fragmento 34

(x) Y por penúltimo Platón, el archifamoso (con justicia), mito o alegoría de la caverna, en «República», Libro VII, 514a-518a. Copio y pego la parte nuclear (prácticamente el mito en su totalidad)»

«– Después de eso –proseguí– compara nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación con una experiencia como ésta. Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna, que tiene la entrada abierta, en toda su extensión, a la luz. En ella están desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, porque las cadenas les impiden girar en derredor la cabeza. Más arriba y más lejos se halla la luz de un fuego que brilla detrás de ellos; y entre el fuego y los prisioneros hay un camino más alto, junto al cual imagínate un tabique construido de lado a lado, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima del biombo, los muñecos.

– Me lo imagino.

– Imagínate ahora que, del otro lado del tabique, pasan hombres que llevan toda clase de utensilios y figurillas de hombres y otros animales, hechos en piedra y madera y de diversas clases; y entre los que pasan unos hablan y otros callan.

– Extraña comparación haces, y extraños son esos prisioneros.

– Pero son como nosotros. Pues en primer lugar, ¿crees que han visto de sí mismos, o unos de los otros, otra cosa que las sombras proyectadas por el fuego en la parte de la caverna que tienen frente a sí?

– Claro que no, si toda su vida están forzados a no mover las cabezas.

– ¿Y no sucede lo mismo con los objetos que llevan los que pasan del otro lado del tabique?

– Indudablemente.

– Pues entonces, si dialogaran entre sí, ¿no te parece que entenderían estar nombrando a los objetos que pasan y que ellos ven?

– Necesariamente.

– Y si la prisión contara con un eco desde la pared que tienen frente a sí, y alguno de los que pasan del otro lado del tabique hablara, ¿no piensas que creerían que lo que oyen proviene de la sombra que pasa delante de ellos?

– ¡Por Zeus que sí!

– ¿Y que los prisioneros no tendrían por real otra cosa que las sombras de los objetos artificiales transportados?

– Es de toda necesidad.

– Examina ahora el caso de una liberación de sus cadenas y de una curación de su ignorancia, qué pasaría si naturalmente les ocurriese esto: que uno de ellos fuera liberado y forzado a levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando a la luz, y al hacer todo esto, sufriera y a causa del encandilamiento fuera incapaz de percibir aquellas cosas cuyas sombras había visto antes. ¿Qué piensas que respondería si se le dijese que lo que había visto antes eran fruslerías y que ahora, en cambio está más próximo a lo real, vuelto hacia cosas más reales y que mira correctamente? Y si se le mostrara cada uno de los objetos que pasan del otro lado del tabique y se le obligara a contestar preguntas sobre lo que son, ¿no piensas que se sentirá en dificultades y que considerará que las cosas que antes veía eran más verdaderas que las que se le muestran ahora?

– Mucho más verdaderas.

– Y si se le forzara a mirar hacia la luz misma, ¿no le dolerían los ojos y trataría de eludirla, volviéndose hacia aquellas cosas que podía percibir, por considerar que éstas son realmente más claras que las que se le muestran?

– Así es.

– Y si a la fuerza se lo arrastrara por una escarpada y empinada cuesta, sin soltarlo antes de llegar hasta la luz del sol, ¿no sufriría acaso y se irritaría por ser arrastrado y, tras llegar a la luz, tendría los ojos llenos de fulgores que le impedirían ver uno solo de los objetos que ahora decimos que son los verdaderos?

– Por cierto, al menos inmediatamente.

– Necesitaría acostumbrarse, para poder llegar a mirar las cosas de arriba. En primer lugar miraría con mayor facilidad las sombras, y después las figuras de los hombres y de los otros objetos reflejados en el agua, luego los hombres y los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo que hay en el cielo y el cielo mismo, mirando la luz de los astros y la luna más fácilmente que, durante el día, el sol y la luz del sol.

– Sin duda.

– Finalmente, pienso, podría percibir el sol, no ya en imágenes en el agua o en otros lugares que le son extraños, sino contemplarlo como es en sí y por sí, en su propio ámbito.

– Necesariamente.

– Después de lo cual concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los años y que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que ellos habían visto.

– Es evidente que, después de todo esto, arribaría a tales conclusiones.

– Y si se acordara de su primera morada, del tipo de sabiduría existente allí y de sus entonces compañeros de cautiverio, ¿no piensas que se sentiría feliz del cambio y que los compadecería?

– Por cierto.

– Respecto de los honores y elogios que se tributaban unos a otros, y de las recompensas para aquel que con mayor agudeza divisara las sombras de los objetos que pasaban detrás del tabique, y para el que mejor se acordase de cuáles habían desfilado habitualmente antes y cuáles después, y para aquel de ellos que fuese capaz de adivinar lo que iba a pasar, ¿te parece que estaría deseoso de todo eso y envidiaría a los más honrados y poderosos entre aquéllos? ¿O más bien no le pasaría como al Aquiles de Homero, y «preferiría ser un labrador que fuera siervo de un hombre pobre» o soportar cualquier otra cosa, antes que volver a su anterior modo de opinar y a aquella vida?

– Así creo también yo, que padecería cualquier cosa antes que soportar aquella vida.

– Piensa ahora esto: si descendiera nuevamente y ocupara su propio asiento, ¿no tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, al llegar repentinamente del sol?

– Sin duda.

– Y si tuviera que discriminar de nuevo aquellas sombras, en ardua competencia con aquellos que han conservado en todo momento las cadenas, y viera confusamente hasta que sus ojos se reacomodaran a ese estado y se acostumbraran en un tiempo nada breve, ¿no se expondría al ridículo y a que se dijera de él que, por haber subido hasta lo alto, se había estropeado los ojos, y que ni siquiera valdría la pena intentar marchar hacia arriba? Y si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz, ¿no lo matarían, si pudieran tenerlo en sus manos y matarlo?

– Seguramente.

– Pues bien, querido Glaucón, debemos aplicar íntegra esta alegoría a lo que anteriormente ha sido dicho, comparando la región que se manifiesta por medio de la vista con la morada–prisión, y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol; compara, por otro lado, el ascenso y contemplación de las cosas de arriba con el camino del alma hacia el ámbito inteligible, y no te equivocarás en cuanto a lo que estoy esperando, y que es lo que deseas oír. Dios sabe si esto es realmente cierto; en todo caso, lo que a mí me parece es que lo que dentro de lo cognoscible se ve al final, y con dificultad, es la Idea del Bien. Una vez percibida, ha de concluirse que es la causa de todas las cosas rectas y bellas, que en el ámbito visible ha engendrado la luz y al señor de ésta, y que en el ámbito inteligible es señora y productora de la verdad y de la inteligencia, y que es necesario tenerla en vista para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público.

– Comparto tu pensamiento, en la medida que me es posible.

(traducción de Conrado Eggers Lan, en la benemérita editorial Gredos)

(xi) «Los que sueñan que están bebiendo en un banquete, al amanecer lloran de pena. Al contrario, los que sueñan que están llorando, al amanecer se encuentran divirtiéndose en el campo. Cuando sueñan no saben que sueñan. Al despertarse ven que no ha sido más que un sueño.Sólo con un gran despertar se puede comprender el gran sueño en que vivimos. Los estúpidos se cren muy despiertos»

Chuang -Tzu (conocido y clásico pasaje de la tradición taoísta tan importante -e igual en contenido- en Asia como el mito de la caverna en Occidente)

De: Diario de un aldeano

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(i) Como hachazos en un bosque sin aire /
gira la tristeza en un solitario corazón.

(ii)

(ii.i) «Creo que podría volver y vivir por un tiempo conlos animales…son tan plácidos y retraídos,Me paro a mirarlos a veces durante medio día»

Whitman

(ii.ii) «Trabó amistad con los conejos, los erizos, los ratones de campo y los pececillos del mismo modo que un recluso solitario la habría trabado con un ratón»

Margaret Lane sobre Beatrix Potter, escritora inglesa clásica de literatura infantil que pasó la mayor parte de su adolescencia sin compañía humana, pero que se las arregló para tener multitud de mascotas: un conejo, un par de ratones, algunos murciélagos y una familia de caracoles.

Nunca fue a la escuela (la educaron institutrices), no compartió la vida de sus padres de modo íntimo u ordinario, no tuvo oportunidad de mezclarse con otros niños, sus padres no recibían visitas en casa, el ambiente era sofocante y serio, y no se hizo nunca ningún esfuerzo en ese gélido hogar por satisfacer sus necesidades infantiles.

Lean «El cuento de la ardilla Nogalina», o «El cuento de la oca Carlota», libros mágicos (mis favoritos), y, si puede ser, ilustrados por la misma escritora, excepcionalmente dotada para el dibujo.

(ii.iii) «Me pregunto realmente si, para una persona como yo, cuyos momentos más intensos eran los de la depresión, una cura que acabe con la depresión no acabaría también con su intensidad…un remedio desesperado»

Edward Thomas

John Clare -poeta aldeano y loco-, Tennyson, William Cowper, John Donne (depresivo y suicida recurrente), William Collins (depresivo), Coleridge (adicto al opio), Poe (alcóholico y posible adicto al láudano), Berryman (suicida), Louis Mac Neice (alcóholico), Sexton y Plath (suicidas), tipos abrumados por el desconsuelo, la insanía y la melancolía.

Por no hablar de cientos de miles de seres anónimos (destacaría entre ellos al poeta sionista Chaim Bialik) Me apetecía nombrar a saturninos y lunáticos, hoy que luce luna llena.

Todos los depresivos conocemos la hostilidad que se vuelve contra nosotros mismos en los episodios de tristeza, y que Cowper resumió en tres versos magníficos y desoladores:

«El infierno podría ofrecer un refugio a mis miserias; /

Por eso el infierno mantiene sus bocas siempre hambrientas, /

Desbocadas todas contra mí».

(iii) Me he jamado bien el seso, me he sometido servil al sistema, soy ponderado y «quedabien», solo me sentiré ahora tranquilo cuando alguien con poder mediático como Javier Sierra («la más grande»), proclame que soy polígrafo con el plácet del régimen lectoescritor

[ colofón maledicente, resentido y nada caballeroso que pretende malamente compensar de modo sanguíneo tanta bilis negra melancólica eyaculada ]

(iv)

¿Isla de las Tentaciones marranas?

¿Burradas? ¿animaladas? ¿barrabasadas?

No; contemplando tamarindos y devorando banana

sse abstienen puritanos de gallinas y hermanas.

(v)

Por desgracia o fortuna,

Rhodes besó a España;

el piano delinea bella voz

y tu oído tremenda coz

¿un máquina, un grillo?

¿un fiera? ¿otro canutillo?

Joderos con mi organillo.

(vi)

Irene, hermosa del alma mía,

dueña de mi corasón

,junto a Pablo eres agua fría

y yo ardiente calentón.

Ven pa acá para que se apague

tanta candela

porque el Conan podemita sonante

poca agua lleva.

Aunque sean estas mis últimas palabras,

aunque tenga cincuenta, gota y canas.

(vii)

Agradezco encarecidamente el trabajo del ministro Illa. Insustituible como Robespierre, es una persona honesta, con vocación de servicio público y gran capacidad de diálogo. Me gustaría destacar de entre sus cualidades, una que dice mucho de su paso por @sanidadgob: la sangre fría.

(viii) Salvador Pilla.

(ix) Iggy Pop se convirtió hace mucho en una drag queen camionera y culturilla (y pido perdón al sindicato de los transportistas)

(x)

Y le dijo este poeta al podemita hortelano,

aunque te niegues cortesano

entre todas las aves eres el marrano.

Y le dijo este poeta al grasoso podemita cochino;

en tu imperio choricero ni látigo ni colmillo.

(xi)

El «Elegante», aquel que mi bisabuelo, coronel de la Guardia Cicil en Valencia, llamaba «señorito de ciento en boca», «pirraca» y «paquete». El petimetre, el currutaco, el lechuguino, el «fashionable», a él, ladies and gentlemen, decidle que me envíe su sastre a mi aldea gallega; entre las vacas se ajustará como un guante un frac de pico de pato como el suyo. A la Rubia, a Blanca, a Benita, a Chispa, les puedo así jurar «devouement» y cariño eternos.

Y así, por fin, liberado, inspirado y alado, escribiré estético y nunca alelado: «Christian el pocero notó clase al oler malvasía / o que en su exótica manía / vive su verdadera fantasía / la de una baguette française de chocha panadería»

(xii) Los escritores son unos lengudos. Se hechan un pedo y creen que eso cambiará el destino de la especie. Yo nunca seré escritor -bueno- ni escritor (bueno o malo) famoso. Una pena. Hasta de las gripes de Javier Marías o de la amenorrea de Almudena Grandes (y habla la envidia del resentido fracasado) me entero por «El País». Por algo se llama el periódico global.