La mafia de Hollywood

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Te pones un negro tacón fino y un escote despampanante

para viajar en el tiempo y acudir a sus fiestas de Halloween

donde las noches son turbias, la luz vudú rojo,

donde los eclipses son obra de brujos y dríades,

y hay tintinear de medias, lenguas de raso y fuego,

y senos grandes que brillan como agujas.

Después vienes con el rímel corrido,

melancólica como una ballena varada en la playa,

criticando la muy llamativa cutrez de los disfraces,

despotricando de productores gagá e incultas actrices jóvenes.

Mi amor, aunque no te consuele ( y conste que te quiero

como un loco que arrastra sus cadenas en un castillo gótico ),

es sabio experimentar quietud y suma ternura,

sentir imperturbabilidad en el espíritu – la griega «ataraxia»-

comprender la corrupción de las naturalezas,

y estar bien atenta a cada una de las palabras que te dirigen

esa cohorte cochambrosa de cabrones hijos de puta.

Arte

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En nuestra vida ordinaria, en los trabajos y declaraciones del mundo, percibes la escrupulosa y minuciosa mezquindad de la inteligencia y la sensibilidad defraudada. Un desincrustante o antídoto es ir a la busca del Arte, allí donde se aúnan intensidad, brillantes lenguajes y elucidaciones de experiencias imaginativas o inferenciales. De alguna manera el Arte es un movimiento de deleite hacia una (muy) alta tierra feliz. El Arte es la ley placentera de la forma lograda. El gozo de asimilar la grandeza. Los artistas son custodios o pastores de la conciencia invisible y también de las regiones inmediatas que no se atreven a deshacer maleficios o pájaros de mal agüero. El Arte es plural, pero siempre provoca que tú te transformes en el más enamorado. El Arte aumenta la cantidad de Bien y el diámetro de la realidad («una vida sin cercados» Larkin) Aunque los artistas se metan en chanchullos, el Arte es una finalidad sin fin desinteresada (Kant)

A un poeta le ronda en su interior como una vaga sombra o una desfigurada silueta un poema durante un mes, o dos, o un año, hasta que esa insinuación se ejemplifica y afluye al exterior. Los poetas de las redes sociales somos poetas menores porque no seguimos ese método semi-onírico sino que escribimos a impulsos impremeditados e inmediatos o irreflexivos. Invito a que se lea gran poesía, poesía de indubitable grandeza y calidad. El gusto es comparativo y se engendra (y nutre y se perfila) en la comparación. Marwan -leerlo- no produce un movimiento de deleite placentero y armónico, sino un sonrojo de displacer estético. Esa percepción nace al leerlo comparándolo con Auden, Ponge, Cernuda, Machado, Heaney, Milosz, etc… La emoción de Marwan se hila a la saga adolescente «Crepúsculo», la emoción de Auden se trama en una de las mayores inteligencias que cristalizó el siglo pasado. Una vida defraudada también es mezclarse con mezquinas inteligencias derrotadas. No lean a Marwan (ni a mí, por supuesto) sino a Borges y sus pares. Vivirán más y mejor.

Bárbaros de fetidez popular

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En esta Era del Imposible Silencio el empíreo está formado por antenas de televisión y latas de cerveza. Callan las bocas y el afán de los grandes porque el espíritu no se fundamenta en gramáticos, rétores o dialécticos, sino en la mustia métrica de la Técnica. Las artes nobilísimas ya no se extenderán al futuro de nuestros días. Las tinieblas no se disiparán; se extinguirán la verdadera poesía y los studia humanitatis. Fenecerá la dulzura en el hablar, la nobleza de costumbres, el refinamiento de los modales. Volveremos a comer a la mesa con los dedos y no con vajillas antiguas hermosas, a beber sin vasos de porcelana o copas de cristal. Tengo ganas de salirme de las vidas de esta gentuza con su desasosegado bullicio. Callan las estrellas ante tantos asnos fantoches.

«At tibi fortassis, si -quod mens sperat et optat-

es post me victura diu, meliora supersunt

secula: non omnes veniet Letheus in annos

iste sopor…»

Petrarca

A ti quizá, si, como mi alma espera y pide, has de sobrevivirme largamente, te aguardan mejores siglos: no ha de durar para siempre este sopor letal…

Para mí esta época zafia y cargada de tantísimos matices negativos no merece vivirse. Y el sopor letal no enturbia sino exalta las mentes à la page. Bárbaros de fetidez popular.

Poética

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Yo lanzo mis escritos al río;

que piquen o no los peces en el anzuelo

ni es asunto mío ni en realidad me importa.

Nada quiero saber de las impresiones

que acéfalos lectores lectores me reportan.

Me paso los followers por los cojones…

Y de paso clickar ya «Me gusta» hatajo de maricones…

Me gusta la fruta verde

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Me gusta morderte las ancas con sabor a amarilla cebada.

Chupar el rosario troyano y frailuno de tu coño.

Lamer las mandarinas soleadas, saltarinas de tus pezones.

Oler el olor a tormenta de tu sudor capitalino

y oírte hipar con mi leche cuajada corriéndote por la boca.

Para mí tus piernas son postes de luz.

Tus mofletes una playa de plumas donde haraganear.

El ronroneo de la cerveza burbujeante de tus labios

una luna llena de salivas y salitre en la boca.

Tu nariz ligeramente «retroussé»

es una columna con culto de magnolias caníbales.

Te follaría noche y día con la piel atezada e idólatra.

Te enhebraría traspuesto apretando con furor tu culo.

Quisiera convertirte en mi especialista putita tragasables.

Y no dejé de hablar nunca de amor en este poema.

Chonis políticas

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Las chonis celulíticas peleándose en Tuiter como luchadoras de infecta pelea de mujeres en el barro. Pobres chicas sin luces, son todo abrumadoras -brutales- limitaciones. Sus CI son tupidos estúpidos de espesas selvas con neuronas necrosadas. Piensan como mandriles, escriben como macacos, y hablan como simias. Apestan a miseria mental y moral. Y una encima es ministra y la otra una relevante representante púbica del pueblo andaluz. La incultura es un drama tremebundo que se percibe muy nítido en estos espectáculos bochornosos.

Deseo de ser abubilla

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Tras salir del manicomio,

aunque me cueste leer y me asole la acedía,

he decidido construir un palacio de hadas

con pensamientos hermosos,

amueblar mi mente de brillantes fantasías,

de recuerdos satisfechos e historias nobles,

he decidido construir una casa de tesoros preciosos,

sin que me turbe la patológica y yihadista soledad;

una casa construida sin manos pero donde viva muy feliz mi alma,

una casa de puertas elíseas con alma de luz de cima.

He sufrido demasiado.

Ahora quiero vivir como un pájaro,

y, como un pájaro, alimentarme frugalmente de blanco sésamo,

adormidera y menta.

Sean estas las últimas palabras que escribo,

y llegue la paz a mi desnudo y cardiópata corazón.

Esbozo de poema moral (redactado en cinco minutos)

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Os veis privados de todo cuanto os haría felices.

Restaurantes, juergas, clubs nocturnos, negocios

y aventuras que definen el «lifestyle» de la gente à la page lerda.

Atiborrados de droga, en medio de la apnea de los Rolling Stones y la coca.

.La civilización «ritrosa», porfiada, hostil, os devora.

No sabéis vivir.

No sabéis reposar en la ausencia,

refrescar la vida con delicadezas y paz esencial.

Follaje de oscuras sombras llenan el parque donde respiráis.

Veniros al país de mi duro manicomio

que acabaré con vuestra blandura idiota.

Apocalipsis

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Nueva York, por supuesto, había desaparecido.

Al igual que Tokio, Ceilán, Buenos Aires o Madrid.

Inmensas tormentas polares desde el norte de Siberia al centro de África asolaban un mundo sin televisión, casi sin electricidad, sin Internet y con muy escasas comunicaciones.

Un réquiem tétrico de vientos y colosales montañas de arena

inundaba los pulmones y a unos bosques raquíticos casi de juguete.

Piedras negras sin nieve y helada nieve negra alquitranada.

Chacales, alimañas y lobos.

Extinción de aquella común realidad

de tardes en el cine con la novia,

y de luz que no llagara la piel.

Alargaba mis manos y no tocaba sus dulces piernas

sino calaveras y enjambres hambrientos de ratas.

Pero era feliz.

Feliz como un fraile mendicante bajo la noche supersónica de estrellas.

Feliz al unir mis oídos al aullar aterrador de los lobos.

Sabía al fin que la carne solo es muerte y el soñar solo es muerte.

Que el crepúsculo del mundo y una animal soledad eran mi poema incesante.

Conocimos al fin lo que siempre hemos sido: muerte y corrupción.

Ahora es el término; que los felices pantanos radiactivos nos desintegren por siempre.