Extravagantes

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Ah el pulpo mecánico de los extravagantes victorianos.

Este siglo infausto los cambió por locos y delincuentes.

Aquellos espíritus tenían acacias desmaquilladas,

una diadema pirotécnica dentro de sí.

Hoy vemos enjambres sin oídos, despojos de ketchup,

palabras incapaces de enhebrar profecías.

Paséate dama de lino con el cocodrilo atado a tu cuerda;

con tu opulento gesto ridiculizas nuestras paupérrimas jaulas.

Lo exquisito es embalsamar nombres en análisis de luz.

La legítima rareza es un divino rayo gamma en la mente.

De lo común -dilo ya, mediocre escritor- tengo demasiada poca estima.

Contra la radio

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Música cochambrosa, apología y encumbramiento de las trivialidades, opiniones facciosas y necias, búsqueda de la aclamación popular embrutecida, encarcelamiento perverso del pensamiento en el pensamiento magazine (meras pildoritas de ideas exageradamente empobrecidas), sustitución de los hechos por el simulacro y el espectáculo, humor propio de un hermano subnormal de Wilde, concursitos gilipollas llena-ondas, periodistas incultos lacayos de su sueldo y reacios a estudiar la verdad, ahogo o sumersión en la ignorancia como método, colaboradores enfermos de vacío, tertulias sesgadas con malnutrición informativa, creación de pseudo-acontecimientos, emotivación de la política (sustituyen la deliberación por la propaganda o sutilmente reducen los episodios políticos a chascarrillos emocionales) En fin, entretener, relajar y divertir a una opinión pública adocenada e iletrada. Esto es la radio (y televisión) modernas.

Godos

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Esa puta me hizo un subido ditirambo de los godos.

El transformista dejó la arquitectura por el arrabal y la bohemia alcohólica.

La muchachita dorada idolatraba a desvanecidos poetas mamarrachos.

Los reinos de tu arcaico imperio no son ya luces australes, querido;

acéptalo, viejo solitario juntapalabras, quimérico adormecido,

vives en vacíos palacios de desiertos y monasterios de abates cenagosos:

las ruinas de tus convicciones y el asombro de otras noches pueblan el mundo.

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Diatriba (agresiva) contra los poetas caca de souflé

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Hay repugnantes y vulgares hombrecillos y mujercillas, a los que nadie ha enseñado -ni se molestaron en aprender- ni a escribir ni a ser inteligentes. Sus musas son verduleras borrachas, la basura de la alcantarilla, la nieve fangosa. Leerlos es como vadear un río pedregoso lleno de inmundicias. Sus poemas son de criada inculta, ebrios de cantárida, detritus, y ron adulterado. «Molto volgare», por expresarlo con suma delicadeza e indulgencia. Son las pulgas sin amaestrar de la poesía española. Sus poemas son lo que puede esperarse de de un «borderline» comerciante de tejidos y lanas semi-analfabeto. Sus poemas y lírica son como la materia fecal que sale del agujero de mi trasero. Su linaje o inspiración son los clichés de las teleseries americanas. Literatura «pulp», literato de tópicos de magazine sensacionalista. No escriben tres versos sin como mínimo ocho fallos. Son estúpidos y estúpidas como vacas y gusanos, elementales como bacterias. Quincalleros de pálida peluquería rancia. Chatarreros de la última fila pútridamente gomosa o bulbosa. Fracasan sin épica y aburren de manera espeluznante. Triunfan en las redes, ¿pero acaso colocar una imbecilidad tras otra es hacer poesía?

Sobre la poesía tuitera

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Sigo y leo a muchos poetas tuiteros con miles de seguidores. Soy hipócritamente amable con mis comentarios, ya que esas webs no dejan de ser su casa y yo no tengo madera ni espíritu de troll. Cosa distinta es que en mis propias redes sociales exprese (razonándolo) la ínfima calidad de ese tipo poesía.

También -ay- los imito escribiendo yo mismo poemas bochornosos que esbozo en cinco minutos; el truco consiste en una especie de escritura automática soltando lo primero que se te pasa por las mientes en un estilo cursi y elemental, evitando como un demonio la «elaboratio», el buril, la lima o la inspiración alada o la conciencia estética de la escritura.

Los genios, escribiendo así, pueden escribir genialidades (por algo son genios), pero a la inmensa mayoría de los mortales este mecanismo poético solo genera poemas-churro, poemas-ocurrencia chorra. Un poeta con oficio y años de experiencia también puede sobresalir con esta suerte de instinto espontáneo. Pero los poetas tuiteros son jóvenes y «jóvenas» que empezaron la casa por el tejado. Un pintor puede pintar un gran cuadro en treinta minutos porque necesitó cuarenta años para aprender a pintarlo en treinta minutos. Lo mismo pasa con el poeta. Un acúmulo de experiencias y técnica (o cultura) es justo de aquello que carecen esas «celebrities» de Tuiter o Instagram.

Auden o Glyn Maxwell proponían en sus clases de escritura creativa una prueba muy significativa, Daban a sus alumnos grandes poemas con algunas palabras eliminadas (nombres, verbos, adjetivos) e incitaban a sus alumnos a completar los huecos. Prácticamente nunca acertaban. Hay un poema de Larkin en que el poeta describe un paisaje que ve desde la ventanilla del tren. Al ver un invernadero lo describe así: «Un invernadero relucía, único». Ni un solo estudiante nunca adivinó el adjetivo «único». La palabra «único» es única. Los poemas tuiteros carecen de palabras, versos o poemas «únicos». Son poemas manufacturados en serie, no escritos con el dedo de Dios. Poemas Coca-Cola, poemas-palomitas; de ahí probablemente su brutal éxito; dan gusto y masaje al necio.

Aunque yo ya esté un poco talludito (y encima tan feo, felipista, católico y sin tatuajes) tengo un alma inconfundiblemente tardoadolescente y blanda. No descarto convertirme en un exitoso poeta del Tuiter o del Instagram. Aunque mis probaturas no tuvieron hasta ahora el refrendo popular exigido, el talento (claro claro) solo se cifra en tesón y transpiración amiguetes (también algo de marketing le viene de perlas).

Tiembla Marwan y Elvira Sastre, que ahora aparece este menda lerenda a disputaros el cetro. Uno empieza a cansarse de defender convicciones andrajosas y arcaicas; ¡¡¡quiero montarme ya en el huracanado dólar!!! ¡¡¡quiero la admiración de Benjamín Prado et alii!!

Habla el viejo Jenófanes

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Me conocéis -mal- como viejo oligarca,

pero otorgo a Atenas la democracia.

Invisibles, inobservados, otros oligarcas disfrazados

con vosotros se repartirán la hacienda arruinada.

Nuevos oligarcas como vosotros esquilmaréis la riqueza

y la polis será lugar predilecto para el mal, el desorden y el latrocinio.

Permitidme os deje. Vuelvo a cultivar mis camelias en mi villa,

a mi silencio sin respuestas,

a mi razón que quieta divaga,

a tamborilear paciente mis dedos

sobre las hojas del tulipero y el imperialis.

Nada os debo; al cabo, mi riqueza

es de estudio, azar y cuna,

y sobre los guijos de esa playa

no he de tender mi toalla,

y demagogos y demócratas, en mi orbe,

menos reales que orientales alquimistas.

Uno sabio vale más que diez mil ignorantes.

Id, si os gusta, a sentaros en el último escalón.

Porque todo democracia conspira contra el gusto,

y a mi edad es impío ser lacayo del número y no del mérito…

Porque el prodigio -creedme- descree del voto y la asamblea.

Too romantic

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Tus ojos enclaustran un prado de éxtasis.

Brillan como una ciruela deshelándose

en un cascada de agua caliente.

Son una playa donde tender la toalla y haraganear.

Con rímel saben a bullicio de golosinas.

Saben siempre a «mirlitons» y a gata y a felicidad de hierba.

Solo me siento confortado de poder volver a casa

y meterme en la cama y sin esfuerzo besarlos.

Femme fatale

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Acaba de ponerse la toalla entre las piernas

(las ingles recién depiladas)

Me excita el bravío mar de sus gritos histéricos

o que eche a menudo somníferos en el champán.

Me gusta tanto imaginarte así Phoebe:

enfurecida por perder a las cartas o por el carácter de tu madre

o con irrebatibles ideas de matar o bien suicidarte

(pende como la duda en la punta de un florete

el que me vueles o no la tapa de los sesos)

Acabas de colocar tus braguitas en la maleta con el dinero.

Vas descalza por la grava

y unas moléculas de buganvilla te pican en las aletas de la nariz.

Vienes con el rímel corrido, agujereadas las medias,

ensangrentadas las uñas, sucio el pelo.

O algo de poesía hay en todo esto

o estamos ante otra súbita alucinación del poeta.

Nightmare

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A ver si te espanta el sueño que ayer tuve:

eras una esclava que un comerciante te ofrecía,

morosamente se explayaba en lo moceril de tus años,

y besaba tus labios, y palpaba tus nalgas,

(el tipo era gordo y grasiento como un tonel),

y desplazaba viscoso su mano por tu espalda,

y jocoso y truchimán y ufano decía, decía el muy cabrón,

que acaricias y gozas al ser acariciada,

que palpas cuando eres palpada,

que amas con la lengua si la lengua te ama.

Me desperté desvelado y saqué todos los sextercios del banco.

Nunca el amor debe ser el lugar del excremento.