Diario del falso aristócrata 4

TRAJANO

Ya no hay ruinas, no se pierde nada.

Todo ha sido reconstruido por el poder

de la voluntad y los sueños.

Y en esta Roma indestructible

y prodigiosa viviremos eternos,

con calor de hielo radiante,

enalteciendo nuestros dioses de suaves

párpados, sin fin entre lecturas, conversación

y paseos lentos por el Palatino y el Coliseo.

Aquí en Roma, lejos de murallas teñidas

de sangre, la vida se remonta al cielo,

cuis sit penitus nota fides animi.

NOTA: Este poema es una variación muy poco indirecta a un poema genial de Emil Man Martínez.

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