Diario de un esquizofrénico 35

Arde la otomana carmesí sobre la que antes se amontonaban cojines con motivos chinescos. En el vertedero se acumulan desvencijados sillones orejeros, rotos pianos de cola, y trozos de estanterías de ébano tallado. Una imponente piel ácida cubre el cielo. Los hombres viven como en chozas con las paredes forradas de una especie de papel adamascado color mierda. Los incunables tienen el mismo valor que libros de bolsillo arrugados y sucios para vender luego en el rastro.

El único planeta extraterrestre es la Tierra. Llamaradas solares fundieron las capas de hielo polar y las principales ciudades del mundo están encharcadas o cubiertas de cieno. Todo el mundo vuelve a su pasado paleozoico. Huelgas, bandas de jóvenes saqueando y hostigando a la gente en la calle.

Era demasiado tarde. El fin se veía demasiado próximo.

***

Escribió Auden en Letters from Iceland (1937): “LÍBRAME DE LA FORMA DE LAS COSAS QUE HAN DE VENIR

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