CONTRATAPA DE “DIARIO DEL ZALAPASTRÁN”

El autor verdaderamente nació en las “bibliothecae sacrae” o “christianae”, con textos bíblicos, y más adelante escritos de los Padres de la Iglesia y libros litúrgicos. Pero debido a las persecuciones iniciadas por Diocleciano en 303, y que continúan en 2025, muchas de estas bibliotecas fueron destruidas total o parcialmente.

Entre señoritas de abolengo nació por segunda vez. Vedettes y actrices de Hollywood, púrpuras y brillantinas de Scarlett Johansson a Alexandra Daddario, le invitaron a cenas galantes. No acudió. Ahora la cena solitaria, desabrida, y fría, felizmente provocaron su yihadista, asordada soledad.

Y toda la vida estudiando para, al cabo, advertir que no sabía nada, acaso solo esa famosa añagaza de Goethe sobre el sentido último del saber humano: “Gris es toda teoría, pero verde es el árbol de la vida”.

Ya camino a Antioquía, al final del viaje, alaba los anacronismos culinarios burgueses de los “maccheroni al ragù” y los “tagliatelle alla bolognese”, así como prefiere a damas y caballeros, y universidades privadas, en lugar de mujeres y hombres «a l´engròs» o educación pública, o bien acusa a Nietzsche, Coca-Cola, Toy Story, Bollywood, Televisa, reggaetón y demás cachivaches, de apocalípticos, y los cambiaría por unos epígrafes de Henry James o Thomas Mann, redactados por amanuenses escrupulosos, en vez de los chapuceros artesanos de la imprenta.

Frente a los abismos de la estulticia y la incultura, el autor solo es un niño de sueños ingenuos fabricando su muñeco de nieve que el venidero sol derretirá.

Buen verano. Saber, Literatura y Libertad.

Deja un comentario