
«No hay cosa más fácil que dar consejo ni más difícil que saberlo tomar», Lope de Vega. Pero, permítanme uno: NO TRABAJEN.
La vagancia, el ocio, la holgazanería, la haraganería, son las vías regias al placer y la libertad. Escaquéense de la oficina con una buena y lenta sobremesa, no compren ningún despertador (es alucinante que compremos ese maléfico artilugio de forma voluntaria) Y anoten esto en su mente:
-La siesta también tiene una bien merecida reputación de beneficios espirituales. La siesta es un tipo de versión fácil de la meditación; Jesús era un vago y no hay duda de que Buda también.
-Supongo que si fuéramos felices de verdad, no tendríamos ninguna necesidad de beber, pero una vida sin empinar el codo me parece una perspectiva de lo más triste.
-Dios sintió tanta lástima por la humanidad que nos dio el tabaco.
-El pub, la taberna, la cervecería, la posada, la tasca … es el lugar donde nos deshacemos de las tribulaciones de la vida cotidiana. El bar convierte a cada hombre en un pequeño señor.
-Paradójicamente, los holgazanes son dados a la sublevación.
-La libertad y la inactividad son para mí prácticamente sinónimos. Un vago es un pensador y un soñador y es ferozmente independiente.
-Quizá, la respuesta sea el anarquismo, y no el socialismo ni el liberalismo.
-Al vago la rutina le irrita, así como los sistemas rígidos de pensamiento.
-Lao Tsé: «Quien practica la no-acción se ocupa de no ocuparse».
-Dormir es uno de los placeres centrales de la vida.
-Estar ocioso implica ser libre, me refiero a la libertad de vivir la vida que queremos, sin jefes, sueldos, trajines, consumo ni deudas.
-Es triste que desde nuestra más tierna infancia se nos inculque el mito moral de lo que lo correcto, adecuado y bueno es saltar de la cama justo en el momento en que nos despertamos para empezar a trabajar tan rápida y alegremente como podamos.
-El cristianismo ha estado fomentando la culpabilidad por quedarse en la cama desde los tiempos más remotos.
-Estar tumbado en la cama medio despierto es enormemente beneficioso para nuestra salud y nuestra felicidad. Una cabezadita matutina de media hora o más puede ayudarnos a que nos preparemos mentalmente para los problemas y las tareas que se nos avecinan.
-La grandeza y el levantarse tarde van de la mano de forma natural. El levantarse tarde está hecho para la mente independiente, para la persona que rechaza convertirse en un esclavo del trabajo, el dinero y la ambición.
-Podemos entrenarnos para levantarnos más o menos a una hora determinada sin necesidad de un despertador. De esta manera, nos levantamos sin prisas, de forma natural y agradable.
-Cuando pienso en gente sana, rica y sabia veo entre ellos a artistas, escritores, músicos y emprendedores. Es bien sabido que ninguna de estas personas se levanta pronto.
-Para tener buenas ideas y planear cómo llevarlas a la práctica, la gente creativa necesita tiempo para pensar, lejos del despacho, del teléfono y de las mil y una distracciones de la vida doméstica cotidiana.
-Los que se levantan pronto son los sirvientes de los que se levantan tarde.
-A principios de la Edad Media, aquellos que trabajaban, los «laboratores», eran menospreciados por la sociedad. En lo más alto se encontraba el ocioso: clérigos y guerreros.
-T. E. Lawrence: «La humanidad no ha ganado nada creando esclavos».
-La pereza puede ser enormemente productiva. Una persona creativa necesita disponer de largos períodos de languidez, indolencia y de mirar al techo para poder desarrollar sus ideas.
-Quien se escaquea recupera el tiempo que le han robado, y ese tiempo robado tiene mucha más intensidad y riqueza.
-El arte de vivir es el arte de unir sueños y realidad.
-Tengo un sueño, se llama amor, anarquía, libertad. Se llama ser vago.
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Mateo 6:28-33: «Por el vestido, pues, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas». Sin menospreciar a Lessing: “Seamos perezosos en todo, excepto en amar y en beber, excepto en ser perezosos”.
Un poeta griego de la época de Cicerón –Antíparos– cantaba en los siguientes términos la invención del molino de agua (para la molienda del trigo), que iba a emancipar a las mujeres esclavas y a traer la edad de oro:
“¡Ahorrad el brazo que hace girar la piedra, oh molineras, y dormid tranquilamente! ¡Que en vano os advierta el gallo que es de día! Dánae ha impuesto a las ninfas el trabajo de las esclavas, y ahí están brincando alegremente sobre la rueda, y ahí está el eje sacudido que con sus rayos hace girar la pesada piedra. Vivamos de la vida de nuestros padres y gocemos ociosos de los dones que la diosa concede.”
Pero, ¡ay!, los ocios que el poeta pagano anunciaba no han llegado todavía. La pasión ciega, perversa y homicida del trabajo transforma la máquina liberadora en instrumento de esclavitud de los hombres libres. No trabajen, amigos lectores. Los hombres verdaderamente inteligentes no trabajan y delegan su voto en las élites.
