Tentativas 111

La inteligencia natural, en estos tiempos de confort y anemia cultural, es meramente decorativa, como una lámpara encendida a pleno sol. Abundan inteligencias torpes, incapaces de demorarse en la belleza o la verdad razonada.

Externalizamos la memoria, delegamos el juicio y, con él, la mente, y poco a poco olvidamos cómo pensar por nosotros mismos. La cultura ha sido sustituida por la información, y la información por el dato. Este descenso no es inocente: es la forma contemporánea de la ignorancia, casi universal.

Deja un comentario