Cornaro 57

«De Rerum Inventoribus» (1499), creada por el humanista Polidoro Virgilio, es una obra enciclopédica centrada en los «inventores» de las cosas, recopilando el origen histórico de las artes, las leyes, las religiones y las ciencias. Insiste repetidamente en que las artes, la memoria escrita y el estudio constituyen la verdadera diferencia entre la barbarie y la civilización. El libro entero es, en cierto modo, una arqueología humanista del saber humano: quién inventó las letras, las bibliotecas, la gramática, la filosofía, la enseñanza, etc.

“Ante litterarum inventionem homines vitam prope agrestem ac ferinam agebant; memoria rerum tenuis erat, neque poterant ea quae prudenter excogitata fuerant ad posteros propagari. Sed postquam litterae repertae sunt, tum demum sapientia quasi e tenebris in lucem prolata est. Nam per litteras leges conservantur, disciplinae traduntur, historiae durant, exempla virtutum servantur, et mortui quodammodo cum viventibus colloquuntur.”

“Antes de la invención de las letras, los hombres llevaban una vida casi agreste y salvaje; la memoria de las cosas era débil y no podían transmitirse a la posteridad aquellas ideas concebidas prudentemente. Pero después de que fueron descubiertas las letras, entonces la sabiduría fue sacada, por así decirlo, de las tinieblas a la luz. Pues gracias a las letras se conservan las leyes, se transmiten las disciplinas, perduran las historias, se preservan los ejemplos de virtud y los muertos, de algún modo, conversan con los vivos”, Brian P. Copenhaver (ed.), On Discovery, Cambridge (Mass.), Harvard University Press, 2002, pp. 34-37.

“Libri vero sunt thesauri memoriae humanae, quibus omnis antiquitas custoditur. In his recondita sunt monumenta ingeniorum, consilia sapientum, exempla maiorum, praecepta bene vivendi. Quamobrem nihil utilius homini datum videtur quam studium litterarum, quo et animus excolitur et vita ad humanitatem informatur”.

“Los libros son verdaderamente tesoros de la memoria humana, mediante los cuales se conserva toda la Antigüedad. En ellos están guardados los monumentos del ingenio, los consejos de los sabios, los ejemplos de los antepasados y los preceptos del buen vivir. Por ello, nada parece haber sido concedido al hombre más útil que el estudio de las letras, mediante el cual el alma se cultiva y la vida se forma para la civilización” (Véase: Beno Weiss & Louis C. Pérez (eds.), Beginnings and Discoveries: Polydore Vergil’s De inventoribus rerum, Nieuwkoop, De Graaf Publishers, 1997, pp. 52-55.)

“Per litteras non solum praesentia discimus, sed etiam superiorum saeculorum vitam intuemur. Itaque qui libros legit non unius aetatis homo est, sed multorum saeculorum civis. Magna enim est librorum vis: docent sine superbia, monent sine iniuria, comitantur sine taedio”.

“Por medio de las letras no sólo aprendemos las cosas presentes, sino que contemplamos también la vida de los siglos anteriores. Así pues, quien lee libros no es hombre de una sola edad, sino ciudadano de muchos siglos. Grande es, en efecto, el poder de los libros: enseñan sin soberbia, aconsejan sin ofender y acompañan sin hastío”, trad. moderna parcial en: On Discovery, ed. Brian P. Copenhaver, Harvard UP, 2002.

Y este último fragmento posee un tono casi petrarquista:

“Doctrina mentem erigit atque ab immanitate ad mansuetudinem traducit. Nam litterae neque solum ingenia acuunt, sed etiam mores componunt atque homines ad societatem civilem conformant”.

“El estudio eleva el espíritu y lo conduce desde la brutalidad hacia la mansedumbre. Pues las letras no sólo agudizan el ingenio, sino que también ordenan las costumbres y conforman a los hombres para la vida civil”.

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