Diario del zalapastrán 76

QUIEN ACTÚA APRESURADAMENTE, PIERDE EL DOMINIO DE SÍ MISMO (TAO TE CHING, XXVI)

Madrugada. La ventana abierta. Oigo el viento.
Con el sosiego más extremado leo el volumen V
de los “Moralia” de Plutarco, en la edición de Gredos.
Una paz ardiente llena de sueños mi corazón.
Se crea en mí la perfecta plenitud.
Guardo la más completa calma: el libro y yo.
Todas las cosas surgen de la Noche
y regresan a ella, llenándose de trapitos suaves.
Para quien lo sabe amar, el Mundo
saca su rostro de benevolencia y placer.
Cada momento nos revela su propia tarea:
la frase entendida, la estrella roja y reflexiva,
el bosque retocado con oros, la grandiosidad
de la Luna en silencio. Esta noche no sucederá más.
Ni el cielo, el aire o las nubes serán igual.
La cima es cualquier hombre leyendo de noche.
No nos perdamos en consumir, criticar o anticipar:
leamos tranquilamente. Sin reproches: tú y Plutarco.

Diario del zalapastrán 75

Como dice Lamas, hombre muy brillante dedicado a la lectura y la escritura de libros fabulosos, los primeros escogen entre sus colaboradores a los primeros, a sus pares, mientras que los segundos a los terceros.

Omitiré el claro corolario político de esta observación.

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El lenguaje a veces puede arrastrar masas de histerismo dogmático. Eso lo vemos especialmente desde la puesta en marcha del ecosistema de las redes sociales. Yo también a veces caigo en el “cuñadismo”, en la opinión no mediada ni meditada ni filtrada, en la opinión no reposada, en un mero reflejo instintivo a la estructura Estímulo-Respuesta.

A menudo nos aferramos a nuestras ideas, solo porque son NUESTRAS ideas, no por su fuerza cognitiva o epistémica. Nos gusta pensar unas cosas, y nos disgusta pensar otras, hasta el punto de agarrarnos a ellas INCLUSO cuando son o se demuestran falsas. El grado de compromiso con nuestras opiniones no pocas veces roza lo ilógico. Si lo pensamos bien, nuestras ideas invocan todo tipo de creencias insuficientemente asentadas. Si, incluso tesis científicas fuertes y sólidas están sujetas a la inclemencia de la duda y la discusión, qué diremos entonces de nuestras tesis. La ciencia, a diferencia de nosotros, rehúye juicios inmediatos, automáticos, firmes, perentorios y tajantes. Nos engatusan demasiado fácilmente nuestras convicciones. Deberíamos acostumbrarnos ante cada aserto o afirmación X nuestra, retraducirla con modificadores léxicos del tipo “A mi juicio X”, “Desde mi punto de vista X”, “Me parece que X”, “Según mi estado de ánimo, X”, “Es posible que X”, “Quizá X”, “Sin más base que mi impresión subjetiva, sostengo que X” etcétera.

La palabra “skepsis”, que algunos filósofos griegos usaban para denominar su manera de pensar, no significa “duda”, sino “examen”, “investigación”, “observación”. Podríamos aprender de esa escuela y así someter a prueba nuestras evidencias o presupuestos. Ese camino, facultad o disposición escéptica es -creo- un bien irrenunciable.

Probablemente más que nuestras falibles doctrinas, lo importante es saber dudar de esas doctrinas. Para los escépticos el asentimiento irracional a las ideas sobre esto y aquello creaba turbación en el alma. Una sabia filosofía.

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No quiero ser escritor de best-sellers, meros ejecutivos de prosa avulgarada y con ideas como anabolizantes didácticos. No quiero ser escritor «maudit», aquellos bebedores locos y extravagantes de absenta y mentes estrambóticas. No quiero ser escritor de culto, afamado por más o menos selectas cofradías.

Deseo ser escritor rural clandestino, que escoge cada vez piezas más naturales y hondas del museo de su soledad -estrellas rosadas, eucaliptos fragantes, hocicos húmedos de perro- Y en la indistinta paz agraria seguir unos ritmos claros y armónicos, ser fiel a una lunar euritmia. Escritor y propietario rural. Escritor de cosas del campo.

Mi palacio de grifos dorados sea mi finquita, sea mi pazo antiquísimo y de muebles de madera. Sea mi sonido el de las gallinas al alba. Mi manto el canto nocturno de la lechuza y el búho.

Y escribir poemas sobre modestos bacines, sobre azadas y otros aperos, escribir sobre el suntuoso marrón de la avellana, sobre la aparición súbita de un corzo en el risco del bosque.

Nada más hermoso que la imperturbabilidad -lenta y silenciosa- de las horas iguales. O bien la espiga madura. Nada más noble que los cuentos o las charlas sobre patatas, pimientos, lechugas, tomates, cebollas y berenjenas. En esta plácida existencia intemporal deseo -a veces lo logro- escribir y constatar. Soy un labriego alfabeto. Vivo en aldea profunda. Soy casi pájaro o casi sesteante lagarto. Tengo tierras y animales.

En los adentros de mi pecho no moran imágenes televisivas ni estrellas del pop. Bulle y rebulle dentro el estremecido frescor de la mañana, la alberca, el encaramarse en la tapia, el tumbarse y ver las nubes, y oír historias, o los pajarillos.

Andar por un campo precioso, sentir el alma ancha y contenta, ser conducido a la delicia del orvallo, la dulzura en los labios. Reino del hielo duro en invierno, silencio de la noche; el pegujal se encepa. Y los vahos húmedos de la cuadra con los ojos de las vacas un tanto maliciosos.

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Yo no sé escribir (y en absoluto es falsa modestia o modestia falsa) Ocurrió que los dioses me proveyeron de una mediocridad embarazosa e insalvable. Lo acepto con deportividad.

La poesía en Internet (Facebook, X, Instagram, etcétera) es, salva excepciones, en general afrentosa. Y eso se debe -diría- a la informalidad de las redes sociales, a que a la primera pinchamos «Publicar», sin haber perfilado o corregido o limado el texto, sin haberlo dejado descansar en el cajón para una posterior (muy necesaria) revisión crítica. Un poeta no se hace con ocurrencias, sino con lecturas, trabajo e inspiración.

Seguramente, midiéndome con prevención, no soy tan buen escritor como eventualmente supone mi vanidad eufórica ni tan malo como regula el talento de la época. Entre Borges y sus pares (absolutamente inalcanzables) y la serie de escritores x, y, z a la moda, en esa tierra de nadie, se sitúa el valor de mi obra. Ni mediocre como son los tiempos ni sublime como la de los grandes.

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Mi pensamiento se está convirtiendo en una especie de bistec requemado y coriáceo, inflexible y disgregado. No puedo leer, escribir o concentrarme. Oigo y veo cosas que no existen. Mi horizonte se me ha cerrado. Me abismo en la locura.

Tres escolios para meditar de Nicolás Gómez Dávila:

“El escritor que no ha torturado sus frases tortura al lector”.

“Escribir sería fácil si la misma frase no pareciera alternativamente, según el día y la hora, mediocre y excelente”.

“Las frases son piedrecillas que el escritor arroja en el alma del lector. El diámetro de las ondas concéntricas que desplazan depende de las dimensiones del estanque”.

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La sabiduría talmúdica declara «Hillel solía decir: Si yo no hablo en mi favor, ¿quién lo hace? Y cuando lo hago ¿qué soy? Y si no ahora ¿cuándo?» Hablo mucho en mi favor, pero no pretendo hacer de las mentiras una verdad.

Me llena de un sopor indescriptible la podredumbre del mundillo poético. Los novelistas -pocos- mueven dinero; parece ser que últimamente la poesía también. Y vale todo.

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Da igual,

sargento chusquero o general;

lo importante, el parné reinante,

y la mierda industrial.

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A veces pienso qué diablos hago en las redes o siguiendo un programa semi-analfabeto de radio sobre fútbol o interesándome por las vidas de dos casposas celebrities.

Ocupamos el tiempo o depositamos nuestros valores en cosas equivocadas. El dinero o el poder no sirven de sucedáneos al amor y la ternura, la vulgaridad no sirve de sucedáneo a la belleza. No llenan la televisión, la prensa rosa ni las redes sociales, sino el conocimiento, lo hermoso y delicado, dedicarte a los demás y crear algo que te aporte un norte y un destino. Llena vivir el pensamiento y la emoción intensamente, y, a la vez, poder desapegarte de ellos, ser capaz de dejarlos. Llena la soledad, la buena compañía, la seguridad espiritual de la familia.

La mayoría de nosotros vamos por ahí como sonámbulos, con el piloto automático puesto, en un ciego «Seguir hacia delante». Hay que centrarse, descartar, meditar, ir a lo esencial, no diluirse, entender la prelación de lo en verdad necesario frente a lo accesorio. Te has dejado lavar el cerebro si solo buscas dinero, poder y fama. Sabiduría es orden y claridad, amar y dejar entrar el amor, casi los únicos actos racionales.

Yo no estoy en el negocio de la autoayuda. No pretendo salvar a almas atormentadas. Expreso ideas comunes y de sentido común, que, paradójicamente, la inmensa mayoría parece querer negar.

Aprecio la luz de sol cuando entra a raudales por la ventana, la vida que triunfa con su voz extraña, el perfil bruñido del murmullo otoñal, los sueños con piel de nieve. No los neguemos. En versos del gran Auden: «El destino hace sucumbir / a muchas especies: solo una / se pone en peligro a sí misma».

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EPITAFIO

No quiero que digan ante esta tumba
que no me compré un Lamborghini.

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El comandante Armstrong fue el primer humano que pisó la superficie de la Luna ,el 21 de julio de 1969 a las 2:56 (hora internacional UTC), al sur del Mar de la Tranquilidad (Mare Tranquillitatis), seis horas y media después de haber alunizado.

Yo nací el 27 de diciembre de 1971 a las 17:26 (hora internacional UTC), de una madre que creyó humilde su empresa, pero no será humilde su gloria. Vine al mundo sin asomo del erizado jabalí, el tigre cruel ni el escamoso dragón.

Me ampara la Luna. Su real fortuna, su aventura. Será mi monumento, eterno y uno.

A 14 de septiembre de 2024, mientras gongs, tambores y violines agasajan por todo lo alto. Mientras la Luna rodea montañas blancas.

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[…] «Detesto los grupos, las sectas, las cofradías, los gremios y en general esos conjuntos de bichos que se reúnen por razones de profesión, de gusto o de manía semejante. Esos conglomerados tienen una cantidad de atributos grotescos: la repetición del tipo, la jerga, la vanidad de creerse superiores al resto». […]

Cita de «El Túnel» de Ernesto Sábato (argentino, 1911-2011)

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No di un palo al agua en la vida. De mí puede decirse lo que Ramsay MacDonald de Arthour Balfour: “Una gran parte de la vida la vio de lejos”. No, no me mezclé con el tumulto, pasé por todo como de puntillas. De niño resbalé en la opulencia. De adulto en la pobreza. Y lo que sueño ennoblecería el mundo.

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Toda noticia es heno, el menos nutritivo de los elementos de conocimiento. Conocimiento es coherencia de la información, sabiduría es coherencia del conocimiento. Abunda el heno y escasean los pastelitos de bizcocho de chocolate con coquitos de Brasil y sopa de piña.

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En los países donde hay libertad de prensa, también hay deformaciones ideológicas o incompetencia. Y la mentira, naturalmente, es la profesión de muchos políticos y también de muchos periodistas que, en lugar de buscar la verdad, quieren defender su causa. Es inevitable.

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Libertad de prensa no quiere decir verdad de prensa. Uno puede usar la libertad para decir otra cosa que la verdad. Los prejuicios son mucho más fuertes que el gusto por la verdad. Naturalmente, se incluyen los intereses corporativos, los económicos, los políticos…Es inevitable.

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Del Qijote:

Decidles que os engendraron

libres, y libres nacisteis,

y que vuestras madres tristes

también libres os criaron.

Decid/es que, pues la suerte

nuestra va tan de caída,

que, como os dieron la vida,

ansirnismo os de/l la muerte.

«Pasé a Italia y llegué a Alemania, y allí me pareció que se podía vivir con más libertad, porque sus habitadores no miran en muchas delicadezas: cada uno vive como quiere, porque en la mayor parte della se vive con libertad de conciencia» [Quijote,11,54]

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Cuadrillas de mochileros de algunas localidades del valle del Genil, pandas de catetos en los montes de Málaga, parrandas de troveros pendejos alpujarreños, pastorales de los cortijos de Mijas, cascamorras o cascaborras lelas de Guadix, Baza o Puebla de Don Fadrique. El parlamento español.

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Infanzones, hidalgos, caballeros y grandes de España, los ceporros padres de la patria rebañasandías, muerdesartenes y fartuscos, bajo el resplandor chorizo y de cojón morado de nuestra piel de toro.

Diario del zalapastrán 74

L´AFFANNOSA GRANDIOSITÀ DELLA SPAGNA

Es hermoso vivir en patria hermosa.
Colegiatas como cantiles de vértigo,
bosque de olivos donde la Luna sumergió
pechos y rosas. España, afanosa grandiosidad
que descubro en sus albas donde el lobo
amuestra luceros, devoto terciopelo tupido.
Demasiadas tragedias, demasiados retrocesos,
demasiada agua bajo la piel ácida.
Pero es hermoso vivir en patria hermosa.
Te vilipendié con palabras agraces, y soy
consciente de lo antiguo que un poeta actual
dedique un poema a España. Sean estas las últimas
palabras que te escribo, desde atalayas de
espejos rotos y cascarones de nieve en el abismo.
Miré los muros de la patria mía, sima a sima,
izado el espíritu…calles y árboles…izado, existo.

Diario del zalapastrán 73

Edward Kaplan, de la Universidad de Yale, y Charles Small, en el estudio «Anti Israel Sentiment predicts Antisemitism in Europe: a statistical study» (Journal of Conflict Resolution), demostraron que la crítica a Israel está relacionada con sentimientos antisemitas y que un 56% de quienes odian a Israel también son antisemitas.

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«El judío es banquero y bolchevique, avaro y dispendioso, limitado a su gueto y metido en todas partes. […] La judeofobia se alimenta de cualquier manera. El judío está en una situación tal que cualquier cosa que haga o diga servirá para avivar el resentimiento», Ernesto Sábato.

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En su obra «Diccionario filosófico», Voltaire se refiere a los judíos como «una horda de ladrones y de usureros» y que «son el último de todos los pueblos entre los musulmanes y los cristianos».

En su «Ensayo sobre las costumbres y el Espíritu de las Naciones», aseguró que los judíos tenían intenciones de dominar al mundo y que si habían sido esclavizados a lo largo de la historia, había sido por su culpa.

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​»La Isla de los Monopantos», de Quevedo, es una de las primeras obras en las que aparece la teoría de la conspiración judía para dominar el mundo y es probable que fuera conocida por uno de los dos autores del famoso e infecto libelo antisemita: «Los protocolos de los sabios de Sion».

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I´m the slime. Frank Zappa. «Quizá sea vil y perniciosa / pero no podéis apartar la vista / os hago pensar que soy deliciosa / con las cosas que digo soy lo mejor que podéis tener / ¿No me avéis adivinado aún?/ Soy la baba que rezuma vuestro televisor.

LIMINAR (primer esbozo)

“Zalapastrán”, “zalapastrana”, es un adjetivo en lengua gallega que viene a significar sucio o de aspecto descuidado. Tiene como sinónimos: baldreo, bandallo, fargallón, pastrán, pelandrán, pingón, zampallán.

También se puede usar como sustantivo, y entonces entre su sinonimia hallamos: adán, badanas, baldreo, baldroeiro, baldrogas, fargallón, pastrán, pelandrán, pingón, torgallo, zampallán.

Existen muchos insultos o palabras gallegas eufónicas, muy bonitas, así “barallocas”; el barallocas -uno de los vocablos más utilizados en su uso general- define a ese tipo de personas que hablan mucho, pero tan sólo dicen parvadas. O “chafallada”, chapuza, “rosmar”, refunfuñar; otros insultos de fonética ondeante son, por orden alfabético, bulebule, cacharulo, cacholán, caguiñas, camanduleiro, chapón, chocalleiro, farfallón, fazañeiro, garatuxeiro, langrán, lareta, lercho, mexeriqueiro, moinante, pailán, palabreiro, pándego, panxolas, prosma, raposeiro, remendafoles, rexoubón, rifeiro, rincheiro, trampuzas o xan.

Zalapastrán” viene a ser lo mismo que persona sucia y desarreglada, más o menos como zarrapastroso. Los que los de aquí prefieren decir directamente “porco” (cerdo) O, en buen español, un “fargallán”, es decir, persona desaliñada y descuidada en el aseo.

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Por astroso y desaseado no se piense en mí, sino en la civilización que me rodea. En los liminares a otros libros de esta pentalogía, y por precaución, consideraba a mis mitos apocalípticos meras hipótesis. Ahora los creo certezas compactas y definitivas, indubitables. Está instalada una barbarie colosal.

Mis circunstancias, las de una soledad montuna, en mi huerto y mi finquita, no impiden que mis ojos vean. La valía de una vida recae en su “qualitas”, no en su “quantitas” ¿La civilización? Ningún escrúpulo, nada sagrado, nada verdadero, ningún respeto, solo el yugo de la atroz incultura, solo la salvaguarda de inútiles vidas mercenarias. La noche oscura nos sorprende en medio de los llanos. Ningún hombre en pie, gracias a su grandeza o su poderío. Todo decae y va a menos. Campos pedregosos, arrancando las escasas hierbas con las uñas y los dientes, como dijo Ovidio. Víboras en perlas que fueron ojos, viento cruzando la tierra parda, oseznos devorados en la isla de los cocodrilos.

Una CIVILIZACIÓN ZALAPASTRANA.

Sean dichosos, y adiós.

Diario del zalapastrán 72

Mi momento del verano fue cuando, una noche, cálida y con mamá alejando a mis enemigos, y leyendo a Tucídides, advertí la inmensa dicha -casi una epifanía- de la dulzura intemporal de mi existencia como propietario rural ilustrado.

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Recuerdo cuando iba con mi abuela al bancal a recoger melones. Los cortábamos y los comíamos allí mismo. Los tengo idealizados. Pero más que el melón, lo que tengo sublimado es el momento, la experiencia unida a su consumo. Y lo mismo sucede con los tomates.

Echo de menos las comidas con mamá de tomate de Montserrat con ajitos y aceite de oliva, y, de segundo, lenguado de la costa de A Coruña, casi para conquistar los paladares de la monarquía y la aristocracia, pero es que mamá era una baronesa salpimentada de plata. El Amor no es suficiente afirmarlo de palabra, sino hacer que se vea y uno se dé cuenta. Gracias, querida. Vivir contigo fue memorable y celestial.

Diario del zalapastrán 71

PASEO DE MADRUGADA POR LA ALDEA

Hoy me levanté a las cuatro de la
mañana y fui a pasear de noche.
En mi mente unos versos de Araúxo:
“Entre as gallas do castiñeiro
relumbrinca un pitorrei,
branco negro e vermello”.
Y de Novalis: “la noche eterna,
indescifrada, símbolo grave
de extranjera fuerza,
guardaba su secreto…”
Porque en la noche es inagotable
la consumación del cuerpo
y la sangre, el lobo de piedra
enciende racimos de uvas,
se calienta el oro y el
fresco verdor de la luz blanca,
cantan las chicharras,
rebrillan luciérnagas,
el jabalí es un hueco móvil
en el matojo solitario…
La noche brinca como corcel
sin brida y agosto se hace
esplendoroso. A favor, siempre,
siempre a favor, pese a todo,
de huir del harapiento invierno.

Diario del zalapastrán 69

Escribo muchos poemas y rápidamente. Por lo que, sin duda, la mayoría carecen de tersura, música verbal, y pecan de mirada miope, monotonía, inadecuada sensibilidad, prosaísmo que los acerca al pastiche y tantísimos defectos más. Escribo demasiadas baratijas, cecina untuosa.

Lo que ocurre es que escribo contra la muerte, que presiento muy cercana, de ahí la premura y la precipitación. Para escribir para mucho tiempo, hay que escribir poco, y poco a poco. Me gustaría dejar un corpus en bruto voluminoso, y, si la vida fuera generosa, irlos puliendo con cabeza y tiempo.

De antemano, y soy el primero consciente de los demasiados errores, disculpas.

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Camilo Sbarbaro: «Es cualquiera; pero a su primer paso se alegró una madre, una mujer tembló en sus brazos, un hijo llorará por él. Nadie puede tener más».

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Siento orgullo por mi clase, la burguesía propietaria culta. Y subrayo o enfatizo lo de «culta», es decir, los «connoisseurs» (conocedores) que estudian y evalúan “el conocimiento de lo mejor que se ha pensado y dicho en el mundo”, custodios y guardianes de la excelencia.

Decía Arnold que la cultura es de aquellas personas que tienen:

«(…) pasión por difundir, por preservar, por llevar, de un extremo a otro la sociedad, lo mejor del conocimiento, las mejores ideas de su tiempo; aquellas personas que trabajan por desnudar el conocimiento de todo lo que es escabroso, tosco, difícil, abstracto, profesional, exclusivo; los que lo humanizan, los que hacen eficaz por fuera de las camarillas de los cultos y educados, sin que deje de ser el mejor conocimiento, el mejor pensamiento de la época».

Por desgracia, ahora alguien originario de la burguesía hacendada que se quiera incorporar a la clase intelectual, no encuentra más que trabas por parte de su familia. Vamos a menos.

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Chateaubriand: “Cuando todo tiembla ante el tirano, y cuando resulta tan peligroso ganarse el favor como hacerse merecedor de su castigo, aparece el historiador, encargado de vengar a los pueblos. En vano Nerón prospera, pues ya Tácito ha nacido en el imperio”.

Allá cuando Pushkin tenía dieciocho años, escribió una oda titulada “Libertad”. Cito: “Eres tizne del mundo, bochorno de la naturaleza”.

¿El Congreso del PSOE? A los zalameros de un dictador Solzhenitsyn les dijo: “Llegará el día en que dirán que no dijeron lo que dijeron”. Ese día ya llegó.

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Es una exageración llamar a Sánchez dictador, pero se derrumba el PSOE, como el mar litoral y las franjas costeras, se desmorona por el encallanamiento de Sánchez. Se representa a diario su sacrificio, como el coro de la tragedia.

Y con el PSOE, con su decadencia, indirectamente cae España.

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El historiador Polibio escribió que mientras el general romano Escipión Emiliano observaba la destrucción de Cartago, citó «La Ilíada» de Homero y dijo: «Y llegará un tiempo en que la santa Ilión caerá, y Príamo y el pueblo de Príamo».

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«Hay un tipo de tristeza que viene de saber demasiado, de ver el mundo como realmente es. Es la tristeza de entender que la vida no es una gran aventura, sino una serie de pequeños, insignificantes momentos, que el amor no es un cuento de hadas, sino una emoción frágil y fugaz, que la felicidad no es un estado permanente, sino una rara y fugaz vista de algo que nunca podremos sostener. Y en ese entendimiento, hay una profunda soledad, una sensación de estar aislado del mundo, de otras personas, de uno mismo», Virginia Woolf.

Diario del zalapastrán 68

FUXIR
A Isabel García Lado

Quero fuxir a unha illa do Océano Índico,
quebrantar mi funesto destino
y alcanzar los frutos más dorados.
Liviano descanso, sin invierno, con Luna,
tranquilidad de pájaros que hablan
mi mismo lenguaje. Vivir a solas en el claro
del bosque, construirme una choza
con barro y cañizas. Que el jilguero
me traiga el ocaso. Nubes púrpura
sin nostalgia ni dolor, absoluto sosiego.
Muy pocos libros, el centro y la armonía.
Y, sepultado en mí mismo,
al fin entender mi corazón.