Diario del zalapastrán 86

Intelectual:

(a) aquel que aspira a una visión general, panóptica, a una tentativa cosmovisiva del mundo y la existencia, que los entiende o pretende entender, y para ello sube, al menos unos pocos peldaños, por encima de la escalera de la opinión común, a menudo tan degradada.

(b) aquel que con sus enseñanzas quiere hacer ilustrados y más virtuosos a los hombres, que se ocupa, en resumidas cuentas, de la perfección del hombre como ciudadano (ya desde Cicerón encontramos esta definición del hombre letrado o educador)

(c) aquel que pretende transformar las mentes o las instituciones de los hombres para hacerlas más responsablemente libres, justas y racionales, por lo que delata casos de oprobio o deshonra, casos de abuso de poder, como de modo pionero pasó con la defensa del protestante Calas por parte de Voltaire, o del honor del judío Dreyfus por parte de Zola.

(d) aquel que no teme la impopularidad ni los caracteres anti-intuitivos de las conclusiones de la cadena de sus inferencias. A menudo en la historia de la ciencia o de la filosofía encontramos a autores que desafiaron la ortodoxia y el statu quo.

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A partir del siglo XIX, y merced al desarrollo avasallador del mercantilismo, la industria y la tecnología, el intelectual, en los sentidos antes estipulados, deja de tener importancia y prevalencia o prestigio en el seno de las sociedades. Ya no formará parte de los poderes fácticos. Y entonces, como que se modifica de arriba abajo la sociedad, cambia la figura del intelectual. Los nuevos intelectuales son o bien:

1. ESPECIALISTAS, que saben cada vez más de cada vez menos, hasta saberlo casi todo de casi nada

2. Las ESTRELLAS DEL CAMPUS universitarias, profesores de universidad convertidos en celebrities mediáticas

3. Las propiamente dichas CELEBRITIES MEDIÁTICAS, periodistas, escritores, músicos, actores, presentadores de televisión, directores de cine, influencers de internet (estos últimos ya en el paroxismo ni de leer o informarse sobre el mundo, ni de pensar o analizar aquello que deberían haber leído o sobre lo que debieran estar informados, pero que en cambio son máquinas de OPINAR) …

4. PROFETAS DEL MERCADO, ideólogos de Think Tanks o economistas divulgativos, casi siempre a favor del paradigma liberal.

Nada tienen que ver estos nuevos intelectuales con la clase intelectual de los viajes mandarines, donde si algo nunca faltaba era grandeza. Nada que ver Diderot asesorando a Catalina la grande, o Vives a la princesa de Inglaterra, con la Sra. Fumaral asesorando al Sr. Sánchez; nada se parecen Descartes dando clases a Cristina de Suecia con el Sr. Miguel Ángel Rodríguez aleccionando a la Sra. Ayuso; nada comparable Erasmo consejero áulico de Carlos V con Pablo Iglesias cabeza pensante de Podemos.

Pasaron a engrosar las filas de los intelectuales una mesocracia intelectual apabullante, resonante, unos vulgares «parvenus» que están a años luz de sus predecesores de la Ilustración y tiempos anteriores. Los Antón Losada, Risto Mejide, Jiménez Losantos, Pilar Rahola, Juan Soto Ivars, Bardem, Pedro Almodóvar y un larguísimo etcétera, me recuerdan al farmacéutico de pueblo de Madame Bovary, farmacéutico pueblerino que, por el hecho de ser universitario ya considera totalmente legitimados sus conocimientos, y está convencido que lo deben tratar con ceremoniosa consideración por ello.

Este personaje, monsiuer Homais, de Flaubert, de una medianía intelectual tan patente y aguda, es el emblema o símbolo de la nueva y chispeante clase intelectual.

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Políticos: chulos, sacamuelas charlatanes, pellejeros y modistillas, horteras, fauna de cristobitas execrables. Buchones y bufarrones. «Petite bourgeoisie» que sanciona el casamiento que conmueve, la cocina que se sueña tener, la ropa que se lleva, todo, en la vida cotidiana, es tributario de la representación que los políticos se hacen. La medida del mundo que yo execro.

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EPITAFIO DE CHRISTIAN, REY DE NOGUEIRA

De Nogueira, la de la noche tibia,
serena y callada, celébrase, gallegos,
el honor. Lo poseyó una mente más
aviesa que el alcohol de beber, y una
melancolía al contemplar el universo
desnudo. Lector, amó a su patria,
a pesar de sí mismo. Fue el gran
solitario en pensamiento y emoción.
No hay cualidad más distinguida:
el resto es de los dioses soberanos.

Diario del zalapastrán 85

Caras de planchas de acero inoxidable. Inmaculadas como el plástico. Apisonadas por el horror del bótox, la cirugía o el embadurnamiento cosmético.

Siento cada vez más deseos de ver rostros labrados por el tiempo, señalados por el esfuerzo, curtidos por el paso de los años, ver las abrasiones y contusiones de la vida, caras con gestos que expresan luchas internas, el reflejo de luchas entre el bien y el mal, el placer y el dolor, la vida y la muerte, caras sin operar, limpias caras sin afeites ni cosméticos donde se vislumbre una vida, una historia personal, un ser.

Al ver a alguien, al ver una fotografía, me gusta pensar: ha sufrido, ha aprendido. Hay actrices que me parecen diseños metálicos, cáscaras, poco más que una forma hueca. Actrices con cara abrillantada y pulida de zombis.

Diario del zalapastrán 84

Tiempos deshechos, maltrechos, aplanados, sin afeitar, sin lavar, cochinos, sudados, cansados, hechos un asco, destrozados, son, no se olvide, los nuestros, los peores de la historia, sin plan, sin finalidad, como orquídeas mordidas por buitres. Estupideces obstinadas, desgracia, abandono, soledad, pobreza, hombres toscos, deshonestos, incultos, mediocres. José Ingenieros:

“Hombres mediocres desprovistos de alas y de penacho, incapaces de volar hasta una cumbre o de batirse contra un rebaño. Su vida es perpetua complicidad con la ajena. Son hueste mercenaria del primer hombre fuerte que sepa uncirlos a su yugo. Atraviesan el mundo cuidando su sombra e ignorando su personalidad. Nunca llegan a individualizarse: ignoran el placer de exclamar “yo soy”. No existen solos. Su amorfa estructura los obliga a borrarse en una raza, en un pueblo, en una secta, en un partido, en una bandería; siempre a embadurnarse de otros. Medran apuntalando doctrinas y prejuicios. Nadan a favor de la corriente y varían con ella; en su rodar aguas abajo no hay mérito, es simple incapacidad de nadar aguas arriba. Crecen porque saben adaptarse a la hipocresía social, como las lombrices a la entraña”.

La mayoría de hombres que nos rodean son refractarios al gesto digno y la idea propia, hostiles a la luz, la poesía, el arrojo, la emoción. Tiempos de elogio de lo subalterno, de conspicua difamación de la excelencia.

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“Espero demostrar que, sin excepción, todas las grandes creaciones y formas de la religión, del arte, de la política, de la sociedad, de la economía, de la ciencia, en todas las culturas, nacen, llegan a su plenitud y se extinguen […]”

Oswald Spengler, «La decadencia de Occidente».

“Lo que es ahora un caballo, con la velocidad del pensamiento,
las nubes lo disuelven, volviéndolo indistinto,
como el agua en el agua”.

William Shakespeare, «Antonio y Cleopatra».

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Odoacros y Atilas dominan los universos. Sombras cotidianas ásperas, dolorosa realidad, zumbadora colmena. Tiempos acalófilos, con un discurrir de la vida sin caridad. Época disparatada, inaudita, atormentada, repugnante y corrupta en grado extremo, ominosa, vitanda. En que simbólicamente nos atrapan y abaten como conejos. Calles enteras de un mirar siniestro, con aspecto de cobijar hombres sin conciencia, comerciantes, prestamistas, alcahuetas, turbios moros con el alma salpicada de sangre. La vida hiede a miseria, a vanidades interminables, a resignaciones inmundas; en una palabra, igual que los pobres de África, pero con menos hijos y menos ropa sucia y más champán. La gentuza buscando la nulidad, ese modesto vértigo para gilipollas. Solo ruido, sol y mugre. Solo conductas ignominiosamente viles y rastreras. Y odio. En una carta Céline expresa su odio hacia el género humano con total rotundidad: «Quisiera solo que otra guerra infinitamente más cruel, más larga, más devastadora aplastara enteramente a la especie humana. Ya no tengo otro sentimiento que el odio. Un odio absoluto, tranquilo, sin la menor vacilación». También en Quevedo encontramos una odiosa solución ofrecida al Conde-Duque en una de las cartas: «Parece medicina segura y descansada… que el Santo Oficio de la Inquisición a todo hombre que vivo e impenitente se deja quemar, le queme vivo con el propio secreto que le prende».

Ni una línea del mundo que ensalzar con la lengua. Rugosas o podridas frutas de otoño, lucha de sombras y espectros. Frondoso fango anegándonos. Tiempos cebones, gorrinos, tuncos. Tiempos donde huele a cebolla que apesta, huele horrores a cebolla. Donde hasta los hombres templados empiezan a hacer cosas necias.

Diario del zalapastrán 83

De niño y adolescente creía en la sinceridad, la limpidez y la precisión. Respetaba al hecho real y al individuo. Con el paso del tiempo, empecé a observar cerrazón mental y estancamiento y manipulación.

Copio y pego el decálogo de estrategias de manipulación masiva según Chomsky:

“1. La distracción: desviar la atención de las masas con cosas como el fútbol, la telerrealidad o noticias que parecen más importantes que las que de verdad lo son, es una de las estrategias de manipulación masiva más antiguas que hay. Pan y circo

2. Problema-Reacción-Solución: se da cuando el poder y los gobiernos dejan, de manera premeditada, de atender un problema, nos hacen ver que la solución debe externalizarse y ellos mismos proponen el arreglo a ese problema que han creado; empeorar, a propósito, un servicio público para justificar su privatización es una maniobra muy común.

3. La gradualidad: las subidas de impuestos o la reducción de los derechos laborales se hacen poco a poco para que sean imperceptibles, para que cuando caigamos en la cuenta ya sea tarde.

4. Diferir: consiste en tomar decisiones perjudiciales en el momento prometiendo que reportarán beneficios en un futuro, beneficios que nunca llegarán para cuando ya estemos acostumbrados y no rechacemos la nueva y perjudicial situación generada.

5. Infantilizar al público: en la televisión, la publicidad o las campañas electorales se tiende a tratar al público de manera infantil y paternalista con el objetivo de anular su pensamiento crítico, y funciona.

6. Apelar a las emociones: la manipulación emocional es una de las artes más burdas que hay; se busca jugar con la parte sensitiva de los cerebros para no estimular la reflexiva; anular nuestro lado racional hace que nos quedemos con un mensaje global, no con los elementos específicos que esconde.

7. Crear públicos ignorantes: la ignorancia es la peor arma de destrucción masiva que hay; crear brechas entre la educación pública y la privada o no proporcionar las herramientas necesarias para culturizar son dos procesos habituales. Por ejemplo, se sigue ridiculizando a «los ratones de biblioteca», en cantidad de películas o series; ser inteligente o inquieto es sinónimo de ser un perdedor en la estructura social.

8. Promover públicos complacientes: los medios, las redes, la radio o la televisión promueven estilos de vida superficiales haciéndonos creer que es lo que está de moda, que es a lo que debe aspirarse, matando, de esta manera, dos pájaros de un tiro; por un lado, crean un dócil rebaño, y por otro, una sociedad de consumo que va a mantener la maquinaria capitalista siempre en marcha.

9. Refuerzo de la auto-culpabilidad: hacer creer a las personas que sólo ellas con culpables de sus problemas es otra jugada maestra; si nos hacen creer que nuestro entorno es idílico, un fallo en nuestra economía personal o un fracaso laboral es sólo culpa nuestra; nuestras crisis son nuestras por haber vivido por encima de nuestras posibilidades, no lo olvidemos

10. Conocimiento minucioso del ser humano: la ciencia y la psicología ha recopilado una ingente cantidad de información sobre los comportamientos del ser humano, pero esa información privilegiada sólo la usan unos pocos en beneficio propio, porque sólo unos pocos tienen acceso a ella. Otro ejemplo claro de que la ignorancia del pueblo favorece las acciones de los que están en el poder”.

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RIVER

En la canción “River”, de Joni Mitchell,
ella desea regresar a las Navidades que
tanto le gustaban de niña. Cuando
observa a las gentes cortar árboles,
subirse a los renos y cantar canciones
de regocijo, sueña con un río helado
sobre el que poder alejarse patinando.
La canción es tan triste como la vida.
Yo quise soñar. Que me frotaba la piel
con mujeres, y nadie encadenaba
mi lengua con cemento, o nadie me
embotaba los oídos ni enyesaba mis piernas.
Visiones brillantes bajo el río gris.

Diario del zalapastrán 82

Frase motivacional para Lucía Etxebarría y Bumbury: «Existir es un plagio».

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CUADRO DE HOPPER

Nadie me llevará a un lugar
de gente joven y viva
con daiquiris y bullicio
muy lejos de esta casa.
Hace meses que no hablo
-mi razón, una pelliza raída,
zar del Zara-
con nadie decente.
Hedionda genista: inelegante,
calumniándome a mí mismo,
descreyendo de lo Único.
Largas Noches Prostibularias.
Mastines De La Morgue.
***
La soledad:
descascarillada niebla
de madera fría y rota.

***

LO QUE DESEO

Un ojo que ve el Sol,
una mano que siente la Tierra,
la Luna, que como escribió
Pérez Martínez, es una moneda
de plata en la piel de una pantera,
el Mar, ese camino de las ballenas,
y que me folles un segundo al día.
Lo demás, spam, huachafería.

Diario del zalapastrán 81

He esbozado no pocos mediocres poemas exaltando la noche, la Luna, la naturaleza y las verduras. Tira de mí la gravitación hacia la mitología romántica y el paisajismo greco-latino y neoclásico. Veo en el corazón de natura símbolos, correlatos, insinuaciones, baudelerianas correspondencias.

Recomiendo vivísimamente la lectura de «De divisionae Naturae». El ocio o tiempo libre tabernario sirve para adiestrarse a los naipes y el billar, pero Escoto Eriúgena, de los pocos que sabían griego en aquel siglo, desarrolla una apasionante doctrina neoplatónica cristiana. En la obra hace cuatro divisiones fundamentales de Naturaleza: (1) natura non creata et non creante -Dios- (2) natura non creata et creante (3) natura creata et creante (4) natura creata et non creante. Lean amigos cristianos y no cristianos, que la fe no es solo populachera, la fe no es solo superchería de irracionales bárbaros, lean a Eriúgena. Recordemos: «Nisi credideritis, non intelligetis» Is., 7,9.

NOTA BENE: Mi maestro Fortuny tradujo «De la división de la naturaleza» en Planeta. La traducción es colosal, soberbia, sapientísima, de un mérito de decenios. Léanla.

Leí hoy en «El País» un artículo del maestro Llovet, como siempre, sagaz, irónico y muy sabio. Muy de acuerdo con sus tesis.

Para bajarnos de los árboles tenemos la articulación lingüística, la razón y el pensamiento. Y, para disfrutar, para salivar, uns «cargols a la llauna» o un «conill rostit amb all i oli».

Diario del zalapastrán 80

Mi maestro el doctor Vicente Gracia lee, además de a los clásicos de la literatura, eruditísimos ensayos de historia medieval, filología de las escuelas francesa y alemana, y, también, sobre su especialidad, las ciencias botánica y entomológica. Mi otro maestro, Santiago Lamas, EXCLUSIVAMENTE a los griegos (vez tras vez) y a Shakespeare.

A mí, “arrauxadament” muchísimo menos sabio, todavía me seducen las modernidades y ternezas (las novedades), aunque más o menos la mitad de lo que leo son ya clásicos de todas las lenguas y culturas.

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Mi hermana (elegancia de efigie, temblor de mariposa en las termas de Caracalla) suele llamarme “intelectual melancólico”. Sí, acaso tal descripción se ajusta a la verdad; pero me incomoda lo de “intelectual”, pues solo soy un mero diletante.

Los diletantes melancólicos acusamos al mundo por no ajustarse a nuestros altos estándares estéticos y mentales. Y, como cochinos, hozamos en términos como “apocalipsis”, “decrepitud”, “decadencia” y demás. Estas creencias o verdades punitivas son en parte mitológicas. La melancolía es un regalo temible; niega el “sí” terminante a la vida.

Existe ahora una fuerza cultural (antidepresivos, psicología positiva, coaching, mindfulness, autoayuda) obsesionada con el regocijo, el placer sin conflicto, la satisfacción sin contrapartidas. Todo ello como apelando a una blanda insulsez, todos como ayudándonos con pildoritas de color rosa para eliminar el más mínimo conato de abatimiento. Una felicidad hueca, un confort superficial, esa pesadilla del sueño americano.

Si nos libramos de nuestros demonios, también vuelan nuestros ángeles. Acaso no debamos cargar demasiado las tintas sobre la sombra. Pero tampoco debemos cegarnos con la bonita felicidad de tarjeta postal, con la puesta de sol en el mar y los ciervos en el bosque, con las caras operadas para que desaparezca cualquier arruga.

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El mundo y la vida se componen de una tensión de opuestos: alegría y tristeza.

ESTUDIAR para mí fue y será algo hermoso, un empuje vitalista. Intuir, todavía muy brumosamente, el por qué y el cómo, las propiedades y la posible hipótesis, el modo y quizá la causa; esto me pareció siempre un milagroso placer.

ESCRIBIR, algo que en sí me resulta fácil, aunque sea consciente que hacerlo con arte es muy trabajoso (es extraordinariamente arduo conseguir altura en el aire de tus escritos), me arrastró a irresistibles afanes de euforia, y cuando me dejé llevar por el teclado casi en trance sentí estar en la misma gloria.

Y casi no puedo resistir lo que me gustó y gusta la BELLEZA y la NATURALEZA. Camafeos y esmeraldas, jardines y capuchones de torres ovaladas, tiaras y brazaletes donde se condensa la luz, campiñas en cuyas hierbas pastan las vacas, escenas invernales de Robert Frost, otoños, grandes versos: “le prince d´Aquitaine à la tour abolie”.

Y el SEXO, el AMOR, la COMIDA. Frente a las sensaciones obtusas, la claridad y la exactitud. La claridad y exactitud. Huevo con trigos kamut y carraón, pimientos confitados y dados de pato; así fue la piel o el corazón de la amada. Trufa de cacao y azúcar que guarda en su interior un cremoso chocolate y algarroba; así fue el interior del sexo de la escort.

A qué seguir (MÚSICA, el ARTE, las MATEMÁTICAS…) Casas de famosas estrellas de Hollywood que cuentan con todo tipo de comodidades, amplios salones, grandes balcones, terrazas, piscinas, salas de cines y jardines. Casas diseñadas a partir de divinos detalles.

Diletante melancólico, pero consciente gozador.

Diario del zalapastrán 79

La periodista Laura Barrachina escribe en X: «Javier Bardem habla de genocidio en Gaza, de libertad de expresión, del terrorismo de Hamás, del cambio climático, del antisemitismo. Un discurso claro y sereno con el que sigue posicionándose como ciudadano porque en él, dice, no se separa el actor del ciudadano».

Bardem da una cantiad aterradora de opiniones (sobre el feminismo, el cambio climático, la IA, la sociedad de masas, Aristóteles, Safo, la planificación urbanística, las leyes fundamentales de la termodinámica, la matemática sumeria etcétera etcétera etcétera)

El pensamiento se relaciona con la obtención de quietud en mitad del caos, no con no fijar la atención en el torbellino de las distracciones. Mover ininterrumpidamente la boca y expresar lugares comunes no es necesariamente pensar. Bardem, celebrity intelectual, tiene mucho de solo una de las dos cosas.

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Escucho a unos y otros. Mi ideal es ser justo, cauteloso e intelectualmente sensato. Pocas veces lo consigo.

Esquilo, «Siete contra Tebas», 593-594: «Cultivando a través de tu pensamiento rica sementera, de la que brotan prudentes ideas».

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Demasiado bla bla bla. Incontenible panoplia de bagatelas ametralladas. Heracles: «No hace más caso a palabras odiosas que a una mosca».

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«Fue una lucha feroz. Derribada en tierra, sujeta, estaba más hermosa que nunca … Sus pechos subían y bajaban al respirar cada vez más deprisa. Yo la agarré del pelo, de las muñecas, y la tenía bien sujeta a la tierra. Ella forcejeaba, se escurría … La mordí hasta la sangre, hasta que estuvo rendida y dócil como una yegua joven.

Me eché sobre ella y la copulé al menos once veces. Su virgo olía a tomillo. El sudor me excitaba. Cuando salí de allí saqué el falo dolido; la sangre me llegaba hasta las orejas. La chiquita no dijo ni pío; se limitaba a respirar deprisa, feliz y exhausta, como cuando echan el chivo macho a la cabritilla», Ignasi Guardans, «Yo, macho», Planeta.

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Esta mañana escuchaba la tertulia de Onda Cero. Participaba Ignasi Guardans, ese hombre. Más allá de la plausabilidad de sus tesis, de su persuasión, convencimiento o falsedad, eran sus maneras babosas, agresivas e irritantes lo que lo desprestigiaba.

La corrección y eficacia en la expresión oral tiene mucho que ver con las maneras. Ser innecesariamente bronco, no dejar hablar al interlocutor y pisarlo constantemente, el tonillo de suficiencia y superioridad, esa «hipervitaminosis» masculina a mí me irrita.

Todo lo verdadero se puede convertir en el embrión y resultado de una locución respetuosa y dulce.

Diario del zalapastrán 78

Si no detesto la vida, al menos no la adoro ni me interesa (a veces) Lo único que espero es morir de la forma lo menos dolorosa posible, y que nadie sufra por mí. Morir de una forma pacífica. Una infección o un infarto, por ejemplo.

Lo que más amo es pasear y pasar desapercibido. Ver los barcos cómo van y vienen. El viento y el sol en la cara. Leer periódicos locales, «La región» digamos, comerme un tomate grande con aceite, ajitos y sal.

Temo los rigores de la pobreza y me cansa la gente. Y creo una «carallada» la gloria, perdurar más allá de mí (idea tan vacua como irrisoria) En el fondo descreo del más allá literario. Y ni leer me gusta ya (bueno, a veces) Y si no tuviera tanto tiempo libre no escribiría ni una página -no estoy seguro-, y todo fenomenal.

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Tácito sobre Petronio -ideal de vida sabio-:

«Se pasaba el día durmiendo y la noche en sus ocupaciones y en los placeres de la vida; al igual que a otros su actividad, a él lo había llevado a la fama su indolencia, pero no se lo tenía por un juerguista ni por un disipador, como a tantos que consumen sus patrimonios, sino por hombre de un lujo refinado. Sus dichos y hechos, cuanto más despreocupados y haciendo gala de no darse importancia, con tanto mayor agrado eran acogidos, por tomárselos como muestra de sencillez. Sin embargo, como procónsul de Bitinia y luego como cónsul se reveló hombre de carácter y a la altura de sus obligaciones. Después volvió de nuevo a los vicios, o a la imitación de los vicios, y fue acogido como árbitro de la elegancia en el restringido círculo de los íntimos de Nerón, quien, en su hartura, no reputaba agradable ni fino más que lo que Petronio le había aconsejado».

La escena de su suicidio (nuevamente relatada por Tácito):

«Pero no se quitó la vida precipitadamente, sino que tras cortarse las venas, se las ligó y se las volvió a abrir de nuevo según le vino en gana, mientras hablaba a sus amigos, no en términos serios o que le procuraran fama de valeroso; y escuchaba lo que le decían, que no era nada acerca de la inmortalidad del alma y de las opiniones de los filósofos, sino canciones ligeras y versos ocasionales. A sus siervos, a unos les hizo larguezas y a otros le dio de azotes. Se puso a la mesa y se entregó al sueño para que su muerte, aunque forzada, se pareciera a la natural».

Nada de gestos melodramáticos, nada de sentencias profundas, sólo canciones ligeras y versos de circunstancias.

Petronio; cualquier cosa menos un estúpido. Lo que más odio es la estupidez, incluyendo la mía. O la espontaneidad. Ambas cosas refutan el calificativo soberbio de Petronio: «arbiter elegantiorum».

Diario del zalapastrán 77

El apologista Tertuliano, gran jurista de origen africano, hace referencia al «Edictum Neronianum» –del que nada más se sabe– según el cual el simple hecho de ser cristiano era un crimen merecedor de castigo. Ser opositor es un crimen en Venezuela. Ser discrepante está mal visto en España y puede que sea susceptible de censura.

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«No hablaré de su comercio obsceno con hombres libres, ni de sus adulterios con mujeres casadas. […] Hizo castrar a un joven llamado Sporo y hasta intentó cambiarlo en mujer; lo adornó un día con velo nupcial, le señaló una dote, y haciéndoselo llevar con toda la pompa del matrimonio y numeroso cortejo, le tomó como esposa; con esta ocasión se dijo él satíricamente que hubiese sido gran fortuna para el género humano que su padre Domicio se hubiese casado con una mujer como aquélla». Esta es solo una de las múltiples críticas que el historiador Cayo Suetonio lanzó contra el emperador Nerón Claudio César Augusto Germánico en su libro « Vida de los doce Césares ». Pero no fue la más inocente, pues también le tildó de obseso sexual, asesino y parricida (entre otras tantas cosas).

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El historiador y político Cornelio Tácito (también del siglo II d. C.) dejó escrito que este emperador fue el culpable del gran incendio que asoló Roma en el verano del año 64; «el más grave y atroz de cuantos se produjeron por la violencia del fuego».

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El historiador hispano Orosio (así como su maestro, Agustín ) también le definieron como «el primer perseguidor del naciente cristianismo» y el responsable de la condena a muerte de los apóstoles Pedro y Pablo . En este sentido, el obispo de Constantinopla llegó a colgarle el adjetivo de «anticristo».

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Ánimo Sánchez y Maduro. Vuestras tiranías o anhelos de tiranía pueden ganar todavía calidad, perversidad y quilates. Todavía sois unos angelitos de teta.