Minima moralia

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(1) ESTOBEO, III, 42, 10

De Plutarco, de su obra [Sobre el] calumniar

Hipias dice que la calumnia es algo terrible, llamándola así «diabolía», porque en las leyes no hay prescrito ningún castigo contra los calumniadores, como lo hay para los ladrones.

(2) ESTOBEO, III, 20, 10

De Plutarco, de su obra «Sobre la ira»

Cuantas cosas hacen los hombres debidas a la ira, por necesidad son ciegas, irracionales y están completamente equivocadas. Pues no es posible usar la razón cuando se está airado, y lo que se hace sin emplear la razón es todo ignorante y torcido. Por lo tanto es preciso hacer de la razón nuestra guía y emprender de este modo nuestras actuaciones en la vida, avanzando a través de los ataques de ira siempre que se produzcan y sorteándolos como los pilotos sortean las olas que se lanzan en su contra. Pues es causa de miedo no menor que, cuando las olas avanzan de ira frente a frente, uno mismo y toda su casa sea destrozado y naufrague , si no ha navegado a través de ellas diestramente. Y ello no es posible si no es con diligencia y entrenamiento; de lo contrario el hombre es totalmente destruido.

(3) Harrison Thus en «The Description of England»,1857, habla:

(i) de la Divinity School de Oxford (ii)) la capilla del King´s College de Cambridge, y, (iii) de la capilla de de Enrique VII en Westminster, como «the three more notable piles within the compass of Europe «

Evelyn (Diary, 59) considera que la escalera de las Tullerías es «as bold and noble a piece of architecture as any in Europe of any kind»

En España gozamos de «vieux maîtres» (y jóvenes) en literatura y arte, maltratados como si la cumbre de su grandeza nos provocara rechazo. Debieramos ser menos envidiosos y más chovinistas. Protejamos esos edificios de las incurias del tiempo; alabemos,como Molière hizo con el pintor Mignard, lo propio:

Le chef-d´ouvre fameux de ses riches présents.

Cet éclatant morceau de savante peinture

(4) La novela de autoficción tiene un tufo a gabinete ginecológico que corta el apetito, una falta de sencillez, modestia y humor en el estilo, y con a menudo una escritura tan tosca, que semeja el disparo de un tanque.

(5) John Ruskin escribió en Praeterita “Una peña semicircular de más de sesenta metros de altura, compuesta de grandes terrazas horizontales cortadas a pico, y atravesadas por hileras de pinos que crecen en los salientes, viene a cerrar por el oeste el valle de Vallorbe. Una cadena de montañas más elevada y cubierta de bosques forma una especie de barrera alrededor de esa peña, que se abre solamente para dar paso al río Orbe, cuyo nacimiento está a sus pies. Sus aguas, cristalinas, avanzan al principio con una majestuosa tranquilidad sobre un lecho tapizado de un maravilloso musgo verde(Fontinalis antypiretica), mas enseguida, al desembocar en una pendiente de aguas rápidas, el curso de la corriente estalla en espuma al chocar contra las rocas que ocupan la mitad del lecho, mientras que el agua de las orillas, menos agitada, fluye siempre sobre la tierra verde y hace resaltar el blancor en el centro del río; también se oculta a la vista, al seguir el curso de un valle profundo cubierto de pinos, cuyo tono oscuro se acentúa aún más debido al verde intenso de las hayas que se encuentran diseminadas entre ellos”

Asocio en mis imaginaciones la opuesta lógica al pasaje de Ruskin, un cita de Ulrico de Estrasburgo en “De Pulchro”: “Imperfectio vel absoluta est, scilicet cum deficit rei aliquid sibi naturalium, ut corrupta et immunda sunt turpia, vel est comparata scilicet cum deerit rei pulchritudo alicuius nobilioris cui ipsum comparatur, precipue si nititur illud imitari”, es decir, “La fealdad puede ser de dos tipos: absoluta, cuando el objeto carece de algo que le corresponde por su naturaleza (y así son feas las cosas corruptas o impuras); o relativa, cuando carece de las cosas más sublimes, a las cuales se compara, principalmente si aspira a reflejarlas”

El insigne periodista Sr. De Crusset, según el principio de no contradicción, no puede ser a la vez «Fontinalis antypiretica» e «ut corrupta»…supongo.

(6) CONTRA EL PAPA

El Papa usa piercings, y escritores y pensadores acuden con él a tatuarse.

Se puede caer en picado por biografía destemplada, pero este Papa…

Una vez descorchado el champán, leído al Cardenal de Retz, tomado el sol

en el hotel Crillon, usufructuado cuerpos exquisitos, almas delicadas, llevado pajaritas

impecables, ponderado los nefastos y luciferinos mamotretos indigestos marxistas,

ponderado la altura de las mentes, piensas, ¿pero este señor, de qué tugurio sórdido

salió, de qué pésimamente decorado local de alterne, de qué cochambroso y grasiento garaje de lavacoches industrial? Y solo quieres ya que tu doméstica te avise a la hora del

crepúsculo para poder ver solitario el atardecer.

¿Es hora ya Teresa? Trae también los prismáticos y llama a Mishibú para que me acompañe. No te olvides de la copa; hoy algo cargadita. Las homilías claman al cielo.

El Papa usa playeras, nariz de payaso y se pinta los mofletes como una drag-queen.

El Papa se viste con tutús y toca la guitarra en la liturgia.

El crepúsculo, sí, es un placer de cuidados suaves como piel de ardilla, o un mar de

lobos y una chatarra dulce y hermosa de astrolabios, es un tratado de quietud que se

agavilla en el matrimonio de la luz con el sueño, un lejano país ateniense en rojo y en

loor de fiestas báquicas.El mar es un trabalenguas púrpura cuyo letargo balbucea sobre

la maleza, un valle rosa, la verdura verde y el bosque húmedo, y lo coronan las hiedras

vivas de cualquier llama ardiendo. Ardimiento y hule de fuego de la Vida.Solo quiero

ver el crepúsculo desde mi terraza cálida, ¡Sacadme de mi vista a ese fantoche

trapisonda! ¡Sacadme a ese mandril purpurado por Belcebú!

Porque el Papa es un bonachón lelo peronista. Un pobrista capcioso. Un fraile de bisutería.

El Papa enturbia los mágicos cristales de mi sueño, con su Orden que no expresa un llamado a la Belleza

y lo Alto, al crecimiento de la savia por los verdes tallos, a la mecha azul de cometas

ígneos, a la Libertad y al Conocimiento, al brío de los pumas entrevistos en la selva a la

luz – tierna y mimosa- de la luna. De la luna del Gran Sí.

El Papa es un auriga de pataspeludas sin los labios de las Aves Marías,

y se pone pósits de autoayuda en la puerta

de su cuarto para saber cómo dirigir el mundo.

El Papa más y más se empecina en ejecutar

fruslerías, en emborronar teologías zarrapastrosas. Teologías de bocazas sin estudio ni

tradición.Mi copa transpira debido al hielo y al paso del tiempo.

De noche casi ya, o casi ya todavía.

Suspiro solemne ante un mundo feo, estúpido e inane, romo, bajo y cutre, cuyos amos

son la caterva y el empresario hortera, y el ingeniero orangutanesco, un mundo zafio y

desposeído de elegancia, de matiz y opinión rosa u oro, de credo celeste, un mundo sin

el don de absorber la perfección. Me ilumino de un Dios inmenso que distribuye Belleza

y Orden como distribuyen música los planetas al rodar. Me ilumino de ondas de peral

que reverberan desde el Uno hasta, por emanación, llegar al insecto bulboso que

muerde al lirio o la gusanera que traga savia bajo la tierra húmeda.Gusanos e insectos

mejores que este Papa hereje y anormal, populista y con dodotis.

El Papa que se pone AC/DC en los auriculares para dormir.

El Papa que ve fútbol y saliva con sus goles.

El Gran Bostezo, el Gran Chirrido, la Osamenta de Piedra Resonante Estéril, o la nueva

plaga o el nuevo trigo o el pop-corn general y consuetudinario, o el pienso Royal Canin

que se deglute no sé si con irreflexivo orgullo.

Nadie sabe ya vivir. Los obtusos se jactan de sus limitadas entendederas. El público

aplaude complacido. Nadie sabe ser uno, grande y libre. ¿No escuchan la súbita

pudrición por esta dentadura cariada del Gran Bostezo?Solo deseo contemplar mi

crepúsculo desde la balaustrada.

El Papa escribe como con un descosido borderline con sus dedos gordezuelos.

El Papa es un canalla hipócrita que deglute donuts y polillas.

Teresa, querida, mañana, sobre todo, no te olvides de avisarme del venidero crepúsculo.

No te olvides de cada uno de los crepúsculos de los años.

Populismo

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Según el Oxford Learner´s Dictionaries “populism” significa “a type of politics that claims to represent the opinions and wishes of ordinary people”. Y según el Dictionaire Larousse o la RAE, respectivamente afirman, “Idéologie et mouvement politique (en russe narodnitchestvo) qui se sont développés dans la Russie des années 1870, préconisant une voie spécifique vers le socialisme.Idéologie politique de certains mouvements de libération nationale visant à libérer le peuple sans recourir à la lutte des classes.Tendance artistique et en particulier littéraire qui s’attache à l’expression de la vie et des sentiments des milieux populares”, o bien, dice la RAE, “Tendencia política que pretende prestar especial atención a los problemas de las clases populares. Úsase especialmente en sentido despectivo”

El peronismo, el poujadismo francés, los narodniki rusos, personajes como Mao, Castro, Hitler, Mazzini, Nyerere, Nasser, Pujol, Junqueras, Trump, Abascal, o el ínclito, carismático y luciferino Pablo Iglesias Turrión, han sido -son-, nefastos populistas. Así mismo existen empresarios, periodistas -«la grand majorité»-, o dirigentes de clubs de fútbol que caen de lleno en ese pecado nefando.

Estos individuos manipuladores dirigen sus soflamas torcidas al «hombre de la calle» o al «hombre común», al » hombre masa», con especial énfasis en las capas agrícolas y proletarias más analfabetas. Lo único que los aúna es una misticoide retórica anti-elitista, exaltando, por contraste, las virtudes beatíficas y mesiánicas del pueblo. Su idea de pueblo no es unitaria e interclasista, sino que promueven enfrentamientos entre facciones del mismo. Su idea de pueblo no responde a un mínimo común racional sino que se asienta del todo en categorías mitológicas.Y, aunque severamente semejan retrógrados en contra de la globalización, no propugnan pautas tradicionales sino cambios sociales dirigidos -muy negativamente- a modificar el statu quo.

Dijo Chesterton que «a man doesn´t know how is telling until he know what is telling». ¿Qué presciben los populistas ? Populismo y bisutería intelectual en lugar de alta cultura. Taimadas formas de dictadura popular revestidas con más o menos sólidos ropajes democráticos. Democracias populistas con apelación al referéndum, asamblearismo, y otros métodos de iniciativa popular directa y no representativa. Aprovechamiento de las tensiones sociales en épocas de inestabilidad o crisis económica. Difumación de las fronteras ideológicas en aras del «pensamiento común» del «hombre común».

En resumidas cuentas, superchería, abajamiento e ilusión, o, en román paladino, subidas al trono imperial del chusmerío más «hooligan» o bien del caballo sin testa pero preferido por el emperador. Me preocupa la acusada deriva populista del gobierno español actual. España ni es (o fue), ni debe ser una Zanzíbar.

Las caídas de Faetón o del caminante que halló posada tras la fatiga

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Marilyn Monroe, Robin Williams, Kurt Cobain, Van Gogh, Armendáriz, Salgari, Janis Joplin, Plath, Woolf, Witkiewicz, Márai, Larra, José Asunción Silva, Quental, Goytisolo, Costafreda, Hart Crane, Sócrates, Séneca, Walter Benjamin, Koestler, London, Lowry, Kawabata, Mishima, Ambrose Bierce, Forster Wallace, Amy Winehouse, Prince, Cristopher Wood, John Minton, Rothko, Kennedy Toole, Pizarnik, Celan, Primo Levi, Horacio Quiroga, Esenin, Maiakovski, Tsvietáieva, Joseph Roth, Sá-Carneiro, Sawyer Sweeten, River Phoenix, Gu Cheng, Hai Zi, Ge Mai……

Son, como dice el cura de mi pueblo, cerdos groseros,

ya que la vida no envilece y el espíritu todo lo soporta.

«Un saturnino overo è un angelo, overo è un demonio»;

meros Belcebús que solo aspiran a salir de sus vidas grotescas, me alecciona.

Sois -repite- como mariposas clavadas en vitrales

en una ocura Edad Media de culo de botella.

Pero yo muy coqueto me pongo mis gafas rosas ultrajadas,

y, aunque el dolor sea una gonorrea que no me he merecido,

o deshonre a los hombres de afeitado y ducha diaria,

busco incansablemente mis gafitas púrpura en la cómoda

para unirme a la cofradía de esos ilustres que mencioné

al principio de este poema tuitero y con olor a montaña.

-¿Alguna vez te has reído?
-No, nunca, ja ja

Tesis doctoral de Elvira Sastre. Abro pdf:

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Describir la naturaleza del alma me exigiría una narración sobrehumana y de gran extensión, pero decir a qué se parece es empresa más fácil. Haré, pues, esto último:

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Talleyrand, François-René de Chateaubriand, Auguste Creuzé de Lesser, el cardenal Richelieu, Pomponazzi, Oliver Cromwell, Algernon Percy, IV duque de Northumberland, Louis de Rouvroy, duque de Saint-Simon, Spinoza, José Ortega y Gasset, Hugh Cecil, primer Barón de Quickswood, Cánovas del Castillo, Churchill, Ficino, Catalina de Médici, Madame de Sévigné, Madeleine de Souvré, marquesa de Sablé, Laure Junot, duquesa de Abrantes, Cristina de Suecia, todos y todas volcadas incesantemente, torrencialmente, con retórica clásica y aristocrática por la Marquesa de Galapagar. Pocos votos no merece la salonnière.

Sobre las felicitaciones a mi cumpleaños

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Robert Burton, en «La anatomía de la melancolía», abre la dedicatoria al lector con estas palabras «Escribo sobre la melancolía para estar ocupado sobre el modo de evitar la melancolía. No hay mayor causa de melancolía que la ociosidad, y «no hay mejor cura que la actividad», como sostiene Al Razí».

Yo no puedo tener amigos; un temperamento ingobernable e inmaduro, una melancolía patológica, unas fieras simpatías y antipatías (atemperadas por la educación hipócrita burguesa), una moral cobarde o timorata, una personalidad como vulgar ejemplo de literatura psiquiátrica, una alarmante falta de empatía, y un alma tan cavernícula y autista de soledad que, todo sea dicho, resulta una pérdida de tiempo hablar conmigo.

Carezco de recursos propios para sustentarme. Pero hoy noto aturdido de emoción que no todo son rechazos y desaires. Gracias. GRACIAS. De veras. Os envío a todos un beso enorme, calidísimo. Me siento bendecido y amado.

No hay peor soledad que la de carecer de amistad sincera. Mi soledad babélica ya no ignora las bellas soledades que rozan su costado. Mi soledad -desengañémonos-, no es una llama, sino polvorientas cenizas. GRACIAS POR EL FUEGO.

«Soledad elegida / me estás saliendo rana», Gloria Fuertes. Gracias por despertar con un beso a este feo príncipe solitario.

Sobre mi cumpleaños visto desde mi fe alternativa de judío no practicante

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«And Abraham made a great feast on the day that Isaac was weaned» (Genesis 21:8)

«On the day that the Holy Temple was destroyed, a Jew was plowing his field when his cow suddenly called out. An Arab was passing by and heard the low of the cow. Said the Arab: ‘Jew, Jew! Unyoke your cow, free the stake of your plow, for your Holy Temple has now been destroyed.’ The cow then lowed a second time. Said the Arab: ‘Jew, Jew! Yoke your cow, reset the stake of your plow, for the Redeemer has now been born…'»

«The Ancient Jews considered Birthday celebrations a pagan custom. Only one birthday was recorded in the Hebrew scriptures and it was that of Pharaoh a pagan ruler of a Pagan Nation that opposed true worship at that time»

«-Is a birthday the day we were born, or the day we were created?»Is a birthday the day we were born, or the day we were created? Is there a difference between the two? Also, why celebrate a milestone which tells us that we have less time left to live and enjoy?»

Del «Diario del mono loco»

(i)

Leer a Almudena Grandes, es como estar en un barucho caluroso y rancio de pueblo de postguerra, con morcillas y chorizos grasientos colgados del techo, y una de esas tiras adhesivas atrapamoscas pendiendo encima, mientras temes que una de ellas te caiga al plato, donde masticas un bistec enjuto y reseco con la boca recién salida de una operación en el dentista sin anestesia.

Eso en el mejor de los casos.

(ii)

Tengo un recuerdo brumoso de la prosa de Zoé Baldes, Rosa Regás y Lucía Etxebarría. Una impresión de mujeres turbadas por el apelotanamiento de dudas o amnesias sobre no sé qué. Acaso del abecedario.

(iii)

La poesía de Leopoldo María Panero me recuerda a una chica gravemente anoréxica que al ir al baño en el hospital, y debido a que tiene muy debilitada la musculatura del ano, al defecar expulsa sus intestinos que una enfermera debe después recolocar.

Espero no acabar destruido como él.

(iv)

A Pablo Iglesias le cuadra el refrán gallego «Alábate pavo que mañá te pelan»

(v)

-Si no dejas de ver todo el día películas de acción, te dejo

-Sayonara, baby

(vi)

Profesor: ¿Quién era la duquesa de Guermantes?

Alumnos:

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(i) No me gustan estos tiempos romos y abajados, tontuelos y memos y tartajas. Carecen de educación y humanismo. Tiempos de fantoches y horteras, de trapisondas y lameculos cucañistas. Crecí en una clase privilegiada, en una burguesía hacendada cultísima, con clases privadas de música, idiomas y dibujo. A esquiar en invierno y a Sitges en verano. Aquel mundo emitía unas radiaciones como un crustáceo desperezándose lentamente, crujía todo como una osamenta articulando mis miembros y mi sangre. Desde poco antes de la crisis el mundo se volvió muy feo, horrible e invivible. Como agitanado. Como de mercadillo balbuciendo baraturas sin calidad. Como de histéricas verduleras berreando. Un muncho chato y vacuo de hombres incultos y maleducados que se vanaglorian de su ignorancia. Yo ya solo vivo en la dulzura intemporal de mi mente. Algo me salva; sé que no envilecí mi vida. Que hay oro en mí. Que hay como un cerebro de Dios y no un engranaje de máquina. Pero una propensión melancólica me ataca pensando en los adorables viajes de antaño por Europa con papá y mamá. Ahora soy un rentista pobre. Escribo -mucho- para mí y leo para la gloria. Lampedusianamente. Y nunca pienso ponerme a trabajar. Eso ni pensarlo siquiera, jamás. A veces en mis poemas, como una estrategia de disposición retórica y de efectos de impresión en el lector, exagero las notas despreciativas y agresivas hacia los diferentes a mí, pero mi natural (os lo aseguro) es de simpatía y bonhomía y serenidad. Si desprecio a los demás es porque también me desprecio a mí mismo. Triste destino ser pobre habiendo sido rico. Ahora mi riqueza es de carácter, de cultura, de nostalgia y sutilezas. El mundo registra fácilmente ideas nuevas; más dificultosamente registra experiencias nuevas. Mi experiencia es de apocalipsis, decadencia, caída y derrumbe. Mi mundo se desmoronó y vivo como en un helado exilio. Mi vida consiste en limpiar de nieve los escarpines de la zarina y defenderla con mi vida de los lobos. Huimos por la estepa en un trineo blanco y recio. Cae cellisca de las nubes.Detesto lo nuevo. Este mundo moderno no será castigado; es el castigo mismo.

(ii)

Me gusta la propiedad y la imaginería burguesa asociada a ella. Me gusta un buen coche, los hotelitos de verano, los pastelitos aromatizados -mirlitons-, el marisco de carne rosácea y titilante, las almendras y el hojaldre, los cangrejos en tabernas de pueblo con mar, organizar mi paraíso material según los sueños de un burgués. Su imperio de utensilios domésticos, limpieza, y gadgets tecnológicos, me reconfortan como estrellas en una noche de verano. Me gusta tanto el bullicio del confort, el enclaustramiento doméstico como ideal o forma alta de felicidad…Y en la arcadia o Antártida espiritual salirme de clichés, estereotipos y convenciones, gozar de los lirios silvestres de la soledad, la energía del silencio, y la meditación de la biblioteca. Bohemio de mente y burgués de posesiones, como un Gatopardo altoburgués en lugar de aristócrata, como si flotara encima de los simples hechos, como si registrara experiencias nuevas, es magnífica la dulzura intemporal de la existencia de un pequeño propietario rural. Me gusta tener algo de dinero, algo de artista, y algo de inteligencia. Feliz 2021.

(iii) La breve y larga noche al sonar guarda silencio de iglesia. El silencio siempre fue la respuesta final ante la enormidad. Después de «El grito» de Munch, juraría que se allega un mar quieto que jamás volverá a moverse. La nieve, por contra, enmudece los sonidos cercanos y amplifica los lejanos con increible claridad. Quiera Dios que no me asorde a estos últimos.

(iv) «Himenópteros que bebían la tardanza», uno de los versos surrealistas, entre muchos, de que me proveen mis alucinaciones auditivas. Pero al no ser esquizofrénico, sino probablemente bipolar tardío (está en estudio), las voces jamás son atroces e insufribles. La mente divaga y desgrana una serie de imágenes y sonidos a menudo dulces y limpios, nunca contundentes o autoritarios. Con Virginia Woolf lo único que tengo en común es el blanco de los ojos, pero creo que ella a veces oía como le hablaban dentro de su cabeza pájaros en griego, y, la escritora británica feminista Sara Maitland, que es una señora completamente cuerda, narra en libros y explica en entrevistas fenómenos similares.

(v) Mi padre; qué burgués superior y ecuánime. Sin pausa aportaba datos y reflexiones que fluían en una corriente bien ordenada -un pensamiento clásico es un pensamiento bien ordenado- Todo con medida, grabando en la memoria del feliz oyente los pormenores o contornos del problema o tema a dilucidar. Y en el ajedrez era de una riqueza monstruosa, bellamente gigantesca (pero de mal perder) Era un Lavater y un Tartufo al mismo tiempo. Se sacrificó con minuciosidad por el bien común, el bien particular, y el bien familiar. Generoso, intuitivo, trabajador compulsivo. Sus áreas de conocimiento eran el Derecho y las Finanzas, pero amó también el Arte, con énfasis sobre todo en la pintura. Un análisis de su destino prueba que vivió como deseó, que vivió al hilo de sus pensamientos sobre la vida. Su espíritu no está ahora en la nada; resta su memoria en el Universo, su software se añadió o sumó a la computadora cósmica. Fue un alma sintética; unió lo cordial y sensual con lo intelectual, el placer con las rumiaciones. Amó mucho (muchísimo) a mamá -como ella a él-, aunque su relación fue tumultuosa, con altibajos perennes. Vaticinó a estos patéticos decorativistas horteras del nacionalismo radical catalán que pululan por mi tierra como monos subidos a los árboles, a estos atolondrados ignaros. Detestó el arte no figurativo, la ausencia de “mímesis”, la mente en fugas irracionales. Gustó del lujo y tuvo compasión (fue clemente y ayudó) por los desnutridos. Nos educó con severidad temiendo la influencia nociva de la envolvente “tribu”. Más que simpático, sarcástico. Más que católico, teísta. Más que feo, atlético. Más que melancólico, vitalista. Una de los grandes frustraciones de su vida es que yo me saliera de la ruta que preestableció y no estudiara ingeniería. Pero, pese a los disgustos, creo que fui su hijo favorito. Lo quiero y lo quise. Descansa en paz papá.

(vi) Una vez que me comporté muy indignamente con mi padre -prefiero no explicarlo, que todavía duele- éste me llevó a su despacho y más o menos me dijo “El afecto de un padre no es incondicional, y la rectitud pesa más que el amor, o, cuando menos, la inmoralidad deteriora el amor. Si no meditas y cambias -con dolor- te expulsaré de mi comunidad moral.” Mi padre educaba con guante de terciopelo en mano de hierro, con autoridad, rigor, y sin esas beaterías chill out o astrologías mamarrachas a lo Paulo Coelho de la pedagogía posmoderna. Sabía lo que tenía que hacer porque le sobraban convicciones y razones. Me eduqué en un ambiente que adoraba la cultura, exigente, respetuoso, honrado. Mi padre propendía a la intolerancia y una moderada falta de empatía, virtudes que compensaba mi madre (a la que sumaba una ironía inteligentísima). El esfuerzo y la diligencia para todos nosotros eran méritos casi sagrados, como cierto orgullo de clase burguesa que desdichadamente a veces se resolvía en un sarcasmo algo despreciativo por las clases subalternas. Mi vocación de escritor fue fuente -parcial- de conflictos, y mi propensión a la ociosidad y haraganería infinitamente mucho más sancionadas híspidamente. Pero su legado y forma, si pudiera transmitirlo a hijos que nunca tendré (soy hijo sin hijos), sería el mismo, excepto -seguro- el clasismo y la frialdad emocional (insistiré en algo ya dicho, mi mamá es mucho más cálida de lo que lo fue mi papá) Su memoria vive en mí mientras yo viva, una memoria que cada vez me hace más bien, una promesa de felicidad y serenidad, un aguijón de melancolía.

(vii)

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Papi: nobleza, honor y gloria.