Esta mañana me leí La mala puta. Réquiem por la literatura española. La parte del león la escribe Dalmau; el mallorquín Piña pone unas deslavazadas acotaciones finales desordenadas. Mi recuerdo de Dalmau, al hilo de la lectura de sus biografías de los Goytisolo y Gil de Biedma, era de un gacetillero morboso, corto de entendederas, escabroso y ayuno de ideas. Leías su panfleto sobre Biedma y no inferías una sola idea de por qué es uno de los mayores poetas del siglo XX español, y en cambio te volvías un erudito en chismes de hostias con amantes, en sabores y consistencias de lefas. Al leer esta especie de ditirambo negativo contra autores, agentes, críticos, et caetera, se subraya la misma impresión; ayuno de pensamiento, de diagnosis, de esquema y plan razonado de ataque, de calidades en las certezas y dudas, y mucha presencia de rebuznos, coces y muestras de puertas gayola un si es no es vergonzosas. Lágrimas de cocodrilo de burricie desarticulada, y un irritante colegueo coloquial como de anciano rockero añejo y medio gagá. No puedes sostener la tesis que la literatura moderna española es una mierda -tesis que, por cierto, también creo- con argumentos de detritus y menciones ad hominem, con una crónica de baratura que demuestra precisamente esa bajura y falta de valor. Esto más que un ensayo es un exabrupto de magazine para verduleras. Made in Dalmau.
Lectura de Miguel Dalmau y Román Piña.
Publicado por christiansanz71
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura. Ver todas las entradas de christiansanz71
