
Imagino voluptuosamente lo que haría
con tu cuerpo. Pétalos vibrantes, zarpazo
dulce tus labios rojos, tu cabello limpio
imagen de amanecer en Alejandría, algo de
artista en movimiento y porte: la dúctil
coreografía, la vasta alegría dentro de los ojos.
Sin rumbo, lleno de alta pasión desordenada,
tú me hipnotizas, oh líneas suaves del cuerpo,
rímel joven como pantera en la montaña,
calientes miembros, ojos claros en el rostro.
Perfume y razón de mi vida no dejar de mirarte,
henchida belleza a la vista, Belleza dorada
de Deseo. Fulgor de gozo para unos amores jamás
rutinarios, y exquisita emoción que traspasa el alma.
Que la vida sea afable, buena y generosa contigo,
que no te traten mal los híspidos ejércitos de la noche.
Y gracias por estos prohibidos y majestuosos
placeres que al verte acabas de hacer míos,
y que el caminante leerá dichoso en mi lápida.
