Mi jornada de soltero rentista

Mi vacío no se puebla con diálogos

y mujeres inventadas, sino con eruditos libros

(matemáticas, historia, novelería, poesía)

y senos dorados de scorts meritoriamente reales

que ni en sueños lograréis gozar.

Ninguna vergüenza me da estar solo;

mi día entero vale más que vuestra familia

congregada alrededor de dentífricos mohosos

y las perversas visitas dominicales a los parques.

Mis horas mías. Mi suntuaria biblioteca abre sus faldas:

a cada instante muslos de jade y cunnilingus.

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