Diario del zalapastrán 4

«Para quien está loco, el mundo sigue siendo real, pero tiene un nuevo significado; las personas también son reales; son personas cercanas, poderosas y quizá peligrosas, pero entre todas ellas, el individuo está solo. Ésa es la característica fundamental cuando nos enfrentamos a la locura. Y no es que el mundo esté menos con nosotros, sino que otro mundo lo invade, y nosotros, al ver y experimentar la vida desde una óptica distinta, no podemos comunicarnos con las personas cuerdas que nos rodean: esas personas cuerdas y de miras estrechas que ni ven ni conocen ni jamás creerían en las vastas, vitales, urgentes y aún cataclísmicas verdades de las que nosotros, solo nosotros, somos depositarios», Morag Coate.

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Me consuela que empiezo a considerar la locura como una enfermedad más, y la acepto como tal. Una enfermedad que, como la lluvia, cae sobre los buenos y los malvados, sobre ricos y pobres, sobre tontos y listos, y que no debe conllevar más pecado o vergüenza que contraer unas fiebres.

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TE TOCÓ A TI

Ahora sé que solo

hay un culpable,

ese dios impasible

que dispara balas

directas al cerebro.

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