
«Para quien está loco, el mundo sigue siendo real, pero tiene un nuevo significado; las personas también son reales; son personas cercanas, poderosas y quizá peligrosas, pero entre todas ellas, el individuo está solo. Ésa es la característica fundamental cuando nos enfrentamos a la locura. Y no es que el mundo esté menos con nosotros, sino que otro mundo lo invade, y nosotros, al ver y experimentar la vida desde una óptica distinta, no podemos comunicarnos con las personas cuerdas que nos rodean: esas personas cuerdas y de miras estrechas que ni ven ni conocen ni jamás creerían en las vastas, vitales, urgentes y aún cataclísmicas verdades de las que nosotros, solo nosotros, somos depositarios», Morag Coate.
***
Me consuela que empiezo a considerar la locura como una enfermedad más, y la acepto como tal. Una enfermedad que, como la lluvia, cae sobre los buenos y los malvados, sobre ricos y pobres, sobre tontos y listos, y que no debe conllevar más pecado o vergüenza que contraer unas fiebres.
***
TE TOCÓ A TI
Ahora sé que solo
hay un culpable,
ese dios impasible
que dispara balas
directas al cerebro.
