Diario del zalapastrán 3

EN EL MANICOMIO

Huesos expuestos para ofrecer expiación a la

memoria, caminos arenosos hurgando

sumideros, tules azules y verdes temblando

de ternura. Un manicomio es un flujo de silencio.

La anoréxica intentando defecar en el baño,

y debido a que tiene muy debilitada la musculatura

del ano, casi expulsa todos sus intestinos.

El presidiario psicópata desmontando los plafones

del techo para esconder tabaco, costo y coca.

Mi estirpe y lugar está entre los locos,

no entre secos eruditos de lelo polvo doctoral.

Ellos son los míos. Las pacientes con sus sostenes

ensangrentados, las estrellas sin destino de la

medianoche, los ojos que cruzan lunas de fuego,

los remolinos enrollando la saliva de nuestras palabras.

Locos: llagadas patas, duras calabazas, aguardiente.

Selvas, ríos y plomo ardiendo en el corazón.

Y aunque siembren sal en nuestras almas, resistimos.

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