Diario de Aquitania 4

Creo que perder la belleza es peligroso, pues con ella perdemos el sentido de la vida. Y es que no estamos hablando de un capricho, sino de una necesidad universal de los seres humanos. Sin ella, la vida es ciertamente un desierto espiritual.

La porcelana de Meissen para las arañas, el oro para las camas, las maderas finas para los hueveros, combinado, de un modo bastante desconcertante, con columnas de ladrillo similar a la piedra queriéndonos recordar todo templos de las iglesias renacentistas de Europa. Tarta de bodas de muchos pisos, donde el bizcocho se añade a la banana. Postales que evocan una puesta de sol en las islas Canarias, las Montañas Rocosas, los casinos de Las Vegas, los ceñidos vestidos rosas de Georgina.

La escuela del gusto, ay, cada vez más pichinga, gurrumina y sardesca.

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