
«-Digues -respòs ell-: abans que vinguesses en lo món, què eres tros de paper? -Ço que seré aprés la mort -diguí jo. -E què seràs? -No res», Bernat Metge.
«Los libros son abejas que transportan el polen de la sabiduría de una mente a otra», Isaac Luria.
«Invitar a los poetas es algo peligroso. Digo los poetas, no los juglares del rey», Ludwig Binswanger.
«Quizás, los libros tienen una especie de instinto secreto para acabar en el hogar de aquellos lectores que resultan ser perfectos para ellos. Sería maravilloso que así fuera», W. Werkmeister.
«La influència de les paraules és quelcom meravellós…», Caterina Albert.
«Las niñas que leíamos en el lavabo hemos leído en plena noche, de madrugada, o bajo la luz furtiva de nuestro camerino en un night club», Kathy Acker.
«Deje leer y deje bailar: estas dos diversiones nunca harán daño al mundo», Voltaire.
«Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas, y una voz cariñosa le susurró al oído: -¿Por qué lloras, si todo en ese libro es de mentira? Y él respondió: -Lo sé; pero lo que yo siento es de verdad», Ángel González.
«La lectura es un placer mortal que se contagia, como la rubéola», Abraham ben Samuel Abulafia.
«Leer y entender, es algo; leer y oír, es mucho; leer y pensar, es todo lo que se puede desear», Anónimo.
«Página y país tienen la misma etimología. Un mapa, un tratado de astronomía, algunas páginas web de filatelia, un cuaderno de viajes en un blog, dan a veces la idea de que el mundo es vasto y que cada uno podría encontrarle sitio», Michèle Petit.
«Para leer bien se debe ser inventor», Harold Bloom.
