Tractatus 3

En «El libro de Margery Kempe», Lynn Staley Editor, Teams, p. 117, leemos «El hombre es un verraco y es falso que de rabo de puerco nunca buen virote [así traduzco la expresión inglesa: «make a silk purse out of a sow’s ear»]; voraz, gordo, sucio, feo, sangriento, chillón, impuro y despreciable como un cerdo, el gruñido de ambos solo puede indicar malandanza y pésimos tiempos».

Asimismo el padre Gabriel Théry, en su magnífico «Études dionysiennes», Vrin., p.30, nos dice «Solo hay una fruta verde que madura al instante hasta el punto de pudrirse, nosotros, los humanos. Como un moho mucilaginoso de la especie «Fuligo septica», nos espera el severo juicio final. Y solo al perdonar se nos abren las puertas del cielo».

Y, por último, apuntemos que, Hans Hermes, en «In memoriam Wilhelm Ackermann 1896-1962», Notre Dame Journal of Formal Logic 8 (1967), cuenta una anécdota curiosa: «El profesor Ackermann me dijo una vez a modo de confidencia «Cada vez soy más consciente de mi ignorancia. Cuanto más estudio, más imbécil soy. O más imbécil sé que soy. Cuanto más, menos. Y el hombre, ilógicamente, cree que cuanto menos, más. No tiene remedio»

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