Tractatus 2

Meditabundo y solitario en la orilla de esta playa de calamidades, no veo solución a este mundo, a este «atzucat», palabra catalana intraducible que proviene del árabe y que viene a significar callejuela sin salida, «cul-de-sac», aquello que el OED define como: «1. a short road that is blocked off at one end 2. a situation that leads nowhere: 3. a street that is closed at one end», y que la RAE (creo) no incluye en su diccionario. Barbarie, pobreza, corrupción, serán las notas o cualidades del nuevo mundo. Preferiría no verlo.

Mientras, leo y observo. A idiotas políticos de populismo rancio, de una inmensa mediocridad no asumida, con sus acartonados eslóganes y su memez forrada de bobería. Las ideas se han convertido en gominolas o chuches, la estética en un desierto, el vivir en bagatelas y golpes de pandareta en vez del violín. Vamos de Burberrys al fangal, de la mejor lana inglesa a mancharnos con polvo arenoso. Qué hermoso que alguien te diga: «raso amarillo a cambio de mi vida!». Es casi lo único que yo puedo ahora tolerar. Y la autobiografía de Hume, editada por su amigo A. Smith, donde se describe a sí mismo como un hombre de disposición afable y tranquila, de temperamento suve, de humor abierto, sociable y animado, capaz de sentir afecto, pero no enemistad, y de gran moderación en todas las pasiones. Pocas cosas más tolero; «Oceanografia del tedi» de D´Ors, Lur Sotuela, Pedro Sainz Rodríguez, Donoso Cortés, Carl Schmitt, y Buffon, y Condillac, y las corbatas de seda ¡RASO AMARILLO A A CAMBIO DE MI VIDA!

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