Siempre he tenido la sensación de no estar donde estoy. De que quien vive mi vida no soy yo, sino alguien que me suplanta. Me observo constantemente, y esa observación lo destruye todo. La conciencia es una enfermedad que nos separa de nosotros mismos. Cuanto más pienso, menos soy.
Temblaré en un bouquiniste de París. Cantad, con augusta máscara desciendo hacia el Château-d’Eau; se diría que barajan unas cartas de ojos entre la sombra. El cuerpo recuerda antes que la mente; y en ese recordar, en esa superposición de tiempos, reside el verdadero vértigo del deseo ¡Despersonalización! Selva, selva, hormiguean ojos en los pináculos multiplicados; cabellera de tormenta, los poetas montan sobre caballos; perros y crepé de gatos monteses ¡Despersonalización!
