Libro de las deposiciones 10

19 de septiembre

¡Basura! ¡Despojos! ¡Escombros! ¡Vengan a buscarlos! ¡Nada entero ni intacto! Mierda, basura y montones de mierdas inútiles. Saben que nuestra civilización la adora.

La nuestra es una cultura bigarda, cochina, ratonil, inmensamente rica en basura. Las ciudades son como madrigueras de tejones o topos, rodeadas de basura -toda ella-, con montones de coches destrozados y oxidados, e inundadas de desperdicios. Todo lo que usamos viene en cajas, cartones, contenedores, o los envases que tanto amamos. La montaña de cosas que tiramos es mucho mayor que la que usamos. Y en los pueblos, no cesan de sobrevolar helicópteros y avionetas con cisternas o bolsas de agua para apagar los incendios. Todo arde miserablemente.

Mírenla; es una gran devoradora de libros, pero solo lee basura, no memoriza nada y omite las descripciones más largas. Gran parte de nuestra basura sobrevivirá a cualquier lápida, pirámide faraónica o rascacielos moderno: una de las pocas reliquias de nuestra civilización que podemos garantizar como reconocible dentro de veinte mil años será la bolsa de patatas fritas.

Libro de las deposiciones 9

19 de septiembre, San Jenaro y San Acucio se dan por el culo

Los coños de las hijas de aristócratas son pliegues y collados de velámenes luminosos. Se enamoran unos veranos obstinados y felices con jóvenes cuya belleza pondera la Asamblea ática. Son suaves y rojos coños de cristalera y farolillos.

El pueblo es hecatombe, senilidad, mujeres con mallas de leopardo, horrorosos muslos tatuados. Picoteadas drogas, relojes de veinte euros, horóscopos y otras comedias de pajarracas, alpargatas y chamarretas de proletario.

El pueblo son mujeres feas, narigudas, jirafonas, rinocerontas, galleos por los sesos de cordero, remolinos de moscas en las lunas de las calvas de los jornaleros, farolón tabernario.

Los coños de las mujeres de pueblo, sin asomo de gachonería y lustre, son resecos vitriolos, pasta de Vaginesil.

Libro de las deposiciones 8

19 de septiembre

Nunca he votado en mi vida… Siempre he sabido y entendido, con claridad terminante de teorema, que los idiotas subnormaloides son la inmensa mayoría, por lo que es seguro que ganarán. Un tirano puede ser un Séneca, un populacho solo puede ser un Calígula. Del agregado de ideas individuales imbéciles no resulta una idea general genial. No soy demócrata. Debiera gobernarnos una aristocracia o mandarinato de hombres máximamente sabios, máximamente bondadosos.

¡Al diablo con la gentuza y la realidad! Quiero morir en el éxtasis de la música y la prosa de Pater y Ruskin, o en las mazmorras de castillos góticos, o azotando la piel de vírgenes , no en la pútrida razón ni en esta burguesía de tenderos. La gente no se merece la moderación que mostramos al no fusilarlos a todos ¡Al diablo con ellos!

No soporto más la sórdida (como un vómito con tropezones) necedad aplastante. No hay tirano como el cerebro de un demócrata. Yo no quiero ser útil, sino obscenamente rico. Pajearse, follar, no da ya ni consuelo ni entretenimiento. Y las mujeres ya no son el descanso del guerrero. Como mosluscos hinchados y presumidos, rubias sin sensibilidad ni remordimientos, solo saben pavonearse como aprendices de putitas caras en las redes sociales.

En el fondo, ¿qué es un ser humano? Muecas y babas. Una bosta de vaca ¿Para qué engañarse? La gente no tiene nada que decirse, todos hablan de sus propios problemas -que nos importan una mierda- y nada más.

Libro de las deposiciones 7

19 de septiembre

El desdén es un arte o pasión o propiedad juvenil; al contrario, el odio -desde donde escribo-, es la fuerza motriz que mueve el sol y las estrellas.

Las masas son piojos, bacterias, moluscos natos, miasmas infectas. El conocimiento debiera ser abstruso para segregarlas de él. Por desgracia, los intelectuales no podemos impedir que las masas aprendan a leer y escribir. Pero podemos impedirles leer literatura haciéndosela demasiado difícil de entender, y eso es lo que se debe hacer. Realicemos un esfuerzo decidido por excluir a las masas de la cultura. Abandonemos la coherencia lógica, el realismo, la expresión llana; cultivemos la irracionalidad y la oscuridad.

¡Antidisturbios, golpeadlos con saña! No aman rosas, gemas ni zafiros, y desprecian a Tibulo, Baudeliare y Ronsard, y escupen sobre el gusto y las delicadezas de la vida.

Las mañanas húmedas, liliáceas, con tacto de melocotón, son rechazadas por estos cabezones babosos, payasos y retrasados. Solo saben de guarreos en su pocilga; en nada se diferencian de una cuerda de cerdos en la piara.

¡Antidisturbios! Romped los huesos a estos papagayos zánganos y estériles. A esos tuercebotas malajes sanguijuelas, que se orinan en el tálamo nupcial (mirad a hermosas hembras presas de los más viles bozos, o cómo pierden la floración juvenil a manos de canallas violentos y patosos)

Muchedumbre: narices rotas y torcidas, caras llenas de moraduras, catres de celda y garrapatear de coplillas obscenas y kitsch. La masa es empalagosa y decadente.

¡Antidisturbios! Golpeadlos brutalmente, implacablemente. Nunca vi ni oí nada más asqueroso que la masa. Resulta patético diñarla sin comprender jamás hasta qué punto son hijos putas los hombres.

Libro de las deposiciones 6

18 de septiembre

Mi padre, que quiero y quise, que no hay día -como a mamá- que no lo recuerde, que lo idolatro, que lo amé y admiré, si hurgabas, advertías un fondo bronco y agresivo (que siempre deseé reprimir en mí), unas tripas con polvo de tumbas, un temple de sangre de riñones, y un crujir a veces desquiciado. Vejestorio cabrón hideputa.

Libro de las deposiciones 5

18 de septiembre.

¿Por qué sino para asombrarse y amarme? ¿Por qué sino manteneros humildes e ignorantes, mis adoradores? Sé que el día que comáis de mí, vuestros ojos que parecen tan claros, pero que están oscuros, se abrirán al real monarca del mundo, a la vid de la vida, a la implosión de nieves y plisados tafetanes, al torrefacto sexo con las mejores odaliscas.

Soy hijo de Dios, hecho igual a su voluntad. Es mejor conquistarme, acariciar mi glande de perla y latidos, gordezuelo, que perder mil batallas. Sed mi sensual placer, mi instinto, mi verdad, mi naturaleza. Vosotros seréis mis testigos hasta los confines del mundo.

Crowley: «La moralidad común está destinada únicamente a las personas comunes». Crowley: Hacer tu voluntad será el todo de la ley​; Amor es la ley, amor bajo voluntad​; No hay más ley más allá de hacer tu voluntad.

Si el Dios justo y misericordioso es un sustituto del padre, no hay por qué asombrarse de la actitud hostil ante el padre, por lo cual el hijo lo odia, lo teme y se queja de él, lo que encontró expresión en el hermoso Satanás. Yo, tu hermano y semejante.

Satán zigzaguea en canalillos enlunados bajo el más brillante sol vulnerado de verdiazules. Aguosos sortilegios de muchachas flor lo aman. Una luz cálida de salamandra encendida calienta sus labios voluptuosos.

Libro de las deposiciones 4

18 de septiembre.

Hocicos felices de bufones. Sin disfraz, un habla de macacos. Los tuiteros -alborozados- tumban su lengua en su vómito color morera, color betún y hollín desplumados. Judas nace cada día y cada noche. Palabras con faltas de ortografía, sintaxis de melón cremoso con gusanos, odio polvoriento en los dedos del teclado. Contagian glosopeda y anacolutos. La España que todos hacemos. Cagarse en la madre de vivos y fiambres.

Libro de las deposiciones 3

18 de septiembre

La literatura, las matemáticas, el arte, son figuras míticas vestidas con clámide rojiza con doblez dorada; capuchas perladas de azul turquesa. El motivo por el que vivir.

La televisión es engrasado y sucio cuero cabelludo, caspa en los hombros, uñas negruzcas, mollejas e hígado rebozado con migas de cordero, riñones de cordero a la parrilla que dejan en el paladar un sabor a orina.

Eco: “Es cierto que los romanos abandonaban una representación de Terencio para ir a ver los osos, pero en realidad también hoy muchos intelectuales selectos renuncian a un concierto para ver un partido”

Libro de las deposiciones 2

18 de septiembre.

Jorge Javier Vázquez es una maricona mala, un agujero por detrás: falo, comida, quilo, lefa, sangre, heces, tierra. Nunca lo veremos en el museo erguido de la biblioteca redonda. A él le van las plastas de la vaca. Un moscardón verde brillante sobre la mierda.

La coña, la bronca, los analfabetos, la mentira, el engaño, el ganar dinero como sea, el soborno, el desprecio, la manipulación, el trasegar miserias, la pornografía sentimental, el reírse de la simpleza, el poner la lupa en las miserias, la zafiedad clasista y despótica, el rastrear lo cutre, el burlarse de pobre gente… todo esto -y más- es la materia de este gran hijo de puta y cerdo de cabrones. El culo engrasado por las chuletas de cerdo. Los traspuntes de sus púas diabólicas. Ojalá se muera esa repulsiva cucaracha.

Libro de las deposiciones 1

17 de septiembre

De mi «anus» sale una bombonería oleosa de burbujas de claveles putrefactos, y batir de batintín de blandos crujidos como textura. Se viste de gala la loza con las manchas fecales. A la hora del almuerzo me masturbé y, tras la lechosa tendalera, esparcí mi semen por mi estómago. La acriz porno que me excitó estaba llena de tatuajes y tenía una descuidada boca cariada. Por la tarde vi el programa de cotilleos de Tele 5; una difusa y rocosa mierda, una dureza de mollera arbórea y leñosa y diarreica. Cené temprano. Lectura de un libro anodino. No se me va el pánico a los bichejos, en concreto a las polillas, serpientes, ratones y ratas.