Oceanografía del tedio 34

ODA AL MÁS ALLÁ EN UN PARAJE CERCA DE ORENSE

¿Cómo caminar con palabras como éstas?
¿Importa si la vida es científica o no?
Me pregunto cuánta gente en la ciudad
vive en cuartos depresivos,
en habitaciones pegajosas llenas de muros.
De madrugada, cuando miro los edificios,
juro que veo unos invariables rostros de suicidas
en cada una de las ventanas
lamiéndome los ojos.
¡Salve muerte! Junto a tu seda me sentaría,
entregado a la paz,
dejando atrás un mierdoso mundo turbulento.
Mi cuerpo es torpe, ruin, gangrenado,
y la locura brota infinita.
La noche somos, y hemos perdido.
La noche cae y no creímos ya en nada.

Oeanografía del tedio 33

LO QUE TE QUITÓ LA SOMBRA

(Anne Sexton)

Con sus mallas apretadas
se le notan los pañales y la vulva.
Vidrios en sangre anegan las melodías,
…y el pelo sucio y los sentidos…
Imagínense. Una “fellatio” a cambio
de un Marlboro. Todos
aquí estamos locos
-es el frío asfixiante de agosto.
¿De dónde llega ese pastoso ruido?
¿Quién hostias grita
desde hace siete años?
Incluso las estrellas están atadas al cielo
y esa Luna demasiado prendida
a siglos sin poder dormir.
Sumadas, décadas en manicomios.
He olvidado todo lo demás.

Oceanografía del tedio 32

INTENTO FORMULAR MI IDEA DE LA LOCURA

A Leopoldo María Panero

Feliz el hombre cuyos deseos y cuidados
están ligados a unos pocas casas familiares;
feliz por respirar el aire-oro de su infancia,
allí, en su propio recuerdo, con agua y libros.
Feliz el loco que llegó repentinamente
a la isla desierta, y no necesitó comercio
humano, ni vitriólicas vaginas, solo la Nada.
***
Rebotan las burbujas acumuladas
en la lengua por fármacos con crestas
aferradas a un insomne Océano de Betún.
“Ir al angosto manicomio solo con dolor, con
solo memoria que habita ratas de piel de vidrio”
¿Qué es la locura, qué son los círculos fangosos,
sino un rasgo felino, algo ligero incapaz de salir
a la superficie, por mucho que te hundan?
¿Qué es la locura, sino un abandonado
Sarnoso Gato Silvestre, el azularse de los
panales del barco negro y los toldos de Odiseo,
o los vómitos de los lavabos de una discoteca?
De los cráneos se rompen rombos helados
desde cualesquiera de los mundos donde te ahorques.

Oceanografía del tedio 31

AMANECER EN AQUITANIA

Aquitania no acepta la verdad estéril
de la muerte. Aquitania te dio la luz
en una cama de plumas, con su alta
cabecera y pie de caoba labrados.
¡Mira!, apunta un rosa de tocador,
un juego de porcelana floreada.

Luz, prohibido odiar, a ese cuerpo
de otomanas esmaltado con geishas.
Y sientes la suavidad del alba
cosquilleando en tu bata suelta…
Y deseas tanto que el fuego
que llevas dentro viva, subsista,
aunque cruelmente, por siempre.

Oceanografía del tedio 30

VERANO EN EL CAFÉ FLORIAN

La luz rosa, «terraferma d´amore»…
Te llevo a contemplar Venecia,
la sonrisa es tuya y la piedra eres tú.
Balbuceas en el lenguaje de los mirlos
y el agua regresa con paso lento
hacia el ocaso. Extraño estar aquí.
Confío en la barroca escenografía.
Luz de día y luz de luna,
todas las campanas del mundo…
Venecia recoge rosas.
Gotean aleros de Ca’ Rezzonico.

Oceanografía del tedio 29

EL SUICIDIO

La vida, amigos, es aburrida. No deberíamos decirlo.
Después de todo, el cielo brilla, el majestuoso mar anhela,
nosotros mismos brillamos y anhelamos,
además, mi madre me decía cuando niño
(repetidamente): “Cada vez que dices estar aburrido
significa que no tienes Vida Interior”.
Infiero que no tengo vida interior,
porque estoy muy aburrido.
La gente me aburre,
la literatura me aburre, especialmente la gran literatura,
Henry me aburre, con sus aprietos y líos
tan desafortunados como los de Aquiles,
que amaba a los demás y el arte valiente, lo cual me aburre.
Y las apacibles colinas me aburren, y el gin estorbando,
y de alguna forma también un gato,
o un cocker capturado desvaneciéndose
entre las montañas heladas, y el mar o el cielo,
eso dejándome atrás como a un payaso.

JOHN BERRYMAN

Nota bene: Dedicado a Cesare Pavese, hoy que se cumplen 75 años de su suicidio.

Oceanografía del tedio 28

NOEMÍ Y CLARA

Mi hermana es frágil y, a la vez, increíblemente fuerte. Su hija Clara (mi sobrinita) es, cómo decirlo, igual a un ópalo recóndito, una tierra hespéride.

Respiran y reposan, aquí, en los cañones del Sil, las cenizas de mamá, y, tendidas al cansancio, aves, ganados, mulas, caballos, helechos. Y ese magma es una donosa anacreóntica, la cumbrera derritiéndose de mi amor por ellas.

Me cuesta decir cara a cara lo que las quiero. Infinito y pavoroso peñascal sobre la luz. Rompen el silencio de mi fragosa soledad…aguas remansadas; son gotear de delicia y ocarinas en el azul eterno.

Oceanografía del tedio 27

Goethe y Betjeman -poeta laureado inglés- nacieron un 28 de agosto.

Ormsby destaca de Thornton Wilder su «agudeza para detectar el tipo eterno bajo los rasgos idiosincrásicos de un personaje». Yo añadiría que los personajes de Goethe también tienen algo de ese «tipo», algo que se aprecia incluso en los nombres que se les atribuyen (Cuántas variaciones de «Otto» en «Afinidades electivas»)

Bloom opina que, «dado que Goethe, a diferencia de Shakespeare, no pudo crear personas distintas a sí mismo, sus novelas y obras de teatro nos desconciertan. Fausto es una idea (o matriz de ideas), pero no un individuo. Shakespeare inventó al ser humano; Goethe apenas necesitó inventar a Goethe, quien llegó como la obra maestra de la naturaleza, el genio de la felicidad potencial».

Interesante observación de Bloom, ciertamente aplicable a las figuras que aparecen en las novelas y obras del genio alemán, aunque, a mi juicio, tiende a oscurecer, en lugar de iluminar, al ser humano Goethe.

***

Un poema de John Betjeman.

DIARIO DE UN RATÓN DE IGLESIA

Aquí, entre casullas largo tiempo abandonadas,
bancos podridos y escabeles a medio quebrar,
aquí donde el vicario nunca mira,
yo mastico entre viejos misales.
Acuclillado y solo paso mis días
detrás de este paño de la Iglesia de Inglaterra.
Comparto mi oscura y olvidada pieza
con dos lámparas de aceite y media escoba.
El que limpia nunca me molesta
así que aquí, frugal, me tomo el té.
Mi pan es aserrín mezclado con paja;
mi mermelada es limpiador de piso.
Pascua y Navidad podrán ser un festín
para curas y congregaciones
y quizá también Pentecostés. Todos lo mismo,
ninguno me llena mi flaca estampa.
Para mí el único festín en realidad
es el Festival de la Cosecha, en otoño,
en que puedo satisfacerme a voluntad
con jarras de trigo alrededor de la pila.
Escalo la cabeza de bronce del águila
para cavar a través de una hogaza de pan.
Trepo por la escalera del púlpito
y mordisqueo las médulas que cuelgan de ahí.
Es agradable disfrutar
estos artículos antes de que se vayan al cubo,
pero qué molesto cuando uno se encuentra
con que otros ratones de mentes paganas
se meten a la iglesia para compartir mi comida,
cuando no tienen nada que hacer aquí.
Dos ratones de campo con ningún deseo
de ser bautizados invaden el coro.
Una rata enorme y realmente poco amistosa
viene a ver en qué andamos.
Dice pensar que Dios no existe,
pero igual viene… es muy extraño.
Este año se robó un manojo de trigo
(frente al sitial de nuestro predicador)
y prósperos ratones de campos lejanos
vienen a escuchar tocar el órgano
y ocultos bajo sus notas
comen a través del fardo de avena del altar.
Un ratón de Baja Iglesia[1], que cree que yo
soy demasiado papista, y de Alta Iglesia,
sin embargo no cree erróneo
masticar sonoramente durante la Oración de la Tarde,
mientras yo, que paso hambre todo el año,
tengo que compartir mi comida con roedores
que excepto en esta época
ni se aparecen por la iglesia.
Yo sé que dentro del mundo humano
eso no podría ser,
porque los seres humanos sólo hacen
lo que su religión les dice.
Leen la Biblia todos los días
y rezan siempre, mañana y noche;
e igual que yo, el buen ratón de iglesia
adoran al Señor en su Casa,
pero de todos modos me extraña
cuán llena puede estar la iglesia
con gente que nunca veo,
excepto para el Festival de la Cosecha.

[1] High y Low Church es la distinción tradicional de las dos corrientes principales de la Iglesia Anglicana. A muy grandes rasgos, la primera corresponde a la más aristocratizante, episcopal y/o “católica”, mientras la segunda es más asambleísta, presbiteriana y/o “protestante”.

Oceanografía del tedio 26

Me gustan los escritores con prosa en forma de esponja. Que alternen voces, estilemas. Ora uno periodístico, después otro barroco, finalmente uno poético.

En mi infancia -muy cuidada- vagaban dioses tutelares. Tuvo acentos de celajes de nacientes Lunas; ahí se asentó un mar de tenue brisa (las lonas de las velas de las naves inspiraban la máxima confianza) Después, depresiones y psicosis, psicosis e infartos; todo se torció.

Deseo ahora recordar a mamá -pero no su final, horrible. Gracias a ella remonté gloriosamente los acantilados de la vida; mientras viva su venturoso espectro me hará compañía. Hoy, paseando con la perra, de un matorral salió, cruzando el camino, un espantado lagarto, cuya escamosa piel parecía un tornasol lujoso. También, cerca de casa, veo volar a menudo tres águilas acogidas al camino de la montaña. Desde muy alto bajan apretadamente a los pinares. La resina de los pinos gotea blanda y amarilla; y el suelo enmuellecido de pinocha tostada. Un hervor lluvioso cae, mientras escribo esta nota, ahora mismo, en la aldea.

Las cenizas de mi madre están esparcidas en un mirador del valle. La siento fresca e irónica, risueña, con su punto de extravagancia. Mi infancia es sabor de pipas saladas, regaliz de palo y ternuras de mamá. Quisiera, tras mi muerte, llevarle donde esté enormes barcos de luz. Y tocar sus manos, delicadas, nunca torpes para nada.

Gabriela Mistral, en el poemario «Ternura», tiene un poema intitulado «Dulzura»: «Madrecita mía / madrecita tierna, / déjame decirte / dulzuras extremas».

Este animal loco e inepto que soy solo desea reunirse con ella.

Oceanografía del tedio 25

El hombre difícilmente puede ser de más de dos tipos, dondequiera que esté, haga lo que haga: puteros y proxenetas… ¡o son lo uno o son lo otro!… ¡Y los escritores, la peor baba de personas que tienen un pseudo-trabajo de travestí!… ¡Grumos de mi vómito para que lo comáis, cabrones!… ¡El escritor que no se porta bien, que no chupapollas, que no plagia pacíficamente, que no produce músiquilla pop!… ¡Estoy harto, mierda de lectores! Subnormal España tatuada. Los lectores me dan asco.

¡Vagisil para menopáusicas! Tantas vaginas, estómagos fofos, pollas de descerebrados con argolla en el cipote, hocicos y moscas a paladas… ¡paladas llenas!… ¡Pero ni un milibar de amor o ternura, de talento! Es aterradora la cantidad de vivos analfabetos ¡más del 100%!

Las putas envejecidas, los niños tontos que malcriáis…Malditos hijos de puta todos, de madres igual a rameras despreciables, demenciadas; nadie parece darse cuenta de lo lejos que llega la gente en su maldad. El único trabajo digno es violar y asesinar ¡Viva la guerra! ¡Viva la muerte! ¡Muera la inteligencia!