Observaciones literarias y obras de creación en estado embrionario, susceptibles entonces de enmienda y no definitivas.
Autor: christiansanz71
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura.
¿Cómo caminar con palabras como éstas? ¿Importa si la vida es científica o no? Me pregunto cuánta gente en la ciudad vive en cuartos depresivos, en habitaciones pegajosas llenas de muros. De madrugada, cuando miro los edificios, juro que veo unos invariables rostros de suicidas en cada una de las ventanas lamiéndome los ojos. ¡Salve muerte! Junto a tu seda me sentaría, entregado a la paz, dejando atrás un mierdoso mundo turbulento. Mi cuerpo es torpe, ruin, gangrenado, y la locura brota infinita. La noche somos, y hemos perdido. La noche cae y no creímos ya en nada.
Con sus mallas apretadas se le notan los pañales y la vulva. Vidrios en sangre anegan las melodías, …y el pelo sucio y los sentidos… Imagínense. Una “fellatio” a cambio de un Marlboro. Todos aquí estamos locos -es el frío asfixiante de agosto. ¿De dónde llega ese pastoso ruido? ¿Quién hostias grita desde hace siete años? Incluso las estrellas están atadas al cielo y esa Luna demasiado prendida a siglos sin poder dormir. Sumadas, décadas en manicomios. He olvidado todo lo demás.
Feliz el hombre cuyos deseos y cuidados están ligados a unos pocas casas familiares; feliz por respirar el aire-oro de su infancia, allí, en su propio recuerdo, con agua y libros. Feliz el loco que llegó repentinamente a la isla desierta, y no necesitó comercio humano, ni vitriólicas vaginas, solo la Nada. *** Rebotan las burbujas acumuladas en la lengua por fármacos con crestas aferradas a un insomne Océano de Betún. “Ir al angosto manicomio solo con dolor, con solo memoria que habita ratas de piel de vidrio” ¿Qué es la locura, qué son los círculos fangosos, sino un rasgo felino, algo ligero incapaz de salir a la superficie, por mucho que te hundan? ¿Qué es la locura, sino un abandonado Sarnoso Gato Silvestre, el azularse de los panales del barco negro y los toldos de Odiseo, o los vómitos de los lavabos de una discoteca? De los cráneos se rompen rombos helados desde cualesquiera de los mundos donde te ahorques.
Aquitania no acepta la verdad estéril de la muerte. Aquitania te dio la luz en una cama de plumas, con su alta cabecera y pie de caoba labrados. ¡Mira!, apunta un rosa de tocador, un juego de porcelana floreada.
Luz, prohibido odiar, a ese cuerpo de otomanas esmaltado con geishas. Y sientes la suavidad del alba cosquilleando en tu bata suelta… Y deseas tanto que el fuego que llevas dentro viva, subsista, aunque cruelmente, por siempre.
La luz rosa, «terraferma d´amore»… Te llevo a contemplar Venecia, la sonrisa es tuya y la piedra eres tú. Balbuceas en el lenguaje de los mirlos y el agua regresa con paso lento hacia el ocaso. Extraño estar aquí. Confío en la barroca escenografía. Luz de día y luz de luna, todas las campanas del mundo… Venecia recoge rosas. Gotean aleros de Ca’ Rezzonico.
La vida, amigos, es aburrida. No deberíamos decirlo. Después de todo, el cielo brilla, el majestuoso mar anhela, nosotros mismos brillamos y anhelamos, además, mi madre me decía cuando niño (repetidamente): “Cada vez que dices estar aburrido significa que no tienes Vida Interior”. Infiero que no tengo vida interior, porque estoy muy aburrido. La gente me aburre, la literatura me aburre, especialmente la gran literatura, Henry me aburre, con sus aprietos y líos tan desafortunados como los de Aquiles, que amaba a los demás y el arte valiente, lo cual me aburre. Y las apacibles colinas me aburren, y el gin estorbando, y de alguna forma también un gato, o un cocker capturado desvaneciéndose entre las montañas heladas, y el mar o el cielo, eso dejándome atrás como a un payaso.
JOHN BERRYMAN
Nota bene: Dedicado a Cesare Pavese, hoy que se cumplen 75 años de su suicidio.
Mi hermana es frágil y, a la vez, increíblemente fuerte. Su hija Clara (mi sobrinita) es, cómo decirlo, igual a un ópalo recóndito, una tierra hespéride.
Respiran y reposan, aquí, en los cañones del Sil, las cenizas de mamá, y, tendidas al cansancio, aves, ganados, mulas, caballos, helechos. Y ese magma es una donosa anacreóntica, la cumbrera derritiéndose de mi amor por ellas.
Me cuesta decir cara a cara lo que las quiero. Infinito y pavoroso peñascal sobre la luz. Rompen el silencio de mi fragosa soledad…aguas remansadas; son gotear de delicia y ocarinas en el azul eterno.
Goethe y Betjeman -poeta laureado inglés- nacieron un 28 de agosto.
Ormsby destaca de Thornton Wilder su «agudeza para detectar el tipo eterno bajo los rasgos idiosincrásicos de un personaje». Yo añadiría que los personajes de Goethe también tienen algo de ese «tipo», algo que se aprecia incluso en los nombres que se les atribuyen (Cuántas variaciones de «Otto» en «Afinidades electivas»)
Bloom opina que, «dado que Goethe, a diferencia de Shakespeare, no pudo crear personas distintas a sí mismo, sus novelas y obras de teatro nos desconciertan. Fausto es una idea (o matriz de ideas), pero no un individuo. Shakespeare inventó al ser humano; Goethe apenas necesitó inventar a Goethe, quien llegó como la obra maestra de la naturaleza, el genio de la felicidad potencial».
Interesante observación de Bloom, ciertamente aplicable a las figuras que aparecen en las novelas y obras del genio alemán, aunque, a mi juicio, tiende a oscurecer, en lugar de iluminar, al ser humano Goethe.
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Un poema de John Betjeman.
DIARIO DE UN RATÓN DE IGLESIA
Aquí, entre casullas largo tiempo abandonadas, bancos podridos y escabeles a medio quebrar, aquí donde el vicario nunca mira, yo mastico entre viejos misales. Acuclillado y solo paso mis días detrás de este paño de la Iglesia de Inglaterra. Comparto mi oscura y olvidada pieza con dos lámparas de aceite y media escoba. El que limpia nunca me molesta así que aquí, frugal, me tomo el té. Mi pan es aserrín mezclado con paja; mi mermelada es limpiador de piso. Pascua y Navidad podrán ser un festín para curas y congregaciones y quizá también Pentecostés. Todos lo mismo, ninguno me llena mi flaca estampa. Para mí el único festín en realidad es el Festival de la Cosecha, en otoño, en que puedo satisfacerme a voluntad con jarras de trigo alrededor de la pila. Escalo la cabeza de bronce del águila para cavar a través de una hogaza de pan. Trepo por la escalera del púlpito y mordisqueo las médulas que cuelgan de ahí. Es agradable disfrutar estos artículos antes de que se vayan al cubo, pero qué molesto cuando uno se encuentra con que otros ratones de mentes paganas se meten a la iglesia para compartir mi comida, cuando no tienen nada que hacer aquí. Dos ratones de campo con ningún deseo de ser bautizados invaden el coro. Una rata enorme y realmente poco amistosa viene a ver en qué andamos. Dice pensar que Dios no existe, pero igual viene… es muy extraño. Este año se robó un manojo de trigo (frente al sitial de nuestro predicador) y prósperos ratones de campos lejanos vienen a escuchar tocar el órgano y ocultos bajo sus notas comen a través del fardo de avena del altar. Un ratón de Baja Iglesia[1], que cree que yo soy demasiado papista, y de Alta Iglesia, sin embargo no cree erróneo masticar sonoramente durante la Oración de la Tarde, mientras yo, que paso hambre todo el año, tengo que compartir mi comida con roedores que excepto en esta época ni se aparecen por la iglesia. Yo sé que dentro del mundo humano eso no podría ser, porque los seres humanos sólo hacen lo que su religión les dice. Leen la Biblia todos los días y rezan siempre, mañana y noche; e igual que yo, el buen ratón de iglesia adoran al Señor en su Casa, pero de todos modos me extraña cuán llena puede estar la iglesia con gente que nunca veo, excepto para el Festival de la Cosecha.
[1] High y Low Church es la distinción tradicional de las dos corrientes principales de la Iglesia Anglicana. A muy grandes rasgos, la primera corresponde a la más aristocratizante, episcopal y/o “católica”, mientras la segunda es más asambleísta, presbiteriana y/o “protestante”.
Me gustan los escritores con prosa en forma de esponja. Que alternen voces, estilemas. Ora uno periodístico, después otro barroco, finalmente uno poético.
En mi infancia -muy cuidada- vagaban dioses tutelares. Tuvo acentos de celajes de nacientes Lunas; ahí se asentó un mar de tenue brisa (las lonas de las velas de las naves inspiraban la máxima confianza) Después, depresiones y psicosis, psicosis e infartos; todo se torció.
Deseo ahora recordar a mamá -pero no su final, horrible. Gracias a ella remonté gloriosamente los acantilados de la vida; mientras viva su venturoso espectro me hará compañía. Hoy, paseando con la perra, de un matorral salió, cruzando el camino, un espantado lagarto, cuya escamosa piel parecía un tornasol lujoso. También, cerca de casa, veo volar a menudo tres águilas acogidas al camino de la montaña. Desde muy alto bajan apretadamente a los pinares. La resina de los pinos gotea blanda y amarilla; y el suelo enmuellecido de pinocha tostada. Un hervor lluvioso cae, mientras escribo esta nota, ahora mismo, en la aldea.
Las cenizas de mi madre están esparcidas en un mirador del valle. La siento fresca e irónica, risueña, con su punto de extravagancia. Mi infancia es sabor de pipas saladas, regaliz de palo y ternuras de mamá. Quisiera, tras mi muerte, llevarle donde esté enormes barcos de luz. Y tocar sus manos, delicadas, nunca torpes para nada.
Gabriela Mistral, en el poemario «Ternura», tiene un poema intitulado «Dulzura»: «Madrecita mía / madrecita tierna, / déjame decirte / dulzuras extremas».
Este animal loco e inepto que soy solo desea reunirse con ella.
El hombre difícilmente puede ser de más de dos tipos, dondequiera que esté, haga lo que haga: puteros y proxenetas… ¡o son lo uno o son lo otro!… ¡Y los escritores, la peor baba de personas que tienen un pseudo-trabajo de travestí!… ¡Grumos de mi vómito para que lo comáis, cabrones!… ¡El escritor que no se porta bien, que no chupapollas, que no plagia pacíficamente, que no produce músiquilla pop!… ¡Estoy harto, mierda de lectores! Subnormal España tatuada. Los lectores me dan asco.
¡Vagisil para menopáusicas! Tantas vaginas, estómagos fofos, pollas de descerebrados con argolla en el cipote, hocicos y moscas a paladas… ¡paladas llenas!… ¡Pero ni un milibar de amor o ternura, de talento! Es aterradora la cantidad de vivos analfabetos ¡más del 100%!
Las putas envejecidas, los niños tontos que malcriáis…Malditos hijos de puta todos, de madres igual a rameras despreciables, demenciadas; nadie parece darse cuenta de lo lejos que llega la gente en su maldad. El único trabajo digno es violar y asesinar ¡Viva la guerra! ¡Viva la muerte! ¡Muera la inteligencia!