Trabajos y días 5

«El Diablo mueve los hilos que nos hacen bailar; nos deleitamos en las cosas más repugnantes; cada nuevo día trae consigo un nuevo avance del Infierno, y, sin embargo, no sentimos horror ante ese avance», Baudeliare. «Es un autoengaño de los filósofos y moralistas imaginar que escapan a la decadencia oponiéndose a ella. Eso está más allá de su voluntad; y, por poco que lo reconozcan, más tarde se descubre que estuvieron entre los más poderosos promotores de la decadencia», Friedrich Nietzsche.

Descendí a la mina inagotable. Entre galerías inexploradas, finalmente llegué a esos rincones donde florecen las monstruosas vegetaciones de la mente enferma. La lúgubre y forzada casa de la melancolía, el aterrador clima de pensamientos y emociones de los esquizofrénicos. La sociedad tiene tres etapas: Salvajismo, Auge y Decadencia. El gran ascenso se debe al Salvajismo. Después gobierna el Auge. Y se cae debido a la propia Decadencia. Las tres fases del estado cerebral de un enfermo mental. Permitan las sinceras confidencias de este neurópata. Las larvas de las alucinaciones (ratas con cara de murciélagos, voces insultándome), los fantasmas demacrados del insomnio, los terrores nocturnos, el remordimiento que se sobresalta y retrocede al más mínimo ruido, fantasías oscuras ante las que el alba se asombraría, y todo lo que la psique oculta, lo informe y lo vagamente horrible, el sinsentido recóndito. Me esperan pacientemente las pesadillas que me despertarán a un mundo más morboso.

Pero esa no es, al menos en mi caso, toda la verdad. También existen tranquilidad, amor y placer estético. Al escuchar a Bach se ordena mi mente igual que si tomara neurolépticos; la mente se zambulle entre helechos, sobre jóvenes arroyos. Al leer a Proust penetro hondo en el asfalto, y se resquebraja mi glándula pineal, y las meriendas (pain aux raisins, brioche, el chausson aux pommes) brillan como bancales de irisés. Al estudiar matemáticas el cerebro se concentra y danza como sandalias plateadas sobre un lago. Al advertir el amor de mi hermana y mi sobrina, al recordar a mamá, las telas de la vela navegan hacia las costas doradas de Antioquía. Si pudiera volver a vivir mi vida, la viviría tal como fue; no concibo mi identidad sin la enfermedad, tan profundamente mía es. No deseo asesinarme a mí mismo. Porque mi corazón blanco todavía envidia el quemar de la llama.

Trabajos y días 4

Buenos días. …Librerías, bibliotecas… lo más parecido a una iglesia que tengo. La bibliofilia, la bibliomanía, nos aleja de nuestra gris experiencia cotidiana, pero nos trae de vuelta enriquecidos con nuevas sensibilidades. Ese es, pensé, el lenguaje de los hombres tímidos, de los hombres demasiado solos con sus lecturas y sus ideas. Hombres que enterrarían la cabeza entre sus papeles porque no soportan el dolor, la pesadumbre de la realidad.

NOTA BENE: Johannes Brahms. Por momentos se debatió entre su intento por ampliar la herencia Clásica con acercamientos progresivos hacia nuevos terrenos. Y en lo que mejor hacía (sinfonías y conciertos, trabajos para cámara y solos para piano) tienen la emocionante grandeza y extravagancia de Beethoven. Ahora escucharé La Sonata para Clarinete, Op. 120 No. 2, una obra para clarinete y piano, compuesta en 1894. Soy feliz.

Trabajos y días 3

Me pasé toda la mañana escuchando música y leyendo («El legado filosófico y científico del siglo XX», coordinado por Garrido, Valdés y Arenas, Cátedra) Creo que la función de la educación es enseñar a pensar intensamente y críticamente. Inteligencia más carácter: ese es el objetivo de la verdadera educación. Una mente educada es aquella que ha desarrollado sus facultades mentales de tal manera que puede adquirir cualquier cosa que desee, o su equivalente, sin violar los derechos de los demás. También es característico de una mente educada ser capaz de albergar un pensamiento sin aceptarlo.

Después, me hice la comida y, mientras comía, vi la televisión. El horror. Bazofia inmunda, como rociarse el tercer ojo con pintura negra, con diarrea marrón. Escoria tóxica. Si desean que se les escape el cerebro por el sumidero de la nada y el vacío, enciendan y miren la caja tonta. Asombran ahí las cotas de sensacionalismo, manipulación, ignorancia, cutrerío, estupidez, nadería y barbarie.

***

“Por lo tanto, les pediría que escribieran todo tipo de libros, sin dudar ante ningún tema por trivial o vasto que sea. Por las buenas o por las malas, espero que tengan suficiente dinero para viajar y holgazanear, para contemplar el futuro o el pasado del mundo, para soñar con libros, vagar por las esquinas y dejar que la línea de pensamiento se sumerja profundamente en la corriente”, Virginia Woolf.

“Detesto que a los estadounidenses se les enseñe a temer ciertos libros e ideas como si fueran enfermedades, y en cambio se les empape de analfabeta televisión”, Kurt Vonnegut.

«Solo quienes conocen la supremacía de la vida intelectual -esa vida que alberga en su interior una semilla de pensamiento y propósito ennoblecedores- pueden comprender el dolor de quien abandona esa actividad serena para sumergirse en la absorbente y agotadora lucha con las molestias mundanas», George Eliot.

“Recupera tu mente y sácala de las manos de los ingenieros culturales que quieren convertirte en un idiota mediocre que consume toda esta basura que se fabrica con los huesos de un mundo moribundo”, Terence McKenna.

«Y por mucho que la gente gris en el poder desprecie el conocimiento, no pueden hacer nada con respecto a la objetividad histórica; pueden frenarlo, pero no pueden detenerlo. Despreciando y temiendo el conocimiento, inevitablemente decidirán promoverlo para sobrevivir. Tarde o temprano se verán obligados a permitir universidades y sociedades científicas, a crear centros de investigación, observatorios y laboratorios, y así crear un grupo de personas de pensamiento y conocimiento: personas completamente fuera de su control, personas con una psicología y necesidades completamente diferentes. Y estas personas no pueden existir, y ciertamente no pueden funcionar, en la antigua atmósfera de bajo interés personal y preocupaciones banales, una autosatisfacción aburrida y necesidades puramente carnales. Necesitan una nueva atmósfera: una atmósfera de aprendizaje integral e inclusivo, impregnada de tensión creativa; necesitan escritores, artistas, compositores, y la gente gris en el poder también se ve obligada a hacer esta concesión. Los obstinados serán barridos por sus oponentes más astutos en la lucha por el poder, pero quienes hacen esta concesión están, inevitable y paradójicamente, cavando su propia tumba contra su voluntad. Porque fatal para los egoístas y fanáticos ignorantes es el desarrollo de una amplia gama de cultura en el pueblo, desde la investigación en las ciencias naturales hasta la capacidad de maravillarse con la gran música. Y luego viene el proceso asociado de la amplia intelectualización de la sociedad: una era en la que la grisura libra sus últimas batallas con una brutalidad que retrotrae a la humanidad a la Edad Media, pierde estas batallas y desaparece para siempre como una fuerza real», Arkady Strugatsky.

Trabajos y días 2

Buenos días. Deseo recomendarles un libro, «El libro de la almohada», de Sei Shōnagon. No es un libro de ficción, y tampoco propiamente un diario, al estilo de los contemporáneos de Murasaki Shikibu o de Sarashina. Se puede leer de principio a fin, pero no es imprescindible, es más, se puede leer como se quiera. La autora va describiendo sensaciones, experiencias cotidianas, ideas que pasan por su cabeza, listas de cosas, todo ello sin mucho orden, y acaba componiendo un delicado y sutil retrato, no ya de su época, sino de la sensibilidad humana. De este libro hay también una selección realizada por Borges y María Kodama, pero la traducción de Amalia Sato es, en mi opinión, muy superior. Si tuviera que elegir un sólo libro de toda la literatura japonesa, sin duda sería éste.

Sei Shônagon, «El libro de la almohada». Edición especial, traducción de Amalia Sato, dibujos de Lola Goldstein, Adriana Hidalgo, 2020, 302 págs. Disfrútenlo.

Trabajos y días 1

Giorgio Armani: “La elegancia no consiste en destacar, sino en ser recordado” (frase perfectamente aplicable a la literatura y al lenguaje)

PALABRAS: Colores acidulados, boleros bordados, chales vaporosos, abrigos capa, drapeados de raso o de tafetán que parten de la cintura o de la espalda, efectos de sombra y de luz producidos por el volumen de los pliegues, espectacular tratamiento de las telas: todo contribuye a deslumbrarnos.

PALABRAS: Modelos de jubones, casaquillas, camisolas y basquiñas […] La audaz combinación de los colores, […] el refinamiento de los detalles -dalmáticas bordadas de flores, chales abrochados por una joya en el hombro, cuellos plisados, mangas jamón, cinturones sueltos, cintas que desaparecen bajo el pelo, galones en los bajos de las faldas-, todo contribuye a crear la magia.

Mastines y memoria 16

Buenos días. Buscaré un gran quizás. Es altamente probable que no haya un significado inherente a nuestra vida. Nunca lo hubo ni lo habrá. Pero no podemos dejar que eso nos afecte, porque el nihilismo es peligroso, es «el dragón peligroso que todos debiéramos evitar». Dicho esto, es absolutamente esencial que creemos nuestro propio significado en este universo tan extraño y absurdo al que no le importamos ni usted ni yo. Por mucho que me encantaría creer que hay una justificación para todo el horror y el sufrimiento que vivimos, no veo un sentido universal para la vida. Excepto uno, por supuesto: vivir la vida. Creen su propio sentido, sáquenle el máximo provecho y disfruten los buenos momentos, y mantengan la calma en los malos. No sé qué más aconsejar. No soy un sabio.

El Tiempo me convirtió en un eunuco sexual y sentimental ¿Cuándo, entonces, me siento más vivo que nunca? Seguramente al escribir y leer (en general, al gozar de la cultura), al estar de tertulia con mis maestros y amigos, y al contemplar.

Sugiero una posibilidad de redención a través de la tradición cultural, la música y la introspección. Recuerden: “To do the useful thing, to say the courageous thing, to contemplate the beautiful thing: that is enough for one man’s life», T.S. Eliot, «The Use of Poetry and the Use of Criticism», «Hacer lo útil, decir lo que uno piensa aunque cueste, contemplar lo bello: eso le basta a la vida de un hombre». Solo hay un rincón del Universo que puedes estar seguro de mejorar, y es tu propio yo. Basta ya de adolescente reflexión matutina. Buenos días, señoras y señores. Tomen la vida como una comedia en la que tienen la orgullosa, mejor dicho, la generosa resolución, de no actuar como personajes mezquinos ni traicioneros. Poco más basta. No sé qué decirles, no soy un sabio. Solo deseo que su existencia, aunque inevitablemente breve, sea muy significativa. De veras.

Mastines y memoria 15

No voy a edificar sobre mis ruinas un nuevo castillo, y empezar a reinar en él. Mis mazmorras secretas, mis desvanes de ratas, mis osarios húmedos y cementerios invadidos por la cizaña, los murciélagos, las arañas, las maldiciones familiares, están ahí y son irremediables. Soy una ruina, vagando entre ruinas. Lo que amé fue muy alto, pero yo caí (y más que caeré) desde poca altura, y aún así…

Próxima está la hora de partir hacia las estrellas. Se acerca la última niebla en la costa ciega de los inviernos. Medita, pequeño escritor. Hora es de sacar las débiles y provisionales conclusiones. El Tiempo tomará -toma- tus ojos de barro de forma definitiva. Fuiste humo, vacío, pared, nada. Volverás al humo, vacío, pared, nada. Las ruinas de tu vida yacerán en las ruinas de la muerte. Acaso algo te consuela saber que el bullicio, la fama, el poder y los imperios, que la misma especie humana y sus poquísimos genios, que el planeta mismo, también están destinados al olvido, la ruina y la nada.

Todo el polvo antiguo vuelve vana riqueza, gloria y fama. Estamos aquí -un lapso infinitesimal- al abrigo del no-ser. El Todo existe rozando su futuro final. La Nada (ese destino del universo) no es evocador ni susceptible de memoria. Fíjate, hoy viste un río espumear y burbujear alrededor de la roca; su vivacidad escondía una reliqia erosionada por el tiempo. Vanidad de vanidades. Ahora mismo la humedad y las plagas infestan tu biblioteca. No somos ni la uña del cuerpo de los muertos.

Mastines y memoria 14

Rara vez nos damos cuenta, por ejemplo, de que nuestros pensamientos y emociones más íntimos no son en realidad nuestros. Porque pensamos en términos de lenguajes e imágenes que no inventamos, sino que nos fueron otorgados por nuestra sociedad. Cuesta la autonomía intelectual. La cultura de masas es como una ilustración al revés. Su objetivo es precisamente acabar con esa última pequeña guarnición o rinconcito de independencia humana. Vivimos en medio de las agresiones o la violencia hacia nuestros espíritus. Las noticias son chismes glorificados. Lo proclamado como cultura en realidad no es verdadera cultura. Y se cubren, se opacan las opiniones alternativas (radicadas en un yo elaborado) sustituidas por las opiniones voceadas en los medios.

«Defenderé el valor absoluto de Mozart sobre Miley Cyrus, por supuesto que sí, pero debemos ser cautelosos con las falsas dicotomías. No hay que elegir entre uno u otro. Se pueden tener ambos. La jungla cultural humana debería ser tan variada y plural como la selva amazónica. Todos somos así más ricos en biodiversidad. Podemos decidir que un puma vale más para nosotros que una oruga, pero sin duda podemos estar de acuerdo en que el hábitat es mucho mejor al ser capaz de sustentar a ambos», escribe Stephen Fry. Meditando la idea, sí, estoy a favor de la convivencia entre la cultura de masas y la alta cultura (esta división acaso ya resulta paradójica y opinable, una división antigua)

Pero las fuerzas culturales son fuertemente anti-culturales. El desprestigio cultural se convirtió en una moda cultural. No precisa defensa Shakira, el fútbol, Masterchef, Defreds, Hollywood, o Taburete. Lo que vive en una reserva india, lo que la gente empieza a no tolerar como un tumor o una desgracia, son Bach, Mozart, Milton, Auden, Henry James o Cervantes.

Con un recubrimiento de alta cultura, en lugar de convertirte en un engranaje fácil de ignorar y bien engrasado, te transformas en una arista afilada difícil de pulir y aplanar por las energías populares del mundo. Elaboras una individualidad. «La libertad de la mente requiere no solo, o ni siquiera especialmente, la ausencia de restricciones legales, sino la presencia de pensamientos alternativos. La tiranía más exitosa no es la que usa la fuerza para asegurar la uniformidad, sino la que elimina la conciencia de otras posibilidades», Allan Bloom.

No leer buenos libros debilita la visión y fortalece nuestra tendencia más fatal: la creencia de que el aquí y ahora es todo lo que hay. Huyamos de las vidas empacadas comercialmente y busquemos la mayoría de edad de la razón. Desasnados se vive mejor. Para ese fin, sirven Thomas Mann o Darwin o Schumann, en absoluto Tik Tok, Ana Rosa Quintana, Silvia Intxaurrondo o Iker Jiménez.

Mastines y memoria 13

Como el gato de Cheshire, algún día me iré de repente, pero la calidez artificial de mi sonrisa, esa curva falsa y bufonesca, la que se ve en la gente triste y los villanos de las películas de Disney, permanecerá como un vestigio irónico, como el resto de un tipo que pudo ser brillante, o dejar huella, y solo fue el subproducto, el héroe de la peor subliteratura, de manicomios y esquizofrenias.

Fui el caos que no dio a luz una estrella danzante, un púlsar asíncrono y descronometrado. Enredado en las cavernas de la mente, la locura forjó su realidad.

Pero permanece en mí una omnipotencia, una irresistible intensidad, un deseo egomaníano. A lo mejor, tras cientos de párrafos, asome aquí o allá una línea memorable, una frase digna de recordación. Un tejido que, por sus efectos o causas, interese a algún lector ¿Acaso, por ser loco, no me perfumó, siquiera infinitesinalmente, el arte, el arte con a mayúscula?

Proust: «Le caía el cabello [se refiere a Albertine] a lo largo de su cara rosada y se posaba junto a ella en la cama, y a veces un mechón aislado y recto producía el mismo efecto de perspectiva que esos árboles lunares desmedrados y pálidos que vemos muy derechos en el fondo de los cuadros rafaelescos de Elstir. Si Albertine tenía los labios cerrados, en cambio, tal como yo estaba situado, sus párpados parecían tan disjuntos que yo hubiera podido preguntarme si estaba verdaderamente dormida. Pero aquellos párpados entornados daban a su rostro esa continuidad perfecta que los ojos no interrumpen. Hay rostros que adquieren una belleza y una majestad inhabituales a poco que les falte la mirada». Nunca lograré (ni en sueños) ese coeficiente concentrado de belleza e inigualables hallazgos expresivos. Pero alguna gota de lluvia, entre volúmnes inmensos e infinitos de agua, de la Rue Saint-Honoré por la tarde, acaso les empape si me leen. Ese es el efecto de la literatura.

Mastines y memoria 12

Buenos días. El pueblo es vulgar, ágrafo, oportunista, malo, bobo, sensacionalista, ominoso, aciago, luctuoso y abominable. Un eterno menor de edad (Flaubert) Carecen de sed de verdad y belleza, sus preferencias son la libertad sin ley, el alboroto, la insolencia burda. Un ejército de mediocridades seguido de una multitud de necios, mediocridades y necios formando la inmensa mayoría; de ahí que les sea imposible elegir un gobierno inteligente, una buena literatura, una moral digna y no corrupta, un trabajo no chapucero, un arte no sonrojante. La población, la populachería, es, con mucho, la peor contaminación.

¿Para quién escribes? Ignoran latinos y griegos, por eso los desprecian, nada saben del jovial, amigable, condescendiente gusto delicado. Del talante que disfruta con las encantadoras exquisitices del arte y la ciencia, con las habilidades nobles, con gracias intencionadas. De aquello que pone una afectuosa receptividad en lo que contempla y piensa, o escribe y compone ¿Quién admira las cacerolas de los bodegones holandeses, los afilados dedos y el oreado velo de las Madonas tardías, los pequeños, pastorales, escépticos paisajes de azules montañas? A mí solo lo mejor de lo mejor consigue no disgustarme. Debemos huir de la multitud y convertirnos en implacables aristócratas del gusto. Huye, Christian, huye, de la masa agolpada y roñosa. Tu destino fue -privilegios de cuna- lo más selecto, lo mejor. No traiciones ese destino.